«El celibato sacerdotal no es un dogma»

 
 
Un estrecho colaborador del papa Benedicto XVI
 
Lo afirmó el cardenal brasileño Claudio Hummes, que hoy viajará al Vaticano para conducir la Congregación para el Clero
 
SAN PABLO.- El cardenal brasileño Claudio Hummes, que hoy viajará al Vaticano para ponerse al frente de la Congregación para el Clero, en la que tendrá bajo su administración a los 400.000 sacerdotes de todo el mundo, relativizó el valor dogmático del celibato para la Iglesia Católica.

Con la afirmación de que el celibato "no es un dogma, sino una norma disciplinaria", el cardenal y arzobispo de San Pablo parecería abrir una contradicción con los lineamientos refirmados hace dos semanas por el propio papa Benedicto XVI en Roma.

Hummes llegó a comentar que esa "norma" podría ser alterada en algún momento para enfrentar el problema de la falta de vocación sacerdotal, fundamentalmente en Europa.

"Más allá de que los célibes formen parte de la historia y de la cultura católicas, la Iglesia puede reflexionar sobre esa cuestión, pues el celibato no es dogma, sino una norma disciplinaria", dijo Hummes durante un homenaje en la municipalidad de San Pablo, según el diario O Estado de S. Paulo.

Apóstoles no célibes

El arzobispo recordó que varios apóstoles de Jesús no eran célibes y que esa condición comenzó a ser exigida siglos después.

Hummes pareció relativizar la importancia de esa condición apenas dos meses después de que el arzobispo africano Emmanuel Milingo fue excomulgado por haber ordenado a cuatro obispos casados. Milingo amenazó con crear una nueva Iglesia Católica y pidió que la institución readmitiera a sacerdotes que fueron expulsados de la Iglesia. "Más de 150.000 sacerdotes casados siguen esperando y deseando servir", afirmó en una carta pública.

El cardenal Hummes afirmó, según O Estado de S. Paulo, que la decisión de abolir el celibato como condición esencial para el sacerdocio "no es una decisión fácil, y la Iglesia puede primero discutir si debe rediscutir [la cuestión]".

Según Hummes, tampoco es posible generalizar las acusaciones de pedofilia y abusos contra sacerdotes registradas en los últimos años. "Es injusto e hipócrita generalizar los escándalos de pedofilia, pues más del 99% de los padres no tienen nada que ver con eso. La pedofilia no es un problema de sacerdotes, sino de toda la sociedad."

"Tenemos que seleccionar rigurosamente a los candidatos para que después no existan problemas. Es mejor para la propia persona. Si es admitida y tiene problemas después, su vida estará arruinada", afirmó quien estará a cargo de la formación de sacerdotes en toda la Iglesia. A mediados de noviembre, durante una reunión de tres horas en el Vaticano, surgió la conclusión, respaldada por el Papa, del valor de la elección del celibato sacerdotal según la tradición católica, e insistió en la exigencia de una sólida formación humana y cristiana tanto para los seminaristas como los sacerdotes ya ordenados.

Tras la reunión del Papa con altos dignatarios de su entorno, el Vaticano emitió un comunicado en el que asevera que la importancia del celibato sacerdotal "ha sido refirmada, igual que la necesidad de un sólido, humano y cristiano adiestramiento para seminaristas, así como para sacerdotes".

En abril del año pasado, durante la elección del sucesor de Juan Pablo II, el cardenal Hummes fue considerado uno de los principales "papables". En aquel momento, el arzobispo había dicho que los desafíos de la Iglesia para la nueva etapa eran "dar respuesta a los progresos de las ciencias biológicas, enfrentar el avance de la pobreza y proseguir el diálogo con otras religiones". El cardenal defiende una relación de tolerancia con las iglesias evangélicas y neopentecostales.

Hummes, nacido en el estado de Río Grande do Sul, tiene 72 años y es hijo de inmigrantes alemanes. Fue ordenado sacerdote franciscano en 1958 y presidió el Consejo Franciscano Latinoamericano. Tenía una relación cercana con Juan Pablo II.

Durante su obispado en el municipio paulista de Santo André, en los años 70, se convirtió en uno de los principales protectores del movimiento sindical. Allí conoció a Lula.

Aliado a los movimientos sociales y crítico de la formación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), Hummes criticó el año pasado al presidente brasileño por su giro hacia el centro y sus políticas económicas ortodoxas. "Lula tiene una gran preocupación social, pero le falta osadía", afirmó.

Por Luis Esnal
Corresponsal en Brasil

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