El hijo del presidente, Carlos Menem Jr., “Carlitos”, murió el 15 de marzo de 1995 junto al corredor de autos Silvio Oltra durante un viaje en #helicóptero, a los 26 años de edad. Las pericias determinaron que el aparato cayó al embestir cables de alta tensión pero su madre Zulema Yoma insistió siempre en que su hijo había sido atacado por proyectiles y que el propio gobierno estaba ocultando las pruebas del hecho, pues según su versión, la muerte de su hijo fue planeada por el entorno del presidente.
La causa por la investigación del hecho fue cerrada en marzo de 2003, pero ante el pedido de Zulema fue reconsiderada por la Corte Suprema que en abril de 2004 decidió rechazar el recurso para reabrirla.5
El presidente en principio no apoyó la teoría de su esposa y poco después de la muerte de su hijo Zulema se divorció de él, de quien ya estaba separada de hecho. Luego se presentó como querellante en la causa, abandonando la teoría del accidente.
Además de Zulema Yoma varios sectores de la opinión pública también sospecharon del verdadero motivo de la muerte de Carlitos basados en: que el desguace del helicóptero se hizo inmediatamente sin posibilidad de un nuevo peritaje, que se produjeron varias muertes por asesinato o causas poco claras de algunos testigos y la falta de medidas concretas por parte del gobierno para esclarecer el caso.
El hijo del presidente, Carlos Menem Jr., “Carlitos”, murió el 15 de marzo de 1995 junto al corredor de autos Silvio Oltra durante un viaje en helicóptero, a los 26 años de edad. Las pericias determinaron que el aparato cayó al embestir cables de alta tensión pero su madre Zulema Yoma insistió siempre en que su hijo había sido atacado por proyectiles y que el propio gobierno estaba ocultando las pruebas del hecho, pues según su versión, la muerte de su hijo fue planeada por el entorno del presidente.
La causa por la investigación del hecho fue cerrada en marzo de 2003, pero ante el pedido de Zulema fue reconsiderada por la Corte Suprema que en abril de 2004 decidió rechazar el recurso para reabrirla.5
El presidente en principio no apoyó la teoría de su esposa y poco después de la muerte de su hijo Zulema se divorció de él, de quien ya estaba separada de hecho. Luego se presentó como querellante en la causa, abandonando la teoría del accidente.
Además de Zulema Yoma varios sectores de la opinión pública también sospecharon del verdadero motivo de la muerte de Carlitos basados en: que el desguace del helicóptero se hizo inmediatamente sin posibilidad de un nuevo peritaje, que se produjeron varias muertes por asesinato o causas poco claras de algunos testigos y la falta de medidas concretas por parte del gobierno para esclarecer el caso.
El 25 de octubre de 2006, los fiscales Alberto Nisman y Marcelo Martínez Burgos formalmente acusaron el gobierno iraní de planificar el atentado y al Hezbollah de ejecutarlo.53678 Según la investigación de la fiscalía, Argentina fue elegida como blanco del ataque tras la decisión del gobierno argentino de suspender un acuerdo de transferencia de tecnología nuclear a Irán.4 Posteriormente el juez Canicoba Corral ordenó la captura de los siete ex-funcionarios iraníes y un miembro operativo libanés del Hezbollah acusados por la fiscalía.91011512
El 7 de noviembre de 2007, Interpol ratificó las conclusiones de la justicia argentina, y ordenó la emisión de circulares rojas para capturar a los fugitivos iraníes y llevarlos ante la justicia.1314 Desde entonces, el gobierno argentino ha requerido a Irán la extradición de sus ciudadanos acusados por el ataque para ser juzgados por un tribunal argentino o extranjero,15 pero Irán se ha negado a acatar el fallo de la justicia argentina.1617
