Atentado a la embajada de Israel en Argentina.

Wikipedia.

El ataque a la embajada israelí en Buenos Aires ocurrió el 17 de marzo de 1992 a las 14:42 hora local cuando un furgón Ford F-100 conducido por un suicida fue cargado con explosivos y estrellado contra el frente del edificio de la Embajada de Israel, localizado en la esquina de Arroyo y Suipacha,2 causando la destrucción de la embajada, y daños a una iglesia católica y una escuela ubicada en un edificio cercano. En el atentado murieron 29 personas (5 de ellas sin identificar por la destrucción total de sus mutilados cuerpos), entre israelíes y argentinos e hirió otras 242. Fue el segundo peor ataque terrorista en la historia de Argentina,  el primero fue el bombardeo terrorista de Plaza de Mayo (308 muertos),  y el peor ataque contra una misión diplomática israelí. Los autores del ataque se cree que ingresaron al país a través de la región llamada triple frontera, el área donde confluyen las fronteras de ArgentinaParaguay y Brasil.

El grupo terrorista Jihad Islámica se adjudicó la autoría de los ataques.

Investigación.

Se realizaron tres investigaciones independientes llevadas adelante por el Mosad, el FBI y la Corte Suprema de Justicia de la Argentina.

En el caso de la Corte Suprema la investigación pasó por las manos de cuatro jueces de instrucción y varias conformaciones diferentes del tribunal. Durante los primeros años estuvo liderada por Ricardo Levene (hijo) quien impulsaba la teoría de que la embajada había sido destruida por una implosión.3 Alfredo Bisordi, en su rol de secretario penal de la Corte Suprema de Justicia fue quien se desempeñó como instructor de la causa judicial en ese momento. Bisordi afirma que:

“La hipótesis de la Policía era que el explosivo habría entrado a la embajada entre los materiales de construcción, porque estaban haciendo reformas en el edificio, y que la explosión fue de dentro hacia afuera”.2

Ésta hipótesis fue descartada por pericias efectuadas por la PFA, Superintendencia de Bomberos, Dto. de Explosivos y por Gendarmería Nacional en 1992. Ambas investigaciones confirman la presencia de un cráter frente al portón de ingreso que es considerado el epicentro de la explosión. Los proyecciones balísticas realizadas confirman que la artefacto explosivo explotó en el lugar donde quedó el cráter.

Una pericia solicitada por la DAIA a dos expertos de la Universidad de Córdoba, llega a la conclusión de que existe compatibilidad entre los daños y la magnitud de la carga explosiva, habiendo coherencia entre efectos esperados y efectivamente producidos en concordancia con las pericias antes mencionadas.

Existen testimonios de más de 50 personas que vieron el cráter mientras que otros afirman no haberlo visto debido a los escombros existentes en el lugar.[cita requerida] Además se hallaron gran cantidad de autopartes tanto en la zona del atentado como en el interior del cráter.[cita requerida]

En 1997 la causa fue encomendada al secretario Esteban Canevari. Su investigación determinó que la explosión se debió a un coche-bomba y que el gobierno de Irán era el responsable político del ataque. Además se declaró que el coordinador había sido Imad Mugniyah, líder de Hezbollah.4

Al día siguiente del atentado, aparecieron en Beirut una serie de comunicados donde la Jihad Islámica se autoadjudicaba la autoría de los hechos. Tres días después Hezbollah también se adjudicó los hechos mediante un comunicado y un video.[cita requerida] Otro elemento probatorio que apuntaría en este dirección son las declaraciones de un diplomático argentino en el Líbano quien identificó algunas grafías y sellos colocados en los billetes con que se pagó la camioneta. Según su declaración estas marcas son una costumbre de algunas familias de la ciudad de Biblos y los sellos corresponden a casas de cambio de esa ciudad.

La hipótesis es que que podría haber sido un ataque en venganza del asesinato del jeque Abbas al-Musawi, jefe del Hezbollah libanés, y su familia. Los investigadores sospecharon que la operación podría haber sido ejecutada por un grupo de pakistaníes y coordinada por Moshen Rabbani, quien se desempeñaba como el encargado cultural de la embajada de Irán en Buenos Aires. Años más tarde, este último fue detenido en Alemania, pero luego fue liberado por falta de pruebas.5

En febrero de 2008 la justicia de Estados Unidos condenó a Irán pagarle más de 33 millones de dólares a la familia de una de las víctimas del atentado, el diplomático israelí David Ben-Rafael.4

En marzo de 2010, el embajador de Israel en Argentina, Daniel Gazit, declaró al diario Perfil que Israel eliminó por su cuenta a los autores del atentado a la Embajada.6 Una fuente diplomática afirmó que uno de los responsables del atentado fue Imad Mugniyah, líder de Hezbollah asesinado en 2008.

El expediente de la causa se halla técnicamente prescripto, sin haber instado el Estado de Israel con posterioridad a los eventos judiciales de 1999

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