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POLÍTICA

Cayó un puente y 90 viviendas corren peligro en Tartagal

La Nación
 
Se complica la situación en el Norte: crece la angustia entre los pobladores
Pronostican que seguirán las lluvias; 350 personas debieron abandonar sus hogares
 
TARTAGAL.- Sale el sol y es el peor presagio. Eso, con tanta humedad y calor, sólo puede significar más lluvia sobre esta ciudad en la que ayer se cayó un puente peatonal y se desmoronaron diez casas más sobre el río Tartagal.

El pronóstico que pesa sobre las cabezas de los vecinos es demoledor: según las estimaciones que hizo ayer el comité de crisis, hay 90 viviendas que se desplomarán en las próximas tormentas. Y el puente de la avenida Pakam tiene los días contados.

"Si sigue lloviendo, el agua va a levantar los cimientos del puente, que es lo más peligroso", dijo a LA NACION el titular del Escuadrón 52 de la Gendarmería de Tartagal, Carlos Driollet.

Ya son 60 las casas que se tragó el río en los últimos días. Entre ellas, la enfermería del barrio Villa Saavedra, que se desplomó sobre el agua ayer, ante los ojos atónitos de vecinos y autoridades.

María Paz, que tiene su casa junto a la enfermería, casi no podía gesticular. Se había quedado allí para ver si era cierto que el río en el que se crió iba a atacarla como un perro traicionero. En un pestaneo la enfermería, simplemente, desapareció. Se fue con los ojos llenos de lágrimas y repitiendo que no lo podía creer.

Tartagal vive su peor pesadilla. Los perros andan nerviosos, la gente va de un lado a otro sin saber para dónde o cómo ayudar.

La ciudad se despertó ayer entre estruendos y sirenas. Había empezado a llover cerca de la una, pero eran sólo unas gotas. Cayó agua toda la noche y el río aumentó su caudal y arrastró los cimientos del puente peatonal.

Eran las siete cuando se oyó el estruendo. Afortunadamente no había nadie en él. Después llegaron los bomberos. Y el puente caído, que frenaba el agua, formó una olla.

El remolino levantó unos 50 metros más las placas de cemento que cubren el cauce del río y fue socavando las casas vecinas.

Las patrullas del comité de crisis, que conformaron distintos organismos de la provincia y de la Municipalidad, recorrían las casas para advertir a los vecinos que debían salir.

En total, cien pobladores más fueron evacuados y alojados en la escuela Uriburu. Ya suman 350 las personas que debieron dejar sus hogares.

Según dijo a LA NACION el intendente Héctor Darío Valenzuela, hay otras 400 personas que deberían ser evacuadas, pero que aún se resisten a dejar las casas.

"Estamos en estado de emergencia. La situación es desesperante. Y el pronóstico dice que va a seguir lloviendo hasta el día 17", dijo el intendente.

Cerca del mediodía, un grupo de vecinos organizó un cacerolazo sobre el puente Pakam, el mismo que se podría caer. Pero esta vez, los cantos y las pancartas no aludían al intendente ni al gobernador Juan Carlos Romero, sino al presidente Néstor Kirchner. "Señor Presidente, ¿el partido de San Martín (donde se encuentra Tartagal) no es Argentina?", se preguntaba en una pancarta.

La respuesta llegará hoy en un encuentro que tendrá el gobernador con el jefe del Estado en la Casa Rosada. Según confirmaron fuentes de la gobernación de Salta, se firmará un acuerdo mediante el cual la Nación contratará la reparación de la ruta 34, del puente del río Seco que cayó a fines del año último, y también se financiará la canalización del tramo urbano y suburbano del río Tartagal, en un tramo de cuatro kilómetros y medio.

Esta última obra tiene un costo de 35 millones de pesos, según informó el intendente, y estará lista sólo dentro de ocho meses. Es decir que la solución no será inmediata.

"En 30 años no ha caído una lluvia similar y tan prolongada, así que nosotros, por supuesto, no podemos evitar el fenómeno natural, pero sí podemos tratar de paliarlo hasta tanto cesen las lluvias y puedan concretarse las obras; por eso, tenemos un plan de contingencia", dijo Romero mediante un comunicado que difundió la Gobernación.

La crecida del río Tartagal no es el único problema. Además, a raíz de las lluvias, hay media decena de barrios que están al pie de los cerros cuyos habitantes corren riesgos por posibles derrumbes, como Santa Rita, San Antonio, Villa Güemes y Belgrano.

Un grupo de psicólogos y psiquiatras del Ministerio de Salud de Salta llegarán hoy aquí para asistir a los afectados por la crecida.