El 25 de octubre de 2006, los fiscales Alberto Nisman y Marcelo Martínez Burgos formalmente acusaron el gobierno iraní de planificar el atentado y al Hezbollah de ejecutarlo.53678 Según la investigación de la fiscalía, Argentina fue elegida como blanco del ataque tras la decisión del gobierno argentino de suspender un acuerdo de transferencia de tecnología nuclear a Irán.4 Posteriormente el juez Canicoba Corral ordenó la captura de los siete ex-funcionarios iraníes y un miembro operativo libanés del Hezbollah acusados por la fiscalía.91011512
El 7 de noviembre de 2007, Interpol ratificó las conclusiones de la justicia argentina, y ordenó la emisión de circulares rojas para capturar a los fugitivos iraníes y llevarlos ante la justicia.1314 Desde entonces, el gobierno argentino ha requerido a Irán la extradición de sus ciudadanos acusados por el ataque para ser juzgados por un tribunal argentino o extranjero,15 pero Irán se ha negado a acatar el fallo de la justicia argentina.1617
El ataque a la embajadaisraelí en Buenos Aires ocurrió el 17 de marzo de 1992 a las 14:42 hora local cuando un furgón Ford F-100 conducido por un suicida fue cargado con explosivos y estrellado contra el frente del edificio de la Embajada de Israel, localizado en la esquina de Arroyo y Suipacha,2 causando la destrucción de la embajada, y daños a una iglesia católica y una escuela ubicada en un edificio cercano. En el atentado murieron 29 personas (5 de ellas sin identificar por la destrucción total de sus mutilados cuerpos), entre israelíes y argentinos e hirió otras 242. Fue el segundo peor ataque terrorista en la historia de Argentina, el primero fue el bombardeo terrorista de Plaza de Mayo (308 muertos), y el peor ataque contra una misión diplomática israelí. Los autores del ataque se cree que ingresaron al país a través de la región llamada triple frontera, el área donde confluyen las fronteras de Argentina, Paraguay y Brasil|#diplomacia, diplomático
El grupo terrorista Jihad Islámica se adjudicó la autoría de los ataques.
En el caso de la Corte Suprema la investigación pasó por las manos de cuatro jueces de instrucción y varias conformaciones diferentes del tribunal. Durante los primeros años estuvo liderada por Ricardo Levene (hijo) quien impulsaba la teoría de que la embajada había sido destruida por una implosión.3 Alfredo Bisordi, en su rol de secretario penal de la Corte Suprema de Justicia fue quien se desempeñó como instructor de la causa judicial en ese momento. Bisordi afirma que:
«La hipótesis de la Policía era que el explosivo habría entrado a la embajada entre los materiales de construcción, porque estaban haciendo reformas en el edificio, y que la explosión fue de dentro hacia afuera».2
Ésta hipótesis fue descartada por pericias efectuadas por la PFA, Superintendencia de Bomberos, Dto. de Explosivos y por Gendarmería Nacional en 1992|gendarmería. Ambas investigaciones confirman la presencia de un cráter frente al portón de ingreso que es considerado el #epicentro de la explosión. Los proyecciones balísticas realizadas confirman que la artefacto explosivo explotó en el lugar donde quedó el cráter.
Una pericia solicitada por la DAIA a dos expertos de la #Universidad de Córdoba, llega a la conclusión de que existe compatibilidad entre los daños y la magnitud de la carga explosiva, habiendo coherencia entre efectos esperados y efectivamente producidos en concordancia con las pericias antes mencionadas.
