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El halcón que se autoproclamó defensor de la visión de Sharon

La Nación
 
El personaje

De perfil bajo, Olmert no tiene el carisma de su antecesor
 
JERUSALEN (De una enviada especial).- Más de una vez a Ehud Olmert se le oyó decir que estaba harto de la política. "Cuando vuelvo de alguna reunión de partido, le digo a mi esposa que no estoy hecho para la política. Es algo muy duro para mí, siento que es una pérdida de tiempo, y me aburre. No quiero ser un miembro de la Knesset el resto de mi vida. Quiero terminar haciendo algo que me permita que las cosas puedan convertirse en realidad", dijo Olmert en el lejano 1988, cuando era un simple diputado y ni siquiera soñaba que iba a terminar calzando los zapatos del premier Ariel Sharon.

Aunque no tiene ni el carisma ni la popularidad ni los galones de guerrero de Ariel "Arik" Sharon, Olmert, de 60 años, es considerado uno de los políticos más pragmáticos de Israel.

Hasta sus adversarios, que sospechan de la amistad que mantiene con gente de mucho dinero, admiten que es una persona muy hábil, con talento. Lo demostró en los últimos meses, cuando, como primer ministro interino, mantuvo un perfil bajo pero a la vez mostró firmeza cuando tuvo que enfrentarse a algunas crisis. Adelantó que iba a romper relaciones con los palestinos cuando Hamas ganó las elecciones parlamentarias del 25 de enero, y hace unas semanas salió muy bien parado luego de ordenar el controvertido asalto a la cárcel de Jericó, para capturar al asesino de un ministro.

Logró, además, convencer a sus connacionales de que el ex general lo había nombrado su delfín al frente de Kadima, una criatura política recién nacida que, también gracias a él -que se autoproclamó el ejecutor de la "visión" de Sharon-, pudo sobrevivir a la desaparición de su razón de ser.

Famoso halcón, Olmert en los últimos años suavizó sus posturas. Fue capaz, de hecho, de romper con un tabú y tirar por la borda la ideología del Gran Israel, y apoyar primero la desconexión de Gaza, llevada adelante contra viento y marea por Sharon, y, ahora, de anunciar la denominada itkansut, el plan de "convergencia" que prevé la retirada parcial y unilateral de gran parte de Cisjordania, ocupada por Israel en 1967.

Nacido en 1945 en Binyamina, al sur de Haifa, en el seno de una humilde y educada familia ultranacionalista, Olmert participó en política desde joven. Su padre era miembro de la Knesset por el movimiento Herut, el partido fundado por Menachem Begin en 1948, fuertemente nacionalista y de derecha.

Antes de ser elegido por primera vez diputado, en 1973, a los 28 años, Olmert pasó por el ejército, donde no pudo cumplir su sueño de ser un comando debido a problemas ortopédicos.

Con un título de abogado, ya en la Knesset, Olmert se dedicó a combatir la corrupción en el mundo del deporte. Más tarde, lanzó una campaña masiva contra el crimen organizado.

Alcalde de Jerusalén durante diez años -de 1993 a 2003- Olmert se vio involucrado en varios juicios por cuestiones de dinero personal y público, aunque nunca fue condenado.

Un bon vivant con fama de arrogante, amante de la buena vida, las mujeres atractivas, los cigarros, los buenos restaurantes y los viajes al exterior, era conocido como "el alcalde volador" (estuvo incluso en Punta del Este). Quienes lo conocen dicen que es como un encantador de serpientes por sus dotes de vendedor. Como alcalde de Jerusalén -una gestión considerada desastrosa por la mayoría de los vecinos-, se caracterizó por sus políticas de halcón. Autorizó la construcción del controvertido complejo judío de Har Homá en territorios palestinos ocupados y determinó el cierre de Orient House, que era la virtual embajada palestina en esta ciudad.

En 1999, cuando quiso cambiar de horizonte y se presentó como candidato a la presidencia del Likud, perdió abrumadoramente contra el hombre de quien más tarde se convertiría en aliado incondicional, Ariel Sharon. Más tarde, fue su vicepremier en 2003 y luego su ministro de Comunicaciones (2003-2004) y de Finanzas (2005).

Nadie sabe exactamente por qué Olmert, que se había opuesto con fuerza a los acuerdos de Camp David de 1978, hizo un giro tan dramático y pasó a ser el primer impulsor de la retirada unilateral de Gaza de Sharon. Hay quien dice que la "conversión" del duro Olmert empezó en casa. Toda su familia directa, su mujer, Aliza, y sus cuatro hijos, son pacifistas de izquierda. Nadie votaba por él. Ayer, probablemente, hubo excepciones.

Por David Encina

Periodista

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Trabajador. Asesoría en comunicación social, comercial y política para el desarrollo de campañas. Análisis de servicios al cliente y al público. Aportes para la gestión de redes sociales con planificación estratégica.

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