Lo votaste para que se aburra en el Congreso… a vos te parece? Hijo de la gran put…

CHARLAS DE VERANO: MAURICIO MACRI (DIPUTADO PRO)

"Si no te aburre una sesión del Congreso, sos un anormal"

 

Este tipo no tiene verguenza, deberían sacarle la banca

Los Macri, una familia del mal

 

Clarín

Educando a Florencia y hartos de Charly García

Marcelo A. Moreno.
mmoreno@clarin.com
Las imágenes muestran a dos jovencitas, una con un corte de pelo muy cool, ambas sin el corpiño de la biquini, entrando y saliendo del agua. Las tomaron fotógrafos de dos editoriales argentinas en una playa de Punta del Este. A las chicas se las nota muy divertidas jugando en el mar y tapándose los pechos al volver a la playa. En la última foto se ve la cara de una de ellas, ya sin vestigio de sonrisa, cruzada por un rictus amargo. Es Florencia Macri, la hija menor del empresario Franco y hermana del presidente de Boca y dirigente político Mauricio. Minutos antes o después de ese rostro cambiado les escupió a los fotógrafos: "Mi papá los va a matar a cada uno de ustedes".

Días después, también en Punta, Charly García le pegó una trompada en la nariz a un fotógrafo por retratarlo. A la salida del boliche, cuando le preguntaron si se arrepentía del hecho, negó, enfático: "Es lo mejor que hice en toda la noche".

De Charly, poco y nada puede sorprendernos porque ha devenido en casi un profesional del escándalo. Muchos están convencidos —y él primero— que por su contribución al rock nacional y su estado, en general, goza de fueros especiales, una especie de patente de corso reservada a los ídolos que les garantiza una impunidad sui generis.

Da más lástima que una jovencita que ha sufrido en carne propia la violencia de un secuestro —y la vivencia del de su hermano— recurra a la violencia de la amenaza en una sociedad, como la nuestra, en la que resulta más que conveniente tomarse muy en serio este tipo de cosas.

"Quiero pasar un verano sin periodistas", dicen que le dijo Alfredo Yabrán hace nueve años a su jefe de seguridad, Gregorio Díaz. Eso fue a mediados de diciembre. El 25 de enero de 1997 a las cinco de la mañana, un grupo de pistoleros comandados por un policía asesinó de dos balazos a José Luis Cabezas, fotógrafo de la revista "Noticias". El reportero, dos años antes, había retratado a Yabrán en una playa en el mismo balneario del crimen: Pinamar. Cuando, en 1998, Clarín le preguntó a Yabrán qué era para él el poder, respondió: "Para mí, el poder es tener impunidad." Meses después, prófugo de la Justicia, se suicidaba.

Es simple: lo que hacemos en los espacios públicos está sujeto a la mirada de los demás. Si el famoso quiere andar en tarlipes por su casa o en cualquier ámbito privado es libre de hacerlo con la seguridad de que si alguien osa violar esa intimidad, incurrirá en una falta. Y quien quiere verdaderamente rehuir la mirada pública, puede recurrir a millones de ámbitos discretos. Lo realmente paradójico, si se es célebre, es concurrir a sitios de alta exposición y exigir que no le presten atención. Ser famoso y pretender invisibilidad.

Corrijo: no es paradójico; es estúpido. Caprichosamente estúpido.

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