Proyecto IRSA-Santa María del Macrismo: El diputado Marcelo Parrilli del MST en Proyecto Sur advirtió: «Con este proyecto Mauricio Macri pretende convertir a la Ciudad en la escribanía de IRSA».

Comunicado.

En la reunión conjunta de las Comisiones de Planeamiento Urbano, de Espacio Público y de Ecología de la Legislatura porteña sobre el proyecto IRSA – Solares de Santa María, el diputado Marcelo Parrilli (MST-Proyecto Sur) propuso: «Que la Ciudad expropie por ley la ex Ciudad Deportiva de Boca, para que en vez de un millonario negocio empresario sea un negocio para todos los porteños. Con el proyecto Solares Santa María, Mauricio Macri pretende convertir a la Ciudad en la escribanía de IRSA.»

Entre otros cuestionamientos, Parrilli señaló: «IRSA promete obras con plazo hasta el año 2051, mientras que su propio estatuto establece que se disuelve el 5 de abril de 2043. Si el menemismo materializó la más escandalosa entrega de tierras públicas en la historia de la Ciudad, aprobar hoy el proyecto macrista sería convalidar esa entrega.»

 

Ex Ciudad deportiva de Boca: ¿Beneficio para el pueblo ó negocio inmobiliario?

Por Marcelo Parrilli, diputado del MST en Proyecto Sur.

Uno de los principales proyectos que el PRO pretende aprobar antes de fin de año en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires es un acuerdo que Mauricio Macri ya firmó con la empresa IRSA -Inversiones y Representaciones S.A.- por el cual se le garantiza a una sociedad controlada por ella, Solares de Santa María S.A., la modificación del código edilicio en una superficie de 70 hectáreas en lo que fue la ex ciudad deportiva de Boca Juniors. Esa modificación le permitirá a IRSA construir varias torres de 160 metros de altura, con costos de entre 6 y 7 mil dólares el metro cuadrado.

El convenio con IRSA ya firmado por Macri no le da a la Legislatura posibilidad de modificación: únicamente puede aprobarlo o rechazarlo. El PRO pretende reducir la Legislatura a una suerte de escribanía de IRSA.

El acuerdo no establece ninguna ventaja ni contraprestación efectiva para los habitantes de la Ciudad. Las obras de urbanización que IRSA se compromete a hacer, trazado de calles, plazas y parquización, son totalmente necesarias y funcionales a su emprendimiento inmobiliario. Por otro lado, la empresa se comprometió a hacer esas obras en plazos, en algunos casos de hasta 50 años, o sea hasta el 2061. Esto resulta curioso por cuanto IRSA, por su propio estatuto social, solamente tiene vigencia hasta el año 2043. Esto es una prueba formal del enorme apuro en aprobar este acuerdo, que no tiene otro fin que garantizarle a esa empresa una ganancia fantástica.

La historia del predio que ocupara la ex ciudad deportiva de Boca Juniors es la historia de la más brutal transferencia de tierras del dominio público de la Ciudad de Buenos Aires a particulares. La entrega se fue materializando a través de distintas administraciones, también durante la dictadura militar, siendo finalmente el gobierno de Carlos Menem el que entregó el predio en propiedad con posibilidad de venta, a la Asociación Civil Club Atlético Boca Juniors, en 1991. Boca lo vendió a IRSA en 50.8 millones de dólares, en pleno período de la convertibilidad -entre otras cosas para cubrir la deuda que ese club tenía con el Banco Credicoop-, y así se conformó definitivamente el panorama que tenemos hoy por delante.

Al proyecto del PRO se oponen en la Legislatura, hasta el presente, varias fuerzas políticas planteando diversas alternativas al proyecto del oficialismo que consisten, fundamentalmente, en buscar modificaciones al mismo.

Nosotros consideramos, desde el MST en Proyecto Sur, que estamos frente a una decisión totalmente política. O se convalida la maniobra desarrollada durante décadas y se corona la misma entregando un fantástico negocio inmobiliario a IRSA -una empresa que no está dispuesta a hacer concesión alguna-, o bien se recuperan esas valiosas tierras para el pueblo de la Ciudad. Esta es la alternativa que corresponde adoptar en defensa de lo público y los intereses de los ciudadanos, y en base a ello proponemos que ese predio sea declarado de utilidad pública y expropiado.

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