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Salud y bienestar

Aprueban una vacuna contra la culebrilla

La Nación
 
En los Estados Unidos

 
Disminuye el riesgo de la infección viral
 
 
WASHINGTON (The New York Times).- La FDA aprobó la primera vacuna destinada a reducir el riesgo de contraer culebrilla en personas de más de 60 años.

Llamada Zostavax, es una versión fortalecida de la inmunización contra la varicela. Ambas, la culebrilla y la varicela, son causadas por el virus del herpes zoster, presente en casi todos los individuos. La aprobación fue anunciada el viernes último.

Desarrollada por Merck, la inmunización imita un ataque de culebrilla, pero sin el dolor ni las ampollas que causa la enfermedad.

La vacuna fortalece la respuesta del sistema inmune del organismo contra el virus y reduce las posibilidades de un brote, tanto como la gravedad de la enfermedad si, en efecto, éste se produce.

El concepto científico es relativamente simple. Zostavax es equivalente a alrededor de 14 dosis de la vacuna pediátrica contra la varicela. Sin embargo, representa un avance significativo, según dijeron los científicos.

Es la primera vacuna terapéutica, lo que significa que previene o disminuye la gravedad de los problemas de una infección que ya fue curada. Los investigadores habían estado tratando de crear vacunas de este tipo para el cáncer, pero sin mucho éxito.

"Es un avance en el sentido de que es la primera vacuna diseñada para mantener una infección controlada", dijo el doctor Walter Orenstein, director asociado del Centro Emory de Vacunas, consultor de Merck.

Zostavaz es también la primera vacuna, en 30 años, destinada exclusivamente a personas mayores, y llega en medio de una ola de vacunas no pediátricas. El año último, la FDA aprobó Menactra, una vacuna para prevenir la meningitis meningocócica, que generalmente se da a los adolescentes. Y se espera que Merck reciba aprobación el mes que viene para una vacuna contra el cáncer de cuello de útero, que probablemente será popular entre adolescentes y adultos jóvenes.

El herpes zoster normalmente vive prisionero en células nerviosas alojadas cerca de la espina dorsal. Durante un brote, los guardias de esa prisión -componentes cruciales del sistema inmunológico llamados linfocitos- se debilitan y permiten que el virus escape. El resultado es un dolor que usualmente comienza en la espina dorsal y atraviesa el cuerpo de un lado. Al dolor frecuentemente le sigue un cinturón de ampollas.

Por David Encina

Periodista

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Trabajador. Asesoría en comunicación social, comercial y política para el desarrollo de campañas. Análisis de servicios al cliente y al público. Aportes para la gestión de redes sociales con planificación estratégica.

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