El hielo perenne del Artico se redujo 14% en sólo un año

La Nación
 
Es una superficie similar a dos veces y un cuarto la provincia de Buenos Aires
 
HOUSTON, EE.UU. (AFP, Reuters, Ansa, EFE, The New York Times, Nasa).– ¿Los osos polares, expertos cazadores en el hielo, podrían verse obligados a buscar sus presas en tierra? La amenaza no es broma: una investigación de la NASA indica que entre 2004 y 2005 los hielos perennes del Casquete Polar Artico se redujeron un 14%, una superficie equivalente a 720.000 kilómetros cuadrados (N. de la R.: dos veces y un cuarto la superficie de la provincia de Buenos Aires, que tiene 307.571 kilómetros cuadrados).

Este abrupto fenómeno podría causar un fuerte impacto sobre el planeta, acelerando las consecuencias del cambio climático. Lo nuevo y sorprendente, para los científicos, es que la reducción se observó tanto en invierno como en verano.

Un equipo encabezado por Son Nghiem, del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la Nasa, en Pasadena, California, se valió de los precisos datos obtenidos por el satélite QuikScat, que midió la extensión y la distribución del hielo perenne y estacional en la zona del Artico. La extensión del hielo perenne –que permanece congelado durante todo el año, incluso en verano, y comprende una capa de unos 3 metros de profundidad– mostró la mayor reducción registrada desde mediados de la década del 70, cuando comenzaron a realizarse este tipo de mediciones satelitales.

“El hielo perenne es menos salino que otros –explicó Son Nghiem–. Proviene de agua fresca y contiene más burbujas, algo que nos permitió estudiar las variantes año tras año.” Las pérdidas más importantes, agregó el hombre de la Nasa, han sido en la región oriental del Artico, donde el deshielo alcanzó en algunas zonas hasta un 50 por ciento. “Un planeta con menos hielo se calentará mucho más rápido –advirtió el investigador–, y se amplificará todavía más el impacto por el calentamiento global.”

Un informe del Arctic Climate Impact Assessment (Acia), difundido a fines de 2004, indicaba que en los últimos 30 años el hielo del Artico se había reducido entre un 10 y un 15%, una cifra totalmente contrastante con la abrupta disminución registrada ahora, tan sólo en un año.

Los expertos no descartan que el fenómeno detectado aumente las catástrofes naturales. “Los cambios son rápidos y espectaculares –agregó Son Nghiem–. Si la situación se mantiene y desaparece en verano el hielo estacional del Artico se abriría una enorme extensión, con un fuerte impacto sobre el ambiente, el comercio y el transporte.”

Entre los factores que podrían explicar el fenómeno figuran los patrones de viento inusuales registrados en 2005 y el incremento de la temperatura en esa región del planeta.

Las pruebas del cambio

“El fenómeno del efecto invernadero se está volviendo realmente palpable en el Artico: las señales del calentamiento en invierno, finalmente, están ante nosotros”, dijo el doctor Josefino C. Comiso, climatólogo del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la Nasa, en Maryland.

El volumen máximo de hielo en el Artico en invierno disminuyó 6% en cada uno de los últimos dos años, contra 1,5% por década desde fines de la década del 70, indica la investigación que Comiso publica en el número de septiembre de Letters of Geophysical Research.

El notable fenómeno es observado cuando durante el verano los glaciares del ártico siguen reduciéndose 10% en promedio cada 10 años desde 1979. “En el pasado, la disminución de los hielos árticos en invierno era mucho menos importante por década que durante el verano”, subrayó el investigador. Pero, explicó, los programas informáticos que simulan los efectos de los gases con efecto invernadero sobre el recalentamiento del clima mostraron que el volumen de los hielos árticos disminuye más rápido en invierno que en verano. Hasta hace dos años, las mediciones realizadas por los satélites seguían mostrando una situación normal en el Artico, con una disminución mayor de los hielos en verano, subrayó Comiso. Pero ahora es diferente.

La pérdida de hielo invernal durante el verano implica malas noticias para los océanos, porque este tipo de hielo ofrece material de crecimiento crucial para el plancton, último eslabón de la cadena alimenticia del océano, agregó el climatólogo. “Si el hielo continúa derritiéndose –advirtió–, resultará devastador, en particular para los mamíferos marinos.”

“Los osos polares están muy amenazados –dijo Claire Parkinson, investigadora del centro Goddard–. La población de estos mamíferos en la bahía canadiense del Hudson descendió de 1200 en 1989 a no más de 950 en 2004, es decir, una reducción de más del 20 por ciento.” La científica se preguntó dónde cazarán estos enormes animales si –de no cambiar la preocupante tendencia– el hielo ártico se agota. “Buscarán su comida en tierra”, advirtió, preocupada.

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