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POLÍTICA

El águila del acorazado Graf Spee desata otra batalla en Montevideo

La Nación
Luego de su rescate en el Río de la Plata

Polémica por su posible uso comercial

MONTEVIDEO. El régimen nazi colocaba en la popa de sus barcos de guerra un águila imperial que con sus garras sujetaba la cruz esvástica como símbolo de su lucha y poder. Pero como Adolf Hitler no estaba dispuesto a que sus enemigos pudieran usarlas como trofeos de guerra al capturar a alguno de sus buques, en 1940 decidió que fueran retiradas.

Un año antes, el acorazado de bolsillo alemán Admiral Graf Spee, que lucía en su popa una de esas águilas, fue hundido por su propio capitán para evitar que cayera en manos de una escuadra británica que lo perseguía y que lo había acorralado en el estuario del Río de la Plata. Ocurrió el 13 de diciembre de 1939.

Ese buque aún está en el fondo del río, frente al puerto de Montevideo, y, desde hace dos semanas, el águila de bronce es admirada por miles de uruguayos que acuden a una exposición armada en un hotel céntrico poco después de su rescate.

Pero ahora se desató una nueva batalla del Río de la Plata por el Graf Spee. Es entre los empresarios y el equipo de rescate que tienen los derechos de búsqueda del acorazado, que pretenden recuperar la inversión mediante la venta del objeto hallado. También está en la puja la Comisión de Patrimonio del Uruguay, que sostiene que debe frenar lo que considera «actos de vandalismo» e impedir que haya «bienes [culturales] mutilados», y que teme que el águila «vaya a parar a manos de un algún neonazi».

El rescate está a cargo de una empresa liderada por Alfredo Echegaray, conocido relacionista público de Punta del Este y Montevideo, y dirigido por el buzo Héctor Bado.

En marzo de 1997 habían logrado el rescate de un cañón antiaéreo del buque, que está en el Museo Naval. Pero el equipo logró trascendencia mundial cuando, en febrero de 2004, logró extraer, luego de varios intentos, el telémetro del Graf Spee, un instrumento óptico de puntería que era un símbolo del acorazado. Este estuvo un tiempo en exhibición en el Ministerio de Turismo, en el puerto de Montevideo.

En diciembre, el equipo de buzos logró ubicar el águila de bronce, pero para transmitir su hallazgo se esperó poder terminar el complejo trabajo de sacar casi 150 tornillos para despegar la pieza del barco. El 10 de febrero sacaron del río la imponente águila que con sus garras sujetaba la cruz esvástica. Para evitar molestias de la colectividad judía, al exponer el águila le taparon la esvástica con una lona.

Pero luego de que el propio presidente del Comité Israelita del Uruguay, Ernesto Kreimmermann, expresara que era conveniente exponer la pieza sin censura sobre sus símbolos, los que pasaron por el hotel pudieron verla en su totalidad.

De acuerdo con la legislación uruguaya, el resultado de la venta de lo rescatado se reparte en partes iguales entre los que hacen el trabajo con el permiso del gobierno y el Estado. La venta debe realizarse mediante subasta pública y el Estado tiene la posibilidad de igualar la oferta para quedarse con la pieza. Pero eso tiene sus trabas y los grupos de rescatistas se han quejado por ello.

El presidente de la Comisión Nacional de Patrimonio, Manuel Esmoris, dijo al diario El País que la recuperación de «algo de un barco histórico es emocionante», pero él siente que el equipo de rescate «no tiene un proyecto en conjunto para el Graf Spee, sino que saca piezas aisladas con un fin comercial» y que «el Consejo Mundial de Museos tiene como regla ética prohibir la comercialización de piezas aisladas», que percibe que todo queda reducido a «actos de vandalismo».

Por su parte, el empresario Echegaray recordó que «la Comisión de Patrimonio declaró en 1988 que el Graf Spee no tenía valor patrimonial» y que entonces, para él, este grupo no es «el interlocutor válido» sino que lo es «la Prefectura Naval […] con quien se firmó el contrato que habilitó» el rescate.

Pero la Comisión de Patrimonio no se rinde y Esmoris dijo que tratará de que el Poder Ejecutivo prohíba extraer materiales de los barcos hundidos y suspenda «los permisos ya concedidos».

Por Nelson Fernández
Corresponsal en Uruguay

Por David Encina

Periodista

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Trabajador. Asesoría en comunicación social, comercial y política para el desarrollo de campañas. Análisis de servicios al cliente y al público. Aportes para la gestión de redes sociales con planificación estratégica.

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