Freno al aumento del Subte: el diputado Alejandro Bodart (MST en Proyecto Sur) enfrenta al PRO.

Alejandro Bodart, diputado del MST en el Mov. Proyecto Sur, debate con Helio Rebot, diputado del PRO, sobre el aumento que el gobierno de Mauricio Macri aplicó a la tarifa del Subte. Un amparo presentado por Bodart logró suspenderlo. Mesa panel en CN23 integrada también por el metrodelegado Delecarbonara, por Fernando Sánchez,  diputado de la Coalición Cívica y por Martín Machain, director de enelsubte.com. Para más información ver http://www.mst.org.ar

El diputado Alejandro Bodart (MST en Proyecto Sur) llamó a la oposición a frenar el tarifazo del Subte.

Llamado del diputado del MST en el Mov. Proyecto Sur a los bloques de oposición al macrismo a trabajar en común para frenar el tarifazo en el Subte. Intervención de Alejandro Bodart en la sesión de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Para más información ver http://www.mst.org.ar

Alejandro Bodart (MST en Proyecto Sur) contra el aumento del Subte de Mauricio Macri.

Alejandro Bodart, el diputado porteño del MST en el Mov. Proyecto Sur, que frenó mediante un amparo judicial el aumento de la tarifa del Subte, es entrevistado por CN23. Bodart habla de la crisis del transito en la Ciudad de Buenos Aires y propone reestatizar e invertir en el Subte sin aumentar la tarifa, denunciando las mentiras y negocios del macrismo. Para más información ver http://www.mst.org.ar

Exigí al gobernador de San Juan, José Luis Gioja, que no permita la minería en el hogar del puma.

Greenpeace.

El hogar del puma está en peligro. La empresa minera Barrick Gold está extrayendo oro en la Reserva San Guillermo, San Juan, un paraíso salvaje de más de 900 mil hectáreas, poniendo en grave riesgo el hábitat natural del puma, la vicuña y otras especies.

El gobernador de la provincia, José Luis Gioja, puede detener esta amenaza. Escribile ahora para que prohíba definitivamente los proyectos mineros en la Reserva San Guillermo. Hacé click aquí.

Para extraer oro, la minera abre caminos, construye diques y realizaperforaciones con explosivos y sustancias altamente tóxicas, afectando fuentes indispensables de agua como glaciares y ríos y generando graves consecuencias para las poblaciones de pumas,vicuñas, guanacos, zorros y otros animales típicos de la zona.

La Reserva San Guillermo es el último territorio silvestre no boscoso de América del Sur; un ecosistema en perfecto equilibrio con escasa intervención humana. El proyecto Veladero de Barrick Gold está alterando este delicado ambiente y cualquier falla o error podrían provocar una catástrofe irreparable en toda la región.

Necesitamos salvar el hogar del puma y sólo podemos hacerlo con tu ayuda. Pedile ahora al gobernador Gioja que prohíba toda explotación minera en la Reserva San Guillermo. Hacé click aquí.

San Guillermo es la primera Reserva de Biósfera en el país protegida por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Hoy, el negocio del oro puede acabar con sus valiosos recursos naturales.

Convertite en la voz del puma y de todas las especies que necesitan que las mineras se vayan para siempre de su tierra. Hacé click aquí.

Contamos con vos.

Buenos Aires: Marcha de docentes y estatales a la Gobernación.

Marcha y Acto realizado en el marco del paro de 48 hs. realizado por los trabajadores de la educación y los estatales de la Provincia de Buenos Aires. Intervenciones y entrevistas de Fernando Corsaglia, Vicepresidente de CICOP; de Francisco Torres, Coordinador Nacional de Alternativa Docente;  de Vilma Ripoll, dirigente del MST en el Mov. Proyecto Sur; de Cachorro Godoy, Secr. Adjunto de ATE Nacional; de Gustavo Giménez, Coordinador Nacional del MST «Teresa Vive» y de Guillermo Pacagnini, Secr. Gral de CICOP e integrante de la Mesa Nacional de la CTA. Para más información ver http://www.mst.org.ar

Subte: freno de la Justicia al tarifazo de Macri por amparo presentado por el diputado Alejandro Bodart (MST en Proyecto Sur).

