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POLÍTICA

El juez que se sacó un 1 en un examen

La Nación
Insólito caso en el fuero federal

Concursaba para ser magistrado titular
 
 
Esta es la historia de un juez que se sacó un 1 en el examen que rindió para ser juez.

Hace seis meses que Octavio Aráoz de Lamadrid está a cargo, como subrogante, del Juzgado Federal Penal Nº 9 de la Capital Federal. Como tal, todos los días resuelve casos de corrupción y decide sobre la libertad de las personas. Para transformarse definitivamente en el titular de ese tribunal, a fines del año pasado se presentó en un concurso y rindió un examen, pero su fracaso fue rotundo.

Diez sobre 100. Ese fue el puntaje que el Consejo de la Magistratura otorgó a Aráoz de Lamadrid, reemplazante del destituido Juan José Galeano en el único juzgado del fuero federal porteño que todavía está vacante.

Con una furia que no puede disimular, Aráoz de Lamadrid dice que su calificación fue un “insulto” y se defiende: “Yo no soy un animal. El examen estuvo mal tomado”.

Lo cierto es que el infortunio no fue sólo de él. Ayer trascendieron los resultados de los 33 postulantes que rindieron el examen: sólo dos obtuvieron más de siete como nota, y más de la mitad no llegó ni siquiera al cuatro.

Los números son sorprendentes, sobre todo porque entre los aplazados hay funcionarios que llevan años en el fuero penal: fiscales federales, secretarios de primera y de segunda instancia y hasta jueces de otras jurisdicciones.

En Tribunales, el mal humor es palpable. El Consejo de la Magistratura se prepara para recibir una pila de impugnaciones. Un consejero de la Comisión de Selección reconoció a LA NACION que están investigando qué pasó en el concurso. "Hay que analizar con detenimiento cuál fue el problema, si los jurados fueron muy estrictos, el tema [del examen] excedió la competencia del juzgado o el problema fueron los concursantes", explicó el consejero.

La evaluación consistía en resolver dos casos prácticos: el primero, un pedido de extradición; el segundo, un caso de desaparición forzada de una persona en el que los concursantes debían decidir sobre su prescripción y un pedido de excarcelación.

Aráoz de Lamadrid adelantó a LA NACION que está preparando su impugnación. Destaca que los examinadores aceptaban una única solución posible para cada uno de los casos planteados.

"Los jurados tenían una respuesta predeterminada que era la que querían -objeta el subrogante-, pero en el Derecho no hay una respuesta única para todo. Se pueden tener criterios distintos. Lo que hay que evaluar son los fundamentos de cada respuesta, y yo estoy convencido de que los que yo puse eran correctos."

-¿Cuándo se enteró del resultado del examen?

-El martes de la semana pasada, a la mañana, antes de venir para acá [por su despacho en el juzgado, en el cuarto piso de los tribunales de Comodoro Py]. Todavía no pude ver el examen corregido.

-¿Creía que le había ido bien?

-Sabía que me podría haber ido mejor, pero estaba seguro de que un sesenta, setenta [sobre 100], me sacaba. Es cierto que estaba nervioso ese día y no me había preparado especialmente para el examen. Tres días antes, mientras el resto de los concursantes estudiaba, yo le estaba tomando indagatoria a Giacomino [Roberto, ex jefe de la policía federal acusado de haber pagado sobreprecios]. Mi examen no fue brillante, pero no soy un animal.

Aráoz de Lamadrid, hijo y nieto de juez, fue designado por el Consejo de la Magistratura a propuesta de la Cámara Federal para que reemplazara a Galeano como interino mientras se llevaba adelante el trámite para nombrar al nuevo titular del tribunal.

"Objetivamente las notas no cierran", insiste. "Si yo fuera tan bruto, este juzgado sería un desastre. La Cámara debería haberlo intervenido hace tiempo, y lo cierto es que casi siempre confirmó mis fallos. Si no, no me seguirían eligiendo para ser subrogante. En este concurso hay algo que no está bien", dijo Aráoz de Lamadrid.

Los aplazados apuntan a los jurados. "Somos toda gente con experiencia que manejamos estos temas. Estamos muy sorprendidos con la corrección", dijo otro funcionario que fue reprobado, y vaticinó: "Sin dudas, vamos a ser muchos los que impugnemos. Yo creía que me había ido bien. Nunca había visto una corrección así".

En varios casos, los propios consejeros han puesto en duda el nivel de los jurados. Incluso, a fines del año pasado, algunos pidieron a las universidades, los jueces y los colegios de abogados que se fijaran mejor a quiénes proponían. Cada vez había más críticas a las correcciones.

Para cada concurso que realiza, el Consejo de la Magistratura designa un jurado que está integrado por un juez, un abogado y un académico. En este caso, quienes evaluaron los exámenes fueron Jorge Rimondi, de la Asociación de Magistrados; Horacio Paulazzo, del Colegio de Abogados de Santa Fe, y Patricia Ziffer, de la UBA.

Ahora, se abre el período de impugnación: los candidatos tienen hasta el 24 de este mes para pedir la revisión de sus notas.

Por Paz Rodríguez Niell
De la Redacción de LA NACION

 
 
 
 
 
 

Por David Encina

Periodista

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Trabajador. Asesoría en comunicación social, comercial y política para el desarrollo de campañas. Análisis de servicios al cliente y al público. Aportes para la gestión de redes sociales con planificación estratégica.

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