Existen testimonios de más de 50 personas que vieron el cráter mientras que otros afirman no haberlo visto debido a los escombros existentes en el lugar.[cita requerida] Además se hallaron gran cantidad de autopartes tanto en la zona del atentado como en el interior del cráter.[cita requerida]
En 1997 la causa fue encomendada al secretario Esteban Canevari. Su investigación determinó que la explosión se debió a un coche-bomba y que el gobierno de #Irán era el responsable político del ataque. Además se declaró que el coordinador había sido Imad Mugniyah, líder de Hezbollah.4
Al día siguiente del atentado, aparecieron en Beirut una serie de comunicados donde la Jihad Islámica se autoadjudicaba la autoría de los hechos. Tres días después Hezbollah también se adjudicó los hechos mediante un comunicado y un video.[cita requerida] Otro elemento probatorio que apuntaría en este dirección son las declaraciones de un diplomático argentino en el Líbano quien identificó algunas grafías y sellos colocados en los billetes con que se pagó la camioneta. Según su declaración estas marcas son una costumbre de algunas familias de la ciudad de Biblos y los sellos corresponden a casas de cambio de esa ciudad.
La hipótesis es que que podría haber sido un ataque en venganza del asesinato del jeque Abbas al-Musawi, jefe del Hezbollahlibanés, y su familia. Los investigadores sospecharon que la operación podría haber sido ejecutada por un grupo de pakistaníes y coordinada por Moshen Rabbani, quien se desempeñaba como el encargado cultural de la embajada de Irán en Buenos Aires. Años más tarde, este último fue detenido en Alemania, pero luego fue liberado por falta de pruebas.5
En febrero de 2008 la justicia de Estados Unidos condenó a Irán pagarle más de 33 millones de dólares a la familia de una de las víctimas del atentado, el diplomático israelí David Ben-Rafael.4
En marzo de 2010, el embajador de Israel en Argentina, Daniel Gazit, declaró al diario Perfil que Israel eliminó por su cuenta a los autores del atentado a la Embajada.6 Una fuente diplomática afirmó que uno de los responsables del atentado fue Imad Mugniyah, líder de Hezbollah asesinado en 2008.
El expediente de la causa se halla técnicamente prescripto, sin haber instado el Estado de Israel con posterioridad a los eventos judiciales de 1999
La revuelta y represión estatal dejó entre 141 a 700 muertos (según la fuente que se tome) y centenares de heridos. Este suceso es también conocido en América Latina como el primer pogromo, matanza y robo a un grupo determinado de personas, ya que el grupo paramilitar fascista Liga Patriótica Argentina atacó a la comunidad judía local.Argentina. Desde diciembre de 1918 los obreros se encontraban en huelga. Los sucesos comenzaron en los Talleres Metalúrgicos Pedro Vasena, cuya fábrica se hallaba en Cochabamba y La Rioja de la Ciudad de Buenos Aires (donde actualemente se encuentra la Plaza Martín Fierro en el barrio de San Cristóbal). Los huelguistas, algunos de ellos afiliados a la FORA – Federación Obrera Regional Argentinadel Vº Congreso (de tendencia anarquista), reclamaban la reducción de la jornada laboral de 11 a 8 horas, mejores condiciones de salubridad, la vigencia del descanso dominical, un aumento de salarios y la reincorporación de los delegados despedidos al iniciarse el conflicto. Vasena era una de las empresas más importantes de Argentina, con 2500 trabajadores, la mayoría de su paquete accionario era de origen inglés.
3 de enero.
Durante la madrugada se produjo un tiroteo en las inmediaciones de los depósitos de la empresa en Pompeya, en Pepirí y Santo Domingo, entre obreros que hicieron un piquete y agentes de la comisaría 34 y la guardia de Caballería que llegaron custodiando una chata de la fábrica. Al día siguiente hubo otro tiroteo que causó heridos graves.
7 de enero.
Se inició en el puerto una huelga de obreros marítimos y se cortó el tránsito en la Ciudad de Buenos Aires. Hubo enfrentamientos entre obreros y la policía y en todos los barrios los transeúntes eran palpados.
Unos carneros, rompehuelgas, nuevamente manejaban vehículos custodiados por la policía hacia los depósitos de Vasena, se encontraron con piquetes de obreros con sus familias que les tiraron algunas piedras y maderas, la policía disparó contra la multitud, mató a 4 trabajadores y dejó más de 30 heridos graves.
