ESTADOS UNIDOS

Clarín

Afirman que el FBI espía a grupos ecologistas y de derechos humanos y de los animales

Una organización civil presentó documentos que involucran al organismo en operaciones de inteligencia contra diversos grupos. El FBI se defendió diciendo que no es espionaje político sino impulsado por evidencia criminal.

En medio de crecientes acusaciones contra los organismos del gobierno estadounidense por presuntos excesos y actividades de espionaje en el marco de la lucha contra el terrorismo que encaró la administración de George W. Bush tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, una organización civil presentó ayer documentos que demostrarían que el FBI espía a diversos grupos ecologistas, de derechos humanos y de defensa de los animales.

Tras el 11 de septiembre, se ampliaron los poderes del FBI, que fue autorizado a vigilar sitios de Internet y entidades que puedan estar vinculadas con actividades terroristas, tanto por sus presuntos lazos con organizaciones extremistas extranjeras como por vínculos con actividades violentas internas.

Pero, según denunció ayer el grupo de defensa de los derechos civiles ACLU en el marco de un juicio en el que se acusa al FBI por el trato contra varios grupos que planeaban protestas en 2004, hay documentos que muestran que las actividades de espionaje afectaron también a otras organizaciones, entre ellas PETA (que trabaja contra la violencia sobre los animales), Greenpeace, el Comité Arabe-Americano contra la discriminación y la misma ACLU.

Los documentos revelados ayer y sobre los que hoy escriben The New York Times y The Washington Post son del mismo FBI y estaban ampliamente censurados. Se trata de más de 100 páginas que muestran, entre otras cosas, el seguimiento que hizo el organismo sobre PETA, que incluyó espías infiltrados en la organización.

“Deberían usar sus recursos para investigar amenazas creíbles contra la seguridad nacional en vez de gastar su tiempo en vigilar a estadounidenses inocentes que critican las políticas del gobierno”, expresó la asesora legal de ACLU Ann Beeson.

Conocidas las nuevas acusaciones, funcionarios del FBI se defendieron asegurando que no se están aprovechando los poderes especiales que les brindan las leyes antiterroristas para evitar el disenso interno sino para investigar a grupos o personas vinculados con otros culpables o sospechados de violencia o actos ilegales.

"El FBI no focaliza sus investigaciones en individuos u organizaciones por ningún comportamiento político, sino que, de algún modo, debe haber un vínculo a un delito”, aseguró el portavoz del organismo John Millar, que advirtió que la pertenencia a una organización no hace a nadie inmune de aparecer en los archivos del FBI.

Las acusaciones de ACLU llegan en medio de otras de grupos civiles que acusan al gobierno de Bush de haber violado la línea que separa los actos de terrorismo de los de desobediencia civil y protesta legal.

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