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POLÍTICA

Cristina Kirchner y su buena imagen… con Menem, Saadi, Gioja, Isfrán…

Por Rubén Tzanoff para Alternativa Socialista.

Hay encuestas que indican que Cristina goza nuevamente de una imagen positiva. Aunque Menem, viejo amigo con el que hizo las paces, exagera diciendo “A Cristina no hay con qué darle”, es un hecho que la presidenta mejoró en la consideración de algunos sectores, principalmente a partir de la muerte de Néstor Kirchner.
Desde ya respetamos las opiniones políticas divergentes. Mucho más aquellas que manifiestan los trabajadores y los jóvenes que odian a la derecha, al poder de las corporaciones y están cansados de la vieja política y sus representantes. Nosotros estamos en la misma. Es desde este lugar común que proponemos deslizar una mirada crítica sobre el kirchnerismo.

Para pensarlo…

La política de Cristina está centrada en limar asperezas entre dos de los principales socios del modelo K: la burocracia sindical y la UIA. ¿Y cómo pretende hacerlo? A Moyano le advierte que baje la conflictividad social -como si fuera un paladín de las luchas obreras-, cuando es el jefe de las patotas asesinas. A la par le sigue brindando la más amplia cobertura legal para desarrollar un sinfín de negocios corruptos mediante los cuales incrementa su poder y riqueza personal.
A los patrones les ofrece incrementar sus ganancias siderales, comprometiéndose a frenar los reclamos y los aumentos salariales “despropor-cionados”. Los que quedamos afuera somos los trabajadores y el pueblo, ya que la inflación es cada vez más feroz y la pobreza se mantiene vivita y coleando. ¿Se puede hacer algo distinto abrazado a los mismos personajes de siempre?
La reunión Cristina-Yasky es otra muestra del verdadero rostro del kirchnerismo. Este personaje fue usado por el gobierno para dividir a la CTA y de esa manera debilitar a los que no se encuadran en la vieja CGT, ¿Se puede impulsar la libertad sindical buscando la atomización de las organizaciones que no responden directamente a las políticas del gobierno?
En las campañas propagandísticas K ya había de todo para todos… ahora le llegó el turno a la carne para todos, un nuevo verso monumental montado en base a un carrito al que la presidenta fue a comprar asado a diez pesos, algo casi imposible de encontrar ¿Puede burlarse de semejante manera de la gente cuando en las carnicerías y los supermercados de los barrios los precios son muy superiores y siguen una espiral inflacionaria cada vez más brutal? ¿Se puede creer que estamos mucho mejor cuando la pobreza supera el 30%?
La salud sigue siendo un escándalo de proporciones. Ahora volvió al centro de la escena con la Ley de Prepagas y el debate sobre las supuestas medidas “protectoras” impulsadas por el gobierno. Pero el árbol no debe esconder al bosque: las medidas adoptadas no cambian el actual criterio madre que determina que es lícito hacer negocios rentables con la salud en pos de la ganancia empresarial, por encima de los intereses y las necesidades de la población ¿Se puede llamar progresivo a un gobierno que sigue permitiendo que la salud pública esté en manos de empresarios privados?
Cuando hay que definir, el kirchnerismo no anda con vueltas, está del lado del poder económico. Por eso, hasta una medida tan elemental como es aceptar la participación de los trabajadores en las ganancias, es rechazada, ¿Se puede pensar en un gobierno nacional y popular que siempre está a favor de los que más tienen?
No hay espacio para seguir poniendo ejemplos. Sí algunas preguntas, para pensar: ¿Se puede defender el medio ambiente apoyando a Gioja y su megaminería? ¿Se puede combatir la contaminación sin estar con la movilización del pueblo de Gualeguaychú? ¿Se puede defender a los pueblos originarios reprimiendo y matando a sus integrantes o mandando a La Cámpora a amenazar a la etnia qom en lucha?

¿Más de lo mismo o cambiar?

Más allá del dolor que evidencia Cristina en cada discurso recordando a su marido con lágrimas y de que aún está pensando el tema de su reelección; ni la tristeza ni la duda pueden esconder que el accionar de Cristina se rige por la cerrada defensa de un modelo económico injusto, disfrazado de popular y de un modelo político a la vieja usanza del PJ, camuflado bajo los colores del progresismo y hasta de supuestos posicionamientos de izquierda.
El kirchnerismo es una variante más del viejo justicialismo. Más intelectualizada. Más simuladora. Más adaptada a los nuevos tiempos. Más atenta de los condicio-namientos que los trabajadores y el pueblo pusieron en el tapete a partir del Argentinazo. Pero variante del PJ al fin… Que con tal de ganar votos apela a las colectoras, a las maniobras electorales y a las alianzas con los peores exponentes de la vieja política como Saadi y Menem. Y nuevamente apoyó a Rico vía Kunkel, que no sólo es un exponente de la vieja política sino un carapintada y antidemocrático como pocos.
No te dejes engañar por los cantos de sirena del kirchnerismo ni por Cristina. Dale la espalda al PJ y a la UCR, en todas sus variantes. Animate a cambiar. Vení a conocer al Movimiento Proyecto Sur y danos una mano: en Capital votando a Pino para Jefe de Gobierno, para ponerle un dique de contención a la derecha representada por Macri y el PRO. Y en todo el país para que no resurja lo hundido por las jornadas del 19 y 20 de diciembre del 2001: el bipartidismo peronista y radical.

Por David Encina

Periodista

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Trabajador. Asesoría en comunicación social, comercial y política para el desarrollo de campañas. Análisis de servicios al cliente y al público. Aportes para la gestión de redes sociales con planificación estratégica.

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3 respuestas a «Cristina Kirchner y su buena imagen… con Menem, Saadi, Gioja, Isfrán…»

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