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Demanda: ¿Cuánto duran las «tasas chinas» de crecimiento?

Clarín

LA POLITICA FISCAL, MONETARIA Y DE SALARIOS EN DEBATE

Los analistas discuten si la economía está sobrecalentada. ¿La política oficial es expansiva? Opiniones por derecha e izquierda.

Sebastián Campanario.

scampanario@clarin.com

Habrá que cruzar los dedos, tocar madera o clavarle alfileres a un muñequito vudú con cara de economista escéptico y quejoso.

La última vez que los analistas se pusieron a hablar de "sobrecalentamiento" fue en el primer semestre de 1998, justo antes de que comenzara la peor depresión de la historia económica argentina. Será por eso que ahora pocos se atreven siquiera a mencionar una palabra que debe traer mala suerte. "Es evidente que hay un sobrec…, digo, una aceleración de la demanda más allá de lo recomendable", dice Fernando Navajas, economista de FIEL y de la UNLP.

Navajas es de los que creen que el Gobierno hoy está jugando con fuego con una política monetaria y fiscal expansiva. "Si no fuera por eso, el crecimiento sería tres puntos menor", asegura. Quienes sostienen la tesis de que la economía se encuentra en un estado peligroso de "máxima velocidad" ponen énfasis en los últimos datos de coyuntura, que vienen superando todos los pronósticos, y que muestran que la recuperación es intensiva en demanda doméstica. Algunos números a tener en cuenta:

«, Ventas: El consumo arrancó fuerte el 2006, con subas en enero del 10,8% en las ventas en shoppings con respecto al mismo mes del año anterior, y del 7,2% en supermercados para igual período.

«, Créditos: Producto de la fiebre consumista y de agresivas campañas de marketing de los bancos, los créditos personales aumentaron un 73% el año pasado y un 7% en lo que va del año.

«, Servicios públicos: El consumo de servicios públicos creció 18,1% en enero con relación a igual mes de 2005 impulsado, en buena medida por el auge de la telefonía celular.

«, Gasto: En lo que fue uno de los datos más comentados por los economistas en la semana que pasó, se supo que el gasto primario del gobierno en enero fue un 31% mayor al del mismo mes del año anterior.

La situación llegó a tal punto que economistas heterodoxos como Roberto Frenkel, un analista cuyas ideas influyen en el pensamiento oficial, están alertando sobre la alta temperatura de algunos indicadores de consumo. Frenkel defiende al Gobierno (asegura que su política no es expansiva), y ataca las medidas que propone la ortodoxia para enfriar el nivel de actividad (suba de tasas, caída del tipo de cambio nominal, más control monetario, etc), pero sí cree, como la mayoría de la profesión, que deberían "desalentarse los créditos al consumo", según le explicó a Clarín.

Para los más pesimistas, el riesgo es que la aceleración provoque un aumento de la inflación qué sólo sea manejable con un "frenazo", una alternativa que tendría más costos que un soft landing controlado, que hoy estaría a tiempo de hacerse.

Hay que aclarar que nadie está hablando de la eventualidad de una crisis, sino de un fin de estas "tasas chinas" de crecimiento. Aún entre los consultores privados, los que defienden la idea de un freno abrupto por aceleración inflacionaria son minoría. En su primera reunión con clientes del año, el miércoles pasado, los analistas del Estudio Broda transmitieron un mensaje central: "Se viene un año con inflación elevada, pero sin espiralización". En este sentido hay un dato interesante, que marca una diferencia con respecto al 2005: parece haberse instalado entre los economistas privados la idea de una inflación de dos dígitos no explosiva, funcional al actual modelo, con la que se puede convivir.

Así está planteado lo que es "el" debate de política económica del 2006. "Es lo que hoy todos estamos discutiendo", dice Luciano Laspina, economista de Macrovisión, una de las consultoras más duras con la política del gobierno, "cómo aunque sea entibiar la demanda agregada sin dañar al mismo tiempo la tasa de inversión reproductiva". Lo que sigue es un recorrido por algunas de las posiciones de esta polémica.

Sin dilema

Con los últimos datos conocidos de evolución del PBI y con lo que se pronostica para el 2006 (no menos del 7% u 8% arriba, ya hay cuatro puntos de arrrastre estadístico), los economistas están debatiendo si la actual es la mayor recuperación de la historia argentina (ver recuadro). Con una tasa de crecimiento acumulado del 9%, la economía duplica su tamaño en menos de 8 años.

La apuesta oficial hasta ahora fue la de mantener el ritmo de crecimiento, aunque la inflación subió al doble en el último año. Sin embargo, hasta ahora no apareció un dilema en este sentido, es decir, una tasa de aumento de precios tan elevada que lleve a frenar el crecimiento en el nivel de actividad.

Una alta fuente del Banco Central y otra del equipo de Felisa Miceli le resumieron a Clarín por qué el Gobierno descree de la tesis del recalentamiento. Hay tres flancos a analizar:

«, Política fiscal: Según los técnicos del gobierno, no es correcto concentrarse sólo en la dinámica del gasto primario, sino que hay que verlo en relación con los ingresos. "Lo importante es que se revirtió la inercia de que el gasto creciera más que la recaudación, y este año vamos a tener un superávit igual o mayor al del año pasado", argumentan. En esta línea, el 31% de aumento del gasto primario en enero (contra el 25% de los ingresos) sería un caso excepcional a corregirse durante el año. Una política fiscal neutra sería aquella que mantiene el superávit primario en términos del PBI.

