Con violentas protestas, reclaman la renuncia del premier en Hungría

La Nación
 
La peor crisis en el país desde la caída del comunismo

El gobierno mintió sobre la situación económica; los choques dejaron 150 heridos
 

BUDAPEST.- Los disturbios más graves desde la caída del comunismo en Hungría dejaron anteanoche por lo menos 150 heridos en Budapest, donde miles de personas exigen la renuncia del premier socialista Ferenc Gyurcsany, y amenazaban con recrudecer al cierre de esta edición.

Las protestas comenzaron anteayer, horas después de que se difundió una grabación en la que Gyurcsany admitía haber mentido sobre el estado de la economía para ganar las elecciones legislativas de abril pasado.

La del lunes fue "la noche más larga y oscura" para el país desde 1989, según admitió el propio Gyurcsany, luego de que la policía usó gas lacrimógeno y camiones hidrantes contra unos 1000 manifestantes que intentaban entrar en la sede de la televisora estatal húngara para transmitir un comunicado.

Los enfrentamientos se prolongaron durante más de cinco horas, hasta la madrugada de ayer. Varios autos fueron incendiados y la presencia policial se reforzó en varios puntos de la capital, mientras se registraban protestas en otras ciudades del país.

"Es obvio que hemos mentido en el último año y medio, dos años. Y mientras tanto no hemos hecho nada durante cuatro años", fue la admisión de Gyurcsany que desató la ira. Tuvo lugar en mayo, en una reunión a puertas cerradas con diputados de su partido (Socialista), y fue registrada en una grabación que se filtró a la prensa el domingo pasado.

Desde entonces, unas 10.000 personas reclaman frente al Parlamento la renuncia del premier. Los choques entre los manifestantes y la policía se renudaron al cierre de esta edición.

Gyurcsany no desmintió el contenido de la grabación divulgada, pero se negó a renunciar. El presidente húngaro, Laszlo Solyom, denunció una "crisis moral" en el país y pidió al premier que reconociera que había puesto en riesgo la confianza de la población en la democracia. En tanto, líderes opositores afirmaron que la democracia de Hungría se encuentra en una "crisis sin precedente" y que buscarán sacar del poder a Gyurcsany por todos los medios constitucionales disponibles.

Promesas incumplidas

Gyurcsany, un ex comunista de 44 años, amasó una fortuna en diversos negocios antes de volver a la política como asesor del premier Peter Medgyessy, cuando los socialistas ganaron las elecciones de 2002. Medgyessy no llegó a terminar su mandato, y Gyurcsany lo reemplazó en 2004.

Durante la campaña para las elecciones legislativas de abril pasado, este último prometió reducir impuestos e incrementar el gasto social, lo que le permitió convertirse en el primer mandatario reelegido de forma democrática desde el fin de la dictadura comunista y lograr el 48 por ciento de los escaños del poder legislativo.

Pero, para sorpresa de muchos, lo que hizo después fue justamente lo contrario: subió los impuestos y eliminó parte de la gratuidad de la asistencia sanitaria y las tasas universitarias. Su popularidad cayó en picada, del 42 al 20%, en pocos meses.

En la grabación filtrada a la radio, Gyurcsany exige a los miembros de su partido seguir adelante con las reformas. "Sólo puedo decir que no jugaré ningún tipo de juego: haremos lo que tenemos que hacer", afirmó.

El déficit presupuestario de Hungría es el mayor de toda la Unión Europea, y triplica el nivel del tres por ciento que exigen los criterios de Maastricht para introducir el euro, lo que siembra dudas sobre la posibilidad de que Hungría pueda adoptar la moneda única europea en 2010 sin cambios radicales.

Agencias AP, AFP y EFE

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