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El color coronó el cierre de Expochacra

La Nación
La fiesta agroindustrial en Pergamino: en cuatro días la visitaron 83.000 personas

Para los expositores, el balance comercial fue positivo; se concretaron 178 encuentros en el centro de negocios de la muestra

PERGAMINO.- Cerró sus puertas con todo su esplendor. En un día a pleno sol, un marco desbordante de público y el atractivo colorido de los stands con enormes maquinarias agrícolas, concluyó ayer aquí, en el kilómetro 95 de la ruta 188, entre Pergamino y Rojas, Expochacra 2006, la muestra para el campo más importante de la Argentina, enclavada en la zona agrícola por excelencia. Con la finalización de la muestra se arrió la bandera nacional.

Desde bien temprano, productores y público se mezclaron en el predio de la estancia La Magdalena, sede de la muestra organizada por LA NACION y Exposium América Latina, atraídos por esta especie de «ciudad» que contiene las distintas actividades del agro.

El último día de Expochacra fue una fiesta para todos. Por el lado de los productores, colmaron los distintos stands en busca de novedades tecnológicas para el sector; hacían gestos de admiración cada vez que se topaban con algo que los sorprendía.

«Vine a mirar todo lo que hay de nuevo», dijo Antonio Martinich, contratista rural, actividad que en el campo es desarrollada por alguien que presta el servicio de siembra, pulverización o cosecha.

El público en general, en tanto, con familias enteras, se divirtió cada vez que un expositor ponía en marcha una máquina, como cuando en el stand de Tilo 2000 empezó a rugir el motor de una moderna pulverizadora que se parece a un auto de Fórmula 1 por su diseño.

Otro de los atractivos para la familia estuvo en un entretenimiento con caballos en un estadio montado en la muestra y en el stand del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), que en el marco de sus 50 años de vida mostró una síntesis de lo que ocurrió en el sector.

«Estoy aquí con los chicos para que vean los cultivos y aprendan a diferenciar una planta de soja de una de maíz», comentó una madre, de nombre Fivia, de la localidad bonaerense de Quilmes, mientras recorría el stand de esta institución.

«Llegué con toda la familia; mientras yo veo las máquinas que compró mi patrón, que son una cosechadora Don Roque y una sembradora Pierobón, mis hijos se suben a los tractores porque esto también les gusta», agregó, por su parte, Eduardo Graiño, empleado rural de Villa Constitución.

Al colorido de la gente en la exposición se sumó ayer otra vez la presencia de dirigentes políticos, en esta oportunidad con la diputada del ARI Elisa Carrió y el intendente de Rosario, el socialista Miguel Lifschitz. También estuvo Juan Carlos Blumberg, (de lo que se informa en la página 31).

Balance

Con el cierre de la muestra, ayer se presentó un balance de lo que fue ésta, su 15» edición. Según los organizadores, la exposición, que contó con la participación de 419 expositores, fue visitada por 83.000 personas.

«Estamos profundamente satisfechos, tanto LA NACION como Exposium América Latina», subrayó José Claudio Escribano, presidente de Expochacra 2006.

Se calcula que en la zona el movimiento económico que generó la muestra se ubicó entre 5 y 6 millones de pesos, desde algo tan simple como el alquiler de un hotel, el consumo en bares y restaurantes, y gastos en estaciones de servicio y en accesorios para el armado de stands.

Entre otras cosas, se destacó la concreción de 178 encuentros en el centro de negocios montado en la muestra, la presencia de más de 6200 personas en las diferentes conferencias, la sectorización de la exposición en los rubros de maquinaria, servicios, automotores y semillas y agroquímicos, la instalación de una clínica fitopatológica para la detección de enfermedades en los cultivos y el monitoreo satelital por primera vez en el mundo de las demostraciones a campo de la maquinaria, realizada por la empresa Tesacom. Un dato más: hubo 671 periodistas acreditados.

En rigor, los organizadores presentaron casos de empresas que lograron cerrar negocios o que vieron a la muestra como una importante oportunidad para generar contactos.

Por el lado de las empresas del agro, Baumer vendió dos sembradoras de 125.000 dólares y cinco equipos de siembra de parcelas, en H y H Elevadores de grano realizaron 120 presupuestos y 6 ventas, en Akron hicieron más de 180 presupuestos y en Valley otros más de 100.