Se trata de un gabinete conformado para trabajar en situaciones de crisis. El primer objetivo será atender a aquellas familias que viven en la zona ribereña y que se niegan a desalojar sus casas apostadas en un área de riesgo.

Por Evangelina Himitian
Enviada especial

Ayuda solidaria

  • La Red Solidaria y las sedes del Club River Plate, en todo el país, iniciaron una campaña para reunir ayuda para los habitantes de Tartagal y del departamento San Martín. Piden que se donen pañales, antibióticos, antigripales, agua mineral, leche en polvo y leche maternizada. También se necesita ropa de abrigo, zapatillas, frazadas, colchones y alimentos. Se recibe ayuda en el club, en la parroquia San Pedro y San Pablo, de Quintana y Entre Ríos, en Olivos; en el Centro Franciscano de Buenos Aires, de Alsina y Defensa, y en el Colegio Santísimo Sacramento, de Bacacay 4882, en Villa Luro.

 

 

Se complica la situación en el Norte: en un mes llovió lo que en todo un año

 

Formosa: aislados por el agua

 El desborde del río Bermejo afectó a un millar de pobladores, en su mayoría wichis
 
 

FORMOSA.- Medio millar de pobladores de esta provincia quedó aislado como consecuencia del corte de la ruta 39, ocasionado por el desborde del río Bermejo a raíz de las fuertes lluvias registradas en la alta cuenca y en el territorio salteño.

Los poblados afectados son Misión Pozo, Yacaré y Campo Grande, del departamento Matacos, en el sudeste de esta provincia, pues la ruta, ahora cortada, es la única vía de acceso. Los afectados son, en su mayoría, aborígenes wichi y una minoría de criollos.

No hay víctimas mortales y el gobernador Gildo Insfrán ordenó que se envíe toda la ayuda que sea necesaria para asistir a los damnificados tras una reunión con los miembros de la junta provincial de Defensa Civil, durante la que se destacó que no se han suspendido las clases y que no se plantean riesgos sanitarios.

El corte -que se había extendido a lo largo de 15 kilómetros- se originó por la acumulación de agua que alcanzó una altura promedio de medio metro, aunque, en algunos sectores llegó al metro y medio. Anoche, el nivel del agua había bajado y eso llevaba tranquilidad a los habitantes aislados y a los encargados de asistirlos.

De todos modos, el cielo continuaba nublado. Un dato que pone en evidencia la situación señala que, en un mes, llovió tanto como en todo el año, a lo que debe agregarse la creciente estacional del Bermejo.

El crítico cuadro movilizó las brigadas de Defensa Civil con asiento en Ingeniero Juárez, así como el Comando de Emergencia de esta capital, que comenzó a enviar ayuda alimentaria, ropas, medicamentos y agua potable por medio de canoas, lanchas y camiones unimog de la Gendarmería y Vialidad Provincial.

Cristino Mendoza, intendente de Juárez, se encuentra al frente de los operativos de asistencia y auxilios de las familias damnificadas. "Por ahora, la situación está controlada, ya que aunque los parajes se encuentran aislados, la mayoría de las casas están en zonas altas", dijo.

"Ha llegado mercadería, medicamentos y chapas desde la ciudad capital. Estamos constantemente comunicados y como estábamos siguiendo la evolución de la emergencia, ya estábamos preparados para responder a esta contingencia que prácticamente se plantea todos los años. Sin embargo, ahora se observa la llegada de un mayor caudal de agua", relató.

Por su parte, el comisario Ramón Peña, del comando de emergencia, dijo que esperaba a que la situación tendiera a estabilizarse, no obstante lo cual la atención está centrada en la evolución de la población aislada, compuesta por unas 115 familias que totalizan cerca de 550 personas.

Se trata de comunidades asentadas cerca del río Bermejo, en el límite con Salta, renuentes a abandonar esos sitios que son asediados por los desbordes anualmente, pese a que ya la provincia destinó un predio a unos 15 kilómetros de allí, donde prometió levantar viviendas, escuelas y edificios para los servicios públicos.

Por Justo L. Urbieta
Para LA NACION

Por David Encina

Periodista

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Trabajador. Asesoría en comunicación social, comercial y política para el desarrollo de campañas. Análisis de servicios al cliente y al público. Aportes para la gestión de redes sociales con planificación estratégica.

Contacto: mencin@palermo.edu / david.encina@facebook.com / encina_david@yahoo.com.ar/ m.david.encina@gmail.com

Más información ver en David Encina V. - PRENSA.
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