«, Política monetaria: Las fuentes oficiales remarcan que se están cumpliendo las metas de la pauta de M2 "cerca del límite más bajo del rango estipulado" de un programa monetario que es "coherente con un alto crecimiento y una inflación controlada".

«, Ingresos: Una apuesta central de la administración Kirchner pasa por contener las demandas de aumento salariales, para lo cual la inflación de los primeros meses del año es crucial. El número conocido el viernes, de apenas 0,4% para febrero, por debajo del nivel de principios del 2005 y de los pronósticos más agoreros, es una de las explicaciones principales que se esgrimen en el equipo económico para sostener que no hay una demanda que crezca en forma peligrosamente acelerada. Aquí el objetivo de la administración Kirchner es cerrar el primer trimestre con una suba de precios inferior al 4%, lo que a su vez estaría por debajo del nivel de los primeros tres meses del 2005. Esto permitiría plantar una base baja de cara a los acuerdos salariales del 2006.

Flancos abiertos

"Es un argumento efímero, que espero no se tomen en serio", dice Eduardo Levy Yeyati, ex economista jefe del BCRA, con respecto a los festejos oficiales por el número de precios de febrero. "No se puede hacer política económica con el diario de la mañana. Por otro lado, si la inflación no es puramente inercial, lo más probable es que los controles de precios la inhiban pero no la eliminen, lo que implica que trasladan el ajuste de precios a los meses siguientes, algo similar a lo que el gobierno viene haciendo con el ajuste de tarifas."

Levy Yeyati le da la razón al gobierno por el lado fiscal: cree que la actual política en ese flanco es contractiva. Pero sostiene que la monetaria es expansiva.

Navajas coincide con que hay una política monetaria expansiva y marca un punto que resaltan muchos economistas: el objetivo de recomponer este año las reservas con las que se le pagó al FMI (9.500 millones de dólares) implica un ensanchamiento de M2 considerable. "El punto general es que con el gasto primario creciendo a más de 25% anual, la expansión monetaria por la compra de reservas hace más expansiva la economía".

Un heterodoxo crítico como Frenkel asegura que ni la política monetaria ni la fiscal son expansivas. El hombre del Cedes cree que el Gobierno tiene una administración coherente de la economía, pero que hace demasiado énfasis mediático en el tema de los controles de precios, con lo cual le deja flancos abiertos de ataque a la ortodoxia.

"Lavagna tenía un rol comunicacional más activo, lo cual servía para influir sobre las expectativas, que hoy tienen un rol fundamental en la economía. Desde el Gobierno se debería retomar con fuerza el tema del Fondo Anticíclico; se está perdiendo la oportunidad, desde el lado oficial, de demostrar que hay un paquete antiinflacionario consistente", asegura Frenkel.

¿Cuáles serían, eventualmente, las herramientas con las que cuenta el Gobierno para controlar la demanda? Una de las líneas centrales de propuesta tiene que ver con la suba de tasas.

Para Levy Yeyati, "lo esencial a tener en cuenta es que los bancos hoy financian la demanda pero no la oferta. Una suba de tasas cortas debería tender a elevar las tasas de depósito y de préstamos al consumo, pero no las tasas largas, que de hecho al no ajustar nominalmente caerían en términos reales al bajar la expectativa de inflacion. Enfriar la economia implica hoy contener la demanda por consumo, sin inhibir la inversión esencial para un crecimiento no inflacionario".

El otro punto que defienden muchos economistas ortodoxos es el de dejar apreciar el peso, en una política similar a la que sigue Lula en Brasil (ver recuadro). Para Frenkel, uno de los principales defensores del tipo de cambio alto, esto sería "matar a la gallina de los huevos de oro".

Tres de ocho

Un chiste famoso afirma que los economistas pronosticaron ocho de las últimas tres recesiones. Una interpretación literal de esta humorada para la Argentina podría incluir, entre los malos escenarios proyectados que no fueron, al frenazo previsto por el fin del output gap (la brecha de oferta, o el agotamiento de la capacidad ociosa del sector productivo); o al colapso que algunos vaticinaron por una crisis energética, producto del parate de las inversiones en este sector durante los últimos años.

A la lista habría que agregarle las proyecciones de alta inflación para el 2003 y 2004. "Los ortodoxos se la pasan corriendo la cancha", dice un economista del BCRA que prefiere hablar en off the récord, "ahora dicen que los datos de inflación del primer bimestre no son relevantes, sino que el verdadero test es el de marzo-abril. Así es fácil tener razón".

Ninguno de estos escenarios de consenso en la ortodoxia se terminó concretando, o al menos seguro no se produjeron en los tiempos que habían sido anticipados. Javier González Fraga, el ex presidente del Banco Central, suele decir que el "chip" de pensar a la economía local en términos de crisis abruptas que ocurren inexorablemente cada tantos años está en la cabeza de los analistas, seguramente instalado a fuego después de décadas de volatilidad extrema.

¿Habrá llegado el fin de esa tendencia recurrente a las velocidades extremas, tanto de caída como de ascenso? Aunque así sea, los ciclos seguirán existiendo siempre. Un economista heterodoxo que trabaja en el sector privado apela a un argumento histórico: "A la política macroeconómica se la llama de estabilización no porque contribuya a estabilizar los precios, sino porque en el origen se la pensó para suavizar el ciclo económico. Algo que Kirchner, que tantas veces se definió como neo-keynesiano, debería tener en cuenta".

 
 

Por David Encina

Periodista

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Trabajador. Asesoría en comunicación social, comercial y política para el desarrollo de campañas. Análisis de servicios al cliente y al público. Aportes para la gestión de redes sociales con planificación estratégica.

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