¿Así´ta es la muerte?

Creo que fue un sueño donde ella me preguntaba…

Siesta correntina…

…mañana porteña.

Ceremonia por el eterno descanso de Florentina Villanueva.

Días después…

… ausencias

… de algún tipo.

Paz

Una gran mujer. Florentina Villanueva Encina (1957 – 2011)

Falleció por Linfoma no hodgkin

El Kirchnerismo sigue controlando el PJ…

Ese abuelo de la esquina de Scalabrini Ortiz y Corrientes

Ayer en esa esquina de Scalabrini Ortiz y Corrientes volví a ver a ese abuelo al que no le alcanza la jubilación y sale a vender cositas en la calle. Una vez, mientras repartía los volantes del MST – Mov. Socialista de los Trabajadores a favor del 82 % móvil para lxs jubiladxs, un desubicado – que nunca faltan – pasó a provocar y a insultarme por nuestra postura política. Este abuelo estaba allí, me tomó por la espalda mientras yo le respondía al provocador que ya se iba – siempre hacen lo mismo, pasan, boquean y se van – y me dijo: «No te gastes ni te enojes, hijo. No le hagas caso. Mirame a mí, tengo que salir a mi edad, después de tantos años de trabajo, a vender estas cosas en la calle porque no me alcanza la jubilación. Seguí con la lucha».

En ese entonces también estaba ahí,  firme junto a nosotrxs,  repartiendo propuestas en la calle nuestro compañero de 82 años, Roberto Laganá. Hoy, ya no está. Pero ayer al pasar por esa esquina y al ver a ese abuelo nuevamente, pensé en él, en nuestro compañero Roberto, en mis abuelxs, en Lázaro Duarte, nuestro compañero asesinado en Neuquén por la patota del partido MPN de J. Sobisch y  en tantxs otrxs viejxs que ya no están,  pero por lxs  que día a día SEGUIMOS LA LUCHA para TRANSFORMAR LA CIUDAD Y ARGENTINA.

Exploto y/o exploté por dentro.

Tengo tanto acá adentro que no se cómo canalizarlo. Tanta energía me explota por dentro y me deja por el piso. Ya no se si es la glándula, bipolaridad, distress ó qué se yo.
Nos alienan. Nos mecanizan. Nos contracturan. Nos cansan… Nos visten, nos uniforman, nos dan de comer lo que quieren y cómo quieren, les ponen un tiempo y una forma a nuestras cosas, a nuestros sentimientos, a nuestras relaciones, a nuestras vidas.

Estoy harto de esto, de ello. No quiero más diosxs y amxs. Si, en masculino, femenino y en plural.

Nunca hay tiempo para nada. Solo para el trabajo obligatorio y excedente, indeseable, aigüé. Para ese trabajo que no queremos pero del que lamentablemente y tristemente depende nuestra limitada existencia. Sólo para el tengo que estar frescx, lucidx, despiertx, vestido, alimentadx, con ganas…

Si algún bendito y/o maldito día decidiera dedicarme solo al placer, a mi placer. ¿Qué males y miserias vendrán sobre mi? ¿Cuánto podría durar? ¿Hasta qué momento y/o quienes me lo permitirían ? A veces pienso en diversos escapes. Pero a la vez pienso también en que escapar no soluciona nada. Que siempre voy a ser perseguido.

Es claro que la sociedad y el mundo actual no estan hechos para el placer, sino para condenarlo y también a sus defensorxs y practicantes.

Se meten dentro nuestro, en y con nuestro cuerpo, en y con nuestra mente, sentimientos, emociones, relaciones. Siento que vivo encarceladx en vida.

Solo siento algo de lo hermoso que puede llegar a ser la vida cuando estoy con ustedes. Cuando pasamos juntos esos minutos y horas. Cuando salimos a esta vida a transgredir. Les amo.
Solo pienso en que nos hacen la vida cada vez mas difícil. Nos roban horas de ella, momentos que pueden ser para el amor, el ocio, el arte, la elevación… el Placer.
David: Ya el saber que vas a ir a casa me llena, me satisface y, en algunas ocasiones, me excita. Habitualmente se dice que eso puede estar emparentado con lo que se llama amor.

Habrá que ver de que tipo, de que intensidad, maduración y profundidad. Pero no me importa en este momento, sólo interesa que vas a estar. Que voy disfrutar de tu presencia.
Te quiero, chabón.

Por el pajonal, María va…

Por David Encina.

«Por el pajonal, María va… huele a duende…» Y yo me imagino y/o veo una siesta guaraní. Donde ronda el silencio, el sigilo, la brisa tibia del sol radiante.

Soy parte y soy el todo de esa siesta guaraní de María. Esa siesta es cambá pero María es Blanca.

El olor a duende lo llena todo. La llena toda. Me llena. Y el morbo empieza a fluir. El olor a kati envuelve, abraza, penetra.

Catinga por el sudor guaraní, por el esfuerzo del trabajo blanco impuesto, conquistador, imperial. Catinga que es payé. Que embruja, que enloquece, que excita y enamora.

El cabalgar de ese duende transgresor se siente en la piel. El llamado es un silbido. Que trae añoranza y no solo se lo escucha por las siestas. Quizá por las noches se lo añora, se lo desea hasta casi escucharlo…

Si, yo estoy, estuve y estaré en esa siesta guaraní.