La Sociedad de Resistencia Metalúrgica lanzó entonces un paro general en todo el gremio, apoyada por los obreros marítimos que también estaban en huelga. La FORA, la del V Congreso y la del IX Congreso de tendencia sindicalista, llamaron a una Huelga General para el 9 de enero, día del sepelio de las víctimas.
El Departamento Nacional del Trabajo había hecho lugar a los reclamos obreros y dispuso satisfacer las demandas que fueron desoídas por la parte empresaria. La empresa intentaba seguir funcionando con obreros rompehuelgas provistos por la Asociación Nacional del Trabajo, organización pro patronal.
El presidente HipólitoYrigoyen relevó al jefe de policía, nombró a Elpidio Gonzalez en ese puesto y prohibió a la Liga Patriótica Argentina, grupo paramilitar fascista. Ni bien entró en funciones, Elpidio Gonzalez comenzó a negociar -por instrucción del presidente- con dirigentes de la FORA IX° Congreso, de tendencia sindicalista. Rápidamente llegó a un acuerdo con Sebastián Marotta, secretario general de la entidad gremial, por el cual se aceptaban todos reclamos obreros, se establecía un plazo de 24 horas para su aplicación por parte de Vasena y se liberaban a los obreros detenidos durante los incidentes. A cambio, los huelguistas deberían desalojar el establecimiento ocupado | secretario general
Sin embargo, la tendencia anarquista de la FORA logró imponer el rechazo al acuerdo en el plenario de la agrupación gremial y la continuidad de la huelga.
Elpidio decidió entonces ir personalmente a los talleres para negociar con los manifestantes, antes de que la situación se torne más violenta. Los huelguistas desconocieron su autoridad y los sectores más radicalizados intentaron agredirlo, volcaron e incendiaron el auto oficial en el que había llegado. Esto causó la muerte de un custodio.
Ante el estancamiento de las negociaciones, la patronal decidió intervenir mediante grupos de choques y rompehuelgas, a los cuales se sumaron organizaciones de ultraderecha como la Liga Patriótica Argentina que produjeron violentos incidentes en toda Buenos Aires contra trabajadores, inmigrantes, judíos y cualquiera que fuese visto como una «amenaza para la patria» por parte de estos grupos.
Con la Policía de la Capital totalmente desbordada, el Gobierno decidió la intervención del Ejército y puso al frente al General de División, Luis Dellepiane.
9 de enero.
Piquetes de huelguistas se armaron en las calle para garantizar el paro, consiguieron la adhesión casi unánime de los trabajadores. Al medio día cerraron los comercios y pararon también los trabajadores del tranvía y del subterráneo. La Capital Federal quedó prácticamente paralizada.
La planta de Vasena fue bloqueada por los huelguistas y se construyeron barricadas. En el interior de la empresa la patronal estaba a la expectativa con una guardia armada provista por la Asociación del Trabajo.
Delegados de la FORA(IX Congreso) negociaron sin llegar a un acuerdo con la patronal.
A las 15 hs partió el cortejo fúnebre desde el barrio de Pompeya, donde estaban los depósitos. Decenas de miles de personas lo acompañaron, familias enteras con mujeres y niños. Se produjo un multitudinario sepelio para los obreros fallecidos. Más allá de un tumulto que se generó en la intersección de la Avenida Corrientes con Yatay, cuando algunos manifestantes cantaron consignas al pasar por una iglesia y fueron repelidos desde la misma, la caravana logró llegar al Cementerio de la Chacarita sin mayores complicaciones.
A las 17 hs, sin embargo, cuando estaba por comenzar a hablar el tercer orador, miembros del Ejército, de la Liga Patriótica Argentina y algunos Bomberos comenzaron a disparar contra los manifestantes. Esta acción fue impulsada principalmente por sectores nacionalistas tanto militares como civiles. Se baleó impunemente a la multitud. La Vanguardia, un periódico obrero, habló de alrededor de 50 muertos.