Entrevista de C5N a Alejandro Bodart, diputado porteño del MST en el Mov. Proyecto Sur, sobre el freno al aumento en la tarifa del Subte que logró vía un amparo judicial. Se le exige al Gobierno de Mauricio Macri una auditoría sobre el actual servicio y la empresa Metrovías, antes de dar curso al aumento propuesto. Para más información ver http://www.mst.org.ar

Alejandro Bodart (MST en Proyecto Sur) habla sobre el freno al tarifazo de M. Macri en el Subte.

Alejandro Bodart, diputado del MST en el Mov. Proyecto Sur,  debate en el programa «Parte de la Razón» con los diputados del PRO sobre la suspensión del aumento de la tarifa del Subte a partir de un recurso de amparo judicial presentado por el.  El amparo reclama que se congele el aumento hasta que la Ciudad no garantice la realización de una Auditoría previa a cualquier pedido de aumento de la tarifa. Para más información ver http://www.mst.org.ar

24 de Marzo: el Gobierno Nacional intenta montar una provocación.

Buscan impedir que se denuncie la impunidad de ayer y de hoy en la Plaza de Mayo.
Comunicado. Como todos los años desde 1996, el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia (EMVJ), va a marchar el próximo 24 de Marzo desde el Congreso a la Plaza de Mayo a las 15.30 hs. para realizar allí la lectura de un documento que denunciará “la impunidad de ayer y de hoy”. El gobierno nacional, a través del agrupamiento “Unidos y Organizados” y tras la figura de algunos organismos de derechos humanos oficialistas, ha convocado a concentrarse a partir de las 14 horas en Av. de Mayo y 9 de Julio, para hacer su acto recién cuatro horas después. Según declaraciones públicas de sus organizadores, tienen previsto terminar pasadas las 19hs.. Esto implicaría directamente que la multitudinaria columna del EMVJ no pudiera entrar a la Plaza de Mayo, como lo viene haciendo consecutivamente desde hace ya 17 años. Entendemos que esta maniobra provocativa busca evitar que este 24 de marzo, a 37 años del golpe genocida, se denuncie el espionaje ilegal y las infiltraciones a las organizaciones populares por parte de Gendarmería, los procesos penales que pesan sobre más de 4000 luchadores sociales, los asesinatos en manifestaciones populares por parte de las fuerzas de seguridad, en fin: la criminalización de la protesta social.
El EMVJ es un colectivo compuesto por organismos de Derechos Humanos, organizaciones estudiantiles secundarias, terciarias y universitarias; agrupaciones sindicales de trabajadores ocupados y desocupados, barriales, culturales, partidos políticos que desde hace 17 años luchamos en forma mancomunada por las libertades democráticas, con  independencia de todos los gobiernos.
Denunciamos la patoteada oficial prevista para el próximo 24 de marzo, con la que se pretende bloquear la realización del acto independiente del gobierno y acallar la denuncia de la impunidad de ayer y de hoy.

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Mañana miércoles a las 12hs., referentes de las organizaciones que componen el EMVJ se harán presentes en Casa Rosada para solicitar una entrevista al Jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina.
El jueves 21 a las 12 horas realizaremos una conferencia de prensa en el Hotel Bauen para dar a conocer la situación existente hasta ese momento.

Alejandro Bodart (MST en Proyecto Sur) sobre la causa AMIA.

Intervención de Alejandro Bodart, diputado porteño del MST en el Mov. Proyecto Sur contra el Memorándum con Irán por la causa AMIA exigiendo la apertura de los archivos secretos de la SIDE y demás fuerzas de seguridad y la conformación de una Comisión Investigadora Independiente. Para más información ver http://www.mst.org.ar

EL CUENTO DEL BUEN PAPA.