Además, la firma de pulverizadoras Capurelli vendió 5 equipos autopropulsados y confeccionó más de 50 presupuestos, mientras que Pla comercializó dos pulverizadoras sin contactos previos y Davilor vendió todos los equipos que tenía en la muestra.

«Hacemos una buena evaluación de la muestra; hubo gente y nos llevamos más de 100 contactos para posibles negocios», indicó Luis Visconti, de la firma de tractores Pauny.

«Nos vamos contentos porque tenemos la firme posibilidad de negocios con 46 productores», agregó Carlos Palmieri, gerente general de Jacto, empresa comercializadora de pulverizadoras. Por su parte, Mainero recibió en su stand la visita de productores de Venezuela, Uruguay, Paraguay, Chile, Brasil, Canadá, Sudáfrica y Colombia.

En el semillero Don Mario entregaron alrededor de 20.000 folletos a personas interesadas; por el stand de Monsanto pasaron unas 3000 personas.

Renault vendió más de 40 unidades con fecha de entrega y Ford concretó más de 10 operaciones comerciales.

Por último, Ombú Indumentaria tuvo 10.000 visitas y comercializó 1000 prendas.

Por Fernando Bertello
Enviado especial

La muestra tuvo lugar para recorrer la historia del agro

Félix Luna señaló su respeto de siempre por el hombre de campo
PERGAMINO (De un enviado especial).- «Cuando yo era conscripto un término descalificador de los oficiales para los soldados brutos, como yo, era gritarles ¡chacareros!, como diciendo que eran lo último de la escala social. Hoy ¿quién puede decir semejante cosa cuando ve, por ejemplo, esta exposición y se da cuenta de que el chacarero tiene que saber de biogenética y de inseminación artificial?», con esas palabras, el historiador Félix Luna, en un diálogo con el periodista Nelson Castro, hizo un recorrido por la historia rural argentina y efectuó un balance del aporte del campo al país.

Hoy, el productor «tiene que conocer maquinarias absolutamente nuevas, lidiar con una tecnología que lo abruma, estar al tanto de los precios internacionales, llevar bien las cuentas de su propia empresa? venir a esta muestra y ver tanta gente capacitada e interesada en las novedades, me confirma ese respeto que siempre he tenido por el hombre de campo».

Chacras

Con su reconocido tono amable, Luna relató que en los inicios de la vida colonial lo primero que existió fueron las chacras, que eran fracciones de terreno con frente al Río de la Plata, que Juan de Garay repartió entre los vecinos para que tuvieran tierras para subsistir.

El historiador apuntó que había tanto ganado vagando sin dueño por la llanura bonaerense, que en 1608 se autorizó a los vecinos a cazar las vacas.

«Se juntaban mozos a caballo con una lanza que tenía una guadaña en la punta, les cortaban los garrones y sacaban el cuero que era la única riqueza para exportar; el resto quedaba para las ratas y los perros cimarrones, una locura ecológica», dijo.

Y agregó que en 1612 el Cabildo de Buenos Aires prohibió estas prácticas «porque íbamos a quedar sin cuero y en cuero».

Desde 1850 en adelante el alambrado cambió el tipo de explotación rural, continuó el escritor.

Se podían dividir los potreros en agrícolas y ganaderos, y ese cambio junto a la aparición del bebedero y de los molinos de viento fueron la gran innovación del momento / aerogenerador

Conciencia

Luna señaló que con la generación del 80 se tomó conciencia del potencial que tenía el campo.

«Antes la tierra se regalaba o se daba como premio militar, ahora, a fines del siglo XIX, es cuando empieza a descubrirse el gran instrumento que tenía la Argentina para remontar su pobreza y su medianía.»

Relató que entonces se empezó a manejar los campos con inteligencia, con nuevos cultivos y refinando el ganado.

«En esa época se comienzan a producir las grandes cosechas y se mandan al exterior las carnes congeladas; el dinero que llegó por aquellas exportaciones ayudó al país a pagar sus deudas y a levantarse, así el campo se convirtió en la clave del crecimiento».

Por David Encina

Periodista

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Trabajador. Asesoría en comunicación social, comercial y política para el desarrollo de campañas. Análisis de servicios al cliente y al público. Aportes para la gestión de redes sociales con planificación estratégica.

Contacto: mencin@palermo.edu / david.encina@facebook.com / encina_david@yahoo.com.ar/ m.david.encina@gmail.com

Más información ver en David Encina V. - PRENSA.
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