Los obreros que bloqueaban la fábrica, enterados de lo pasado, abrieron fuego contra la misma. Alrededor de las 19 hs. intervino el Ejercito y los desalojó.
La ira de la masa trabajadora había estallado, se produjeron decenas de tiroteos en distintos barrios de la Capital, una guerrilla urbana en los barrios obreros, sobre todo en Barracas y La Boca, pequeños grupos de francotiradores disparaban sobre los patrulleros que no sabían desde dónde les caían las balas.
La FORA(IX Congreso) y el Gobierno negociaron; éste se comprometió a lograr que la empresa acepte las reivindicaciones, un aumento del 40% y la reducción de la jornada laboral, y a liberar a todos los detenidos.
10 de enero.
La Capital estaba totalmente paralizada. El paro ferroviario y marítimo había aislado por tierra y por mar a la Ciudad del resto del país.
En Santa Fe estaban en huelga Ferroviarios, municipales, portuarios y trabajadores de las máquinas trilladoras.
En Buenos Aires portuarios, ferroviarios, albañiles y trabajadores de obras sanitarias paraban en Mar del Plata; en Bahía Blanca ferroviarios y panaderos; en la zona norte de la provincia los trabajadores de las máquinas trilladoras.
Yrigoyen movilizó 30 mil hombres del ejército, 2 mil de la Marina y las tropas policiales. Dellepiane amenazó con «emplazar la artillería en la plaza del Congreso y atronar con los cañones toda la ciudad». Mientras tanto, un destacamento del ejército instalado frente a la fábrica, y comandado por el teniente Juan Domingo Perón, abrió fuego contra los obreros.
Continuaron los actos de guerra civil. Grupos armados de obreros enfrentaban a los fascistas de Liga Patriótica.
Yrigoyen citó a Pedro Vasena a su despacho y le exigió la aceptación total e inconcidional de lo que acordó con la FORA. Vesena no tuvo otra alternativa que ceder.
La FORA(IX Congreso) resolvió levantar la huelga para el día 11 de enero. El planteo fue apoyado por el PS y el PS Internacionalista (después comunistas).
Los obreros movilizados no acataron. La FORA anarquista (V Congreso) también rechazó el acuerdo y pidió la liberación de Simón Radowitzky, un anarquista que purgaba prisión perpetua en Ushuaia por haber matado al jefe de policía Ramón Falcón, 11 años atrás.
11 de enero.
Sólo volvieron a sus trabajos los obreros de los frigoríficos. En las provincias todavía proseguía la huelga. La FORA anarquista (V Congreso) llamó a proseguirla.
Comenzó la detención de dirigentes sindicales, militantes anarquistas y socialistas. Los detenidos llegaron a 5 mil.
La Liga Patriótica se lanzó a efectuar pogromos en los barrios judíos.
13 de enero.
La mayoría de los obreros ya trabajaban.
14 de enero.
Dellepiane se reunió por separado con las dos FORA en donde ambas pidieron «la supresión de la ostentación de fuerza por las autoridades» y el «respeto del derecho de reunión». Es decir, que el Gobierno garantice la normalización de la situación. El planteo es aceptado y ambas centrales finalmente levantan la huelga.
15 de enero.
Yrigoyen ordenó la puesta en libertad de todos los detenidos.
Algunos datos sobre las direcciones política y sindicales.
El movimiento obrero, las masas movilizadas.
Al momento de producirse la huelga, el movimiento obrero había llegado al pico más alto de sus movilizaciones, se encontraba en pleno ascenso. Con el fin de la guerra en 1918 se había desatado en Argentina una crisis coyuntural económica, los obreros venían luchando contra la intransigencia de la patronal que se había enriquecido a la sombra de la guerra.