Por Martín Caparrós | Página 12.
La Argentina se empapó. Mojada está, húmeda de gusto por su papa. Hace días y días que nadie habla de otra cosa o, si alguno sí, lo relaciona: papa y los diputados, fútbol y papado, papas y dólar blú y más papas, sus tetas operadas y el celibato de los papas. La Argentina reboza de gozo, se extasía ante la prueba de su éxito: seguimos produciendo íconos, caras para la camiseta universal. Habemus papam era una voz extraña, y en una semana se ha convertido en un justo lema de la argentinidad: tenemos papa –nosotros, los argentinos, tenemos papa. La figura más clásica de la tilinguería nacional, el Argentino Que Triunfó en el Exterior, encontró su encarnación definitiva: si, durante muchos años, Ernesto Guevara de la Serna peleaba codo a codo con Diego Armando Maradona, ahora se les unió uno tan poderoso que ni siquiera necesitó morirse para acceder al podio. Cada vez más compatriotas y compatriotos se convencen de que era cierto que Dios –al menos ese dios– es argentino.
Así las cosas, más papistas que el papa, el nuevo ha despertado aquí cataratas de elogios: que es humilde, que es bueno, que es modesto, que es muy inteligente, que se preocupa por los pobres. Sus detractores, sin embargo, no ahorran munición gruesa: algunos llegaron incluso a decir que era argentino y peronista. Y otros, más moderados, kirchneristamente basaron sus críticas en sus acciones durante aquella dictadura -y discutieron detalles. Como si no bastara con saber que, como organización, la iglesia de la que el señor Bergoglio ya era un alto dignatario apoyaba con entusiasmo a los militares asesinos.
Los críticos, de todos modos, no consiguieron unanimidad; algunos dicen que lo que hizo no fue para tanto, otros lo minimizan con un argumento de choque: que él es otro, ya no Jorge Bergoglio sino alguien distinto, el papa Francisco. Suena tan cristiano: el bautismo como renacimiento que deja atrás la vida del neófito; lo raro es que lo dijeron aparentes filósofos tan supuestamente ateos y materialistas como el candidato Forster. Y todos debatieron a qué políticos o políticas locales iba a beneficiar el prelado y su anillo a besar o no besar: me parecen pamplinas.
En el terreno nacional lo que me preocupa –lo escribí hace unos días en un diario– es el shock de cristiandad que vamos a sufrir los argentinos. Temo el efecto que este inesperado, inmerecido favor divino puede tener sobre nuestras vidas. No me refiero al hartazgo que a mediano plazo –en dos o tres días– pueda causar la presencia de Bergoglio hasta en la sopa; hablo del peso que su iglesia siempre intenta ejercer, ahora multiplicado en nuestro país por el coeficiente de cholulismo nacional que nos hizo empezar a mirar tenis cuando Vilas ganó algún grand slam, basket cuando Manu Ginobili, monarquías europeas cuando la holando-argentina se transformó en princesa.
Lo sabemos: la iglesia católica es una estructura de poder basada en fortunas tremebundas, millones de seguidores y la suposición de que para complacer a esos millones hay que escuchar lo que dicen sus jefes. La iglesia católica usa ese poder para su preservación y reproducción –últimamente complicadas– y para tratar de imponer sus reglas en esas cuestiones de la vida que querríamos privada y que ellos quieren sometida a sus ideas.
Así fue como, hace 25 años, se opusieron con todas las armas de la fe a ese engendro demoníaco llamado divorcio, que solo pudo establecerse cuando el gobierno de Alfonsín se atrevió por fin a enfrentar a la iglesia católica -y el mundo siguió andando. También intentaron oponerse a la ley de matrimonio homosexual hace un par de años, pero estaban de capa caída y no pudieron. Ahora, un papa argentino va a pelear con uñas y dientes y tiaras para evitar que un gobierno argentino tome medidas que podrían ser vistas como precedentes por otros gobiernos y sociedades regionales: el nuevo código civil, la fertilización asistida y, sobre todo, la legalización del aborto retrocedieron esta semana cincuenta casilleros. Y eso si no se envalentonan e intentan –como en España– recuperar el terreno ya perdido.
