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POLÍTICA

La Cámpora: primeros roces y primeras rupturas.

Por Maia Jastreblansky  | LA NACION.

Aunque se declaran kirchneristas, decidieron separarse de la agrupación de Máximo Kirchner; denuncian «acomodos», agresiones y promesas incumplidas; por qué se fueron.

«Me bajo». En un correo electrónico, un referente provincial de La Cámpora le comunicó a Andrés «Cuervo» Larroque que se abría del proyecto y retomaba su vieja militancia. Esa que realizaba antes de que la agrupación K desembarcara en su territorio, con la propuesta de que la juventud ocupe espacios de poder a cambio de adeptos.

En las semanas previas a las primarias, en Corrientes y Formosa, quienes habían sido designados titulares de La Cámpora, se escindieron. Estas deserciones llegaron con denuncias de «acomodos» y «manejos violentos» que empañan a la creciente agrupación de Máximo Kirchner. Dolidos, los ex camporistas relataron los episodios, pero pidieron no figurar con sus nombres ya que todavía creen «en el proyecto nacional».

«El problema es que La Cámpora es una estructura verticalista que creció mucho y en los estamentos intermedios se colaron algunos incapaces soberbios», dijo uno de ellos a LA NACION.

Se trata de un viejo y conocido secretario de la Juventud Sindical de Corrientes que fue adherido por los enviados de La Cámpora en 2007. «Nos buscaron para ponernos el sello camporista y me ofrecieron ser delegado. Prometieron empezar a ocupar cargos reales y trabajo para los compañeros», recordó.

Este joven aceptó, pero en el camino las cosas cambiaron: la militancia quedó relegada y llegaron nuevos dirigentes que terminaron con denuncias policiales por amenazas y violencia. «Cayó mucha gente acomodada por ser «hijo de» o «amigo de»», manifestó.

El dirigente describió la organización que la agrupación K desplegó para obtener presencia nacional: «La Cámpora es Máximo [Kirchner] y el Cuervo [Larroque], pero ya hay muchas decisiones que ya no pasan por ellos. Hacia abajo se despliega toda una estructura verticalista. Buscan adherir a dirigentes de los barrios con promesas de planes y programas para lograr una rápida presencia».

«Yo apoyo el modelo pero la política tiene que llegar a la gente; si es para aumentar el ego, no sirve», reflexionó.

Por David Encina

Periodista

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Trabajador. Asesoría en comunicación social, comercial y política para el desarrollo de campañas. Análisis de servicios al cliente y al público. Aportes para la gestión de redes sociales con planificación estratégica.

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