Las masas fueron ganando confianza en sus fuerzas, lograron hacer retroceder a la burguesía. Cuando se generó el conflicto en Vasena en 1919, amplios sectores se encontraban en lucha ó al borde de ella. No es casual que no bien estallara la huelga éstos se plieguen en solidaridad. Incluso, luego de la levantada la medida, ésta prosiguió de hecho en las calles a pesar de los dirigentes.
La Semana Trágica, no devino en una insurreción generalizada porque sólo alcanzó a la clase obrera.
En 1919 hubo 367 huelgas.
FORA – Federación Obrera Regional Argentina (IXCongreso – Sindicalista).
Se propuso desde un primer momento limitar los objetivos de la huelga general, dentro del marco reivindicativo que permitiese la negociación con el Gobierno y la patronal. En su seno había otras posiciones, como las de los ferroviarios que quisieron sumar otras reivindicaciones para obtener un triunfo solidario y en conjunto.
La sucesos rebasaron esta dirección, y pese a obtener las reivindicaciones de los metalúrgicos el resto de la clase, del movimiento, prosiguió la lucha. Las masas comprendieron que habían arrinconado al Gobierno y a la Patronal y que podían obtener mucho más que lo logrado en un gremio aislado.
Manejaban la huelga general con cautela, ponían el acento en las reivindicaciones inmediatas, se desarrollaron en las provincias.
El Socialismo.
Estuvo en contra de las características que se le habían dado a la huelga. Coincidía con la FORA – Federación Obrera Regional Argentina (IXCongreso – Sindicalista). Sólo quería obtener los puntos de los metalúrgicos.
FORA – Federación Obrera Regional Argentina (V Congreso – Anarquista).
Se encontraron dirigiendo las acciones de enero de 1919 pero con su propia metodología individualista. El accionar de grupos aislados hizo más fácil la represión de la policía.
Coincidían con las aspiraciones de los trabajadores movilizados que le dieron el carácter de huelga general amplia, enfrentados también con el Gobierno y su represión, pero no les dieron un programa definido ni una organización adecuada.
La táctica anarquista se centró en 5 aspectos:
La Violencia
Ejercicio de la violencia por grupos aislados de las masas (las mismas no estarían en condiciones de accionar como un todo).
Negación a todo objetivo intermedio, transitorio. Por ejemplo, 8 horas, aumento de salarios…etc. (esto sería rebajar al movimiento). Liberación de Simón Radowitzky. Huelga Revolucionaria.
Oposición a toda política de negociación con el Gobierno
Diferenciación de las corrientes reformistas. No acordar sobre la huelga con sindicalistas y socialistas.
Llamaron a huelgas sin términos que hicieron que los obreros se cansen y vuelvan atrabajar desilusionados sin haber logrado conquista alguna.
Presidencia de Hipólito Yrigoyen.
Obraba de árbitro. Apenas apareció la insurreción obrera violenta, apeló a la represión.
Política de dos caras. Más tarde directamente fusiló obreros en la Patagonia.
Durante las presidencia de Hipólito Yrigoyen se conquistaron varias leyes a favor de la clase obrera, como la ley de organización gremial, la ley de contrato colectivo de trabajo, la adhesión de la República Argentina a las Convenciones Internacionales del Trabajo, la jornada de trabajo de 8 horas, el descanso dominical, el seguro por accidentes de trabajo, el salario mínimo, la ley de jubilación, entre otras.
Se reconoció al Gobierno Provisional Ruso y se mantuvo a los funcionarios diplomáticos luego del triunfo bolchevique.
Bibliografía:
– Historia del Movimiento Obrero Argentino. Héctor A. Palacios . Tomo I Ed. Gráficas Mundo Color.1992.
– La Fotografía en la Historia Argentina. Clarín – Proyectos Especiales. Tomo II. Arte Gráfico Editorial Argentino. 2005
– Peña, Milciades (1973). Masas, Caudillos y Elites. Buenos Aires: Ediciones Fichas.