Pero peor va a ser para el mundo. El señor Bergoglio parece un hombre inteligente y parece tener cierto perfil vendible que puede ayudarlo mucho en su trabajo. Lo acentúa: cuando decide ir de cuerpo presente a pagar la cuenta de su hotel no está pagando la cuenta de su hotel –que puede pagar, un suponer, con su tarjeta por teléfono–; está diciendo yo soy uno que paga sus cuentas de hotel, uno normal, uno como ustedes. Uno que hace gestos: uno que entiende la razón demagógica y cree que debe hacer gestos que conformen el modo en que debemos verlo. Uno que, además, sirve para definir el populismo: uno que dice, desde una de las instituciones más reaccionarias, arcaicas y poderosas de la tierra, una de las grandes responsables de las políticas que produjeron miles de millones de humildes y desamparados, que debemos preocuparnos por los humildes y los desamparados.
Peor para el mundo. En estos días, demócratas y progres festejan alborozados la resurrección de un pequeño reino teocrático: la síntesis misma de lo que dicen combatir. La iglesia católica es una monarquía absoluta, con un rey elegido por la asamblea de los nobles feudales que se reparten los territorios del reino para que reine sin discusiones hasta que muera o desespere, con el plus de que todo lo que dice como rey es infalible y que si está en ese trono es porque su dios, a través de un “espíritu santo”, lo puso. La iglesia católica es una organización riquísima que siempre estuvo aliada con los poderes más discrecionales –más parecidos al suyo–, que lleva siglos y siglos justificando matanzas, dictaduras, guerras, retrocesos culturales y técnicos; que torturó y mató a quienes pensaban diferente, que llegó a quemar a quien dijo que la Tierra giraba alrededor del Sol –porque ellos sí sabían la verdad.
Una organización que hace todo lo posible por imponer sus reglas a cuantos más mejor y, así, sigue matando cuando, por ejemplo, presiona para que estados, organismos internacionales y oenegés no distribuyan preservativos en los países más afectados por el sida en África –con lo cual el sida sigue contagiándose y mata a miles y miles de pobres cada año.
Una organización que no permite a sus mujeres trabajos iguales a los de sus hombres, y las obliga a un papel secundario que en cualquier otro ámbito de nuestras sociedades indignaría a todo el mundo.
Una organización de la que se ha hablado, en los últimos años, más que nada por la cantidad de pedófilos que se emboscan en sus filas y, sobre todo, por la voluntad y eficacia de sus autoridades para protegerlos. Y, en esa misma línea delictiva, por su habilidad para emprender maniobras financieras muy dudosas, muy ligadas con diversas mafias.
Una organización que perfeccionó el asistencialismo –el arte de darle a los pobres lo suficiente para que sigan siendo pobres– hasta cumbres excelsas bajo el nombre, mucho más honesto, de caridad cristiana.
Una organización que se basa en un conjunto de supersticiones perfectamente indemostrables, inverosímiles –“prendas de fe”–, solo buenas para convencer a sus fieles de que no deben creer en lo que creen lógico o sensato sino en lo que les cuentan: que deben resignar su entendimiento en beneficio de su obediencia a jefes y doctrinas: lo creo porque no lo entiendo, lo creo porque es absurdo, lo creo porque los que saben me dicen que es así.
Una organización que, por eso, siempre funcionó como un gran campo de entrenamiento para preparar a miles de millones a que crean cosas imposibles, a que hagan cosas que no querrían hacer o no hagan cosas que sí porque sus superiores les dicen que lo hagan: una escuela de sumisión y renuncia al pensamiento propio –que los gobiernos agradecen y utilizan.
Una organización tan totalitaria que ha conseguido instalar la idea de que discutirla es “una falta de respeto”. Es sorprendente: su doctrina dice que los que no creemos lo que ellos creen nos vamos a quemar en el infierno; su práctica siempre –que pudieron– consistió en obligar a todos a vivir según sus convicciones. Y sin embargo lo intolerante y ofensivo sería hablar –hablar– de ellos en los términos que cada cual considere apropiados.
En síntesis: es esta organización, con esa historia y esa identidad, la que ahora, con su sonrisa sencilla de viejito pícaro de barrio, el señor Bergoglio quiere recauchutar para recuperar el poder que está perdiendo. Es una trampa que debería ser berreta; a veces son las que cazan más ratones.
* Pamplinas es un intento –insistentemente fracasado– de mirar el mundo desde la Argentina, o la Argentina desde algún otro mundo. Con esa premisa, el autor pensó llamarlo Cháchara, pero le pareció demasiado pretencioso. Desde las pampas argentinas, pues: Pamplinas.