AFA: “todo pasa”… menos Grondona.

Por Marcelo Parrilli, ex diputado porteño, para Alternativa Socialista.

La frase predilecta de Julio Grondona, grabada en el anillo que lleva desde hace muchos años, “todo pasa”, no se hace realidad en la AFA, al menos en cuanto a su presidencia. Fue otra vez ser reelegido por 46 votos a 0, justo cuando su liderazgo podía ser cuestionado. Su mandato seguirá hasta 2015.

“Parece una buena persona que vive de su trabajo”. Con esa frase, el vicealmirante Carlos Lacoste, ex titular del EAM 78 y hombre fuerte del fútbol durante la dictadura militar, entronizó, el 6 de abril de 1979, a Grondona como presidente de la AFA. Reemplazó a Alfredo Cantilo, el presidente de la AFA que la dictadura les había impuesto a los clubes y bajo cuyo mandato se jugó el mundial del ’78. Se iniciaba así el mandato más largo en la historia de la AFA.

Rápidamente, Grondona comenzó a acaparar poder dentro del fútbol nacional y lo extendió a la FIFA, en la cual obtuvo grandes beneficios para sí y no para el fútbol argentino. Allí alcanzó los cargos de vicepresidente del Comité Ejecutivo, presidente de las Comisiones de Finanzas y de Consejo de Mercadotecnia y Televisión (lo que le permitió manejar a voluntad gran cantidad de negocios y dinero) y vicepresidente de la Comisión Organizadora de la Copa Mundial FIFA y de la Comisión de Estudios Estratégicos. El enorme poder que Grondona tiene en el fútbol local y la AFA se cimienta en su fuerte influencia en la FIFA, de la cual la AFA es miembro.

Clubes empobrecidos, AFA millonaria.

En el ámbito nacional, los reclamos contra Grondona durante estos 32 años de mandato han sido múltiples. Desde los clubes asociados a la AFA se le reclamó insistentemente por el manejo que ésta realiza de los fondos del fútbol, sobre todo de los ingresos por televisación de los partidos. El fútbol argentino presenta una imagen totalmente distorsionada: clubes empobrecidos y una AFA millonaria. Y ese empobrecimiento de los clubes no se debe solo a sus malas administraciones, sino al control de los principales ingresos por parte de la AFA.

La llamada “violencia en el fútbol” es otro fenómeno que, con fuerte apoyo en la dirigencia política y sindical, se desarrolló a partir del fútbol. Los barrabravas son sus socios menores. Ese negocio maneja enormes sumas de dinero, en su mayor parte sin control por parte de los asociados a los clubes ni del Estado.

A Grondona se lo cuestiona también por su enorme enriquecimiento patrimonial, el de sus familiares directos, socios o amigos. Los periodistas Marcelo Larraquy y Juan Alonso, a través de una extensa investigación, dieron a conocer algunas sociedades anónimas ligadas a él: Irma Peruilh, Baprisud, Genaversa, Julio Grondona S.A., Conenar, Cuatro Ramas, Batco, Lamina-dora del Sur, Crucecita y Nuevos Surcos. La mayoría de esas empresas se dedicaban a todo tipo de construcciones, muchas vinculadas con clubes de fútbol. Batco, por ejemplo, obtuvo la obra del complejo habitacional en el predio de AFA.

Pese a todos los cuestionamientos, y sostenido ahora por el kirchnerismo, Grondona logró su reelección. Muchos dirigentes del fútbol que por lo bajo lo critican, no dan el paso al frente para removerlo. Otros, que integran el grupo de privilegiados por Gron-dona, con viajes, representaciones de delegaciones internacionales, puestos rentados en la AFA o la FIFA, obviamente quieren que siga. Por eso están a favor de que sólo voten los presidentes de los clubes sin control popular.

Democratizar el fútbol.

Nosotros creemos que en el marco de llenar de democracia las organizaciones populares, que es una de las banderas de Proyecto Sur, es clave democratizar el manejo del fútbol. Para eso, una medida elemental sería elegir a los presidentes de las federaciones y confederaciones mediante el voto directo, secreto y obligatorio de todos los socios de los clubes. En ese sentido, desde febrero de 2007 hay en el Congreso de la Nación un proyecto elaborado por el dirigente de River Plate Daniel Kiper, que plantea precisamente esto en el artículo 7.2. Lamentablemente, no ha sido tratado.

Lograr democratizar el fútbol no es fácil. La corrupción que rodea a Grondona y su autoritarismo es también común a muchos dirigentes deportivos, políticos y sindicales que utilizan la pasión popular por ese deporte para enriquecerse y obtener réditos de todo tipo. Pero el camino para empezar a frenar la liquidación del fútbol como juego y de los clubes como ámbitos de esparcimiento y desarrollo cultural popular empieza por pelear por esta democratización.

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