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POLÍTICA

La frontera con Bolivia es incontrolable

La Nación
 
El drama de la inmigración ilegal: LA NACION, en el límite Villazón-La Quiaca

 
Lo admiten en la Gendarmería; cada cuatro bolivianos que ingresan en la Argentina sólo uno lo hace de manera legal
 
 

 

VILLAZON, Bolivia.- Es un dato que contribuye a entender la inmigración en el norte del país: de los casi 10.000 bolivianos que cada mes ingresan legalmente en la Argentina, a través de este paso que comunica La Quiaca con Villazón, más del 60 por ciento no regresa a su país.

Las cifras fueron confiadas a LA NACION por el comandante Ricardo Ortiz, jefe de la delegación de Gendarmería Nacional en La Quiaca. "Durante el último mes han pasado 9500 bolivianos por el puesto de control, de los cuales sólo 3700 regresaron a su país. El resto continúa en la Argentina y es probable que ahora estén buscando trabajo en la Capital o en el Gran Buenos Aires", dijo Ortiz.

Pero, además de los datos oficiales, se estima que, por cada boliviano que ingresa legalmente en la Argentina, hay tres que lo hacen en forma ilegal. Por lo general cruzan el río a pie o simplemente atraviesan el puente sin dar explicaciones ni presentar documentación.

Así lo comprobó este cronista de LA NACION, que también cruzó el paso fronterizo sin que nadie le pidiera los documentos, ni del lado argentino ni del boliviano. Consultado por este tema, un vocero de la Gendarmería Nacional aseguró que es imposible controlar toda la frontera y señaló que, por más que todos los días se hacen controles, es recurrente el paso de bolivianos ilegales hacia el lado argentino.

Controles menos estrictos

"Desde la delegación de Migraciones de Jujuy nos pidieron, informalmente, que no seamos tan estrictos en los controles a los bolivianos que presentan la documentación para ingresar en la Argentina. Pues sólo así se puede tener un relativo control del flujo inmigratorio. Si se les pone muchas trabas, de todas maneras se las ingenian para pasar a la Argentina", dijo Ortiz.

LA NACION intentó comunicarse con el titular de la Dirección Nacional de Migraciones, Ricardo Rodríguez, pero el funcionario no respondió las llamadas. Tampoco respondió las consultas el ministro del Interior, Aníbal Fernández.

Según fuentes de la Gendarmería, cada día pasan por este puente internacional unos 300 bolivianos. "Muchos van a trabajar a La Quiaca. Eso está permitido para los residentes de Villazón. Otros dicen que ingresan en la Argentina para hacer turismo o visitar a sus familiares, pero su objetivo es buscar empleo", agregó el comandante Ortiz.

En Bolivia, una familia vive con unos 550 bolivianos al mes, algo así como 69 dólares. Una costurera cobra 20 bolivianos (2,5 dólares) por jornadas de 14 horas y los chicos comienzan a trabajar a los diez años como ayudante de albañil, lustrabotas o auxiliar de costureras; por el desarrollo de esas actividades no ganan más de 10 bolivianos (1,2 dólares) por día.

La semana pasada, el gobierno nacional había informado que entre un 60 y un 70 por ciento del millón de indocumentados que viviría en la Argentina ingresa por las provincias de Jujuy y de Salta.

"La frontera argentina, por su gran extensión, es muy vulnerable. Esto ha sido siempre así. En el país hay entre 700.000 y 1.000.000 de inmigrantes indocumentados, pero esto se debe resolver mediante la legalización de estos ciudadanos", había dicho entonces Ricardo Rodríguez.

Ley sin reglamentar

Según Ortiz, el problema en la frontera obedece a la falta de reglamentación de la ley 25.871, sobre política migratoria argentina, sancionada el 17 de diciembre de 2003. "Si bien hay una nueva ley, aún no fue reglamentada. Nosotros aplicamos lo que dice la ley de mediados de los años 80", aseguró el comandante de Gendarmería Nacional.

En este paso de frontera el tránsito de inmigrantes que ingresan en la Argentina es constante. Sin embargo, durante diciembre, enero, febrero y marzo, el flujo aumenta considerablemente y durante estos meses ingresan diariamente más de 500 personas en el país.

"Acá no discriminamos a nadie. Antes las leyes eran más restrictivas. Especificaban que los extranjeros tenían que ingresar en el país bien vestidos y con dinero. Ahora nada de eso sucede. Y de los 300 bolivianos que ingresan diariamente, apenas unas 3 o 4 personas son rechazadas por falta de documentación", señaló el jefe de la delegación de Gendarmería Nacional en La Quiaca.

Por Jesús A. Cornejo
Enviado especial

 

 

"Una explotación alarmante"

 Una comisión de La Paz dio un informe tras su visita al país
 
 
Una comisión del gobierno de Bolivia que estuvo en el país esta semana advirtió ayer sobre la "explotación alarmante" de ciudadanos bolivianos en los talleres textiles en la Argentina, al dar a conocer un informe de su reciente visita a Buenos Aires.

"Existe un nivel de explotación alarmante. Se ha constatado que existen grados de trabajo que sobrepasan las 18 horas, [hasta] 24 horas de trabajo, en condiciones insalubres y, peor todavía, sin documentos", alertó el viceministro de Trabajo boliviano, Miguel Albarracín, en declaraciones difundidas por las agencias de noticias.

El viceministro indicó que muchas de estas personas pueden "ganar entre 400 y 500 pesos argentinos, que más o menos son unos 120 o 130 dólares".

Además de Albarracín, llegaron a la Argentina los viceministros de Relaciones Exteriores, Mauricio Dorfler, de Coordinación Gubernamental, Héctor Arce, y de Justicia, Renato Pardo, con la intención de conocer la situación de los connacionales.

Por su parte, dirigentes de la colectividad boliviana en el país estimaron que después de que se realizaron las clausuras tras el incendio en un taller de Caballito, en el que murieron seis ciudadanos bolivianos, unos 800 trabajadores quedaron en la calle.

Anteayer, en tanto, 110 personas que habían sido alojadas provisionalmente en el polideportivo del Parque Avellaneda abandonaron el predio tras recibir subsidios del gobierno porteño.

La directora del Sistema de Atención Social Inmediata porteño, Patricia Malanca, informó que 17 familias de entre cuatro y ocho integrantes y otras 23 personas cobraron ayer la primera de seis cuotas de una ayuda económica de hasta 1800 pesos.

Estas personas habían sido trasladadas al polideportivo luego de que los talleres textiles en los que trabajaban y vivían fueran cerrados, aunque ahora deberán encontrar un nuevo lugar donde alojarse, con el dinero recibido.

Malanca explicó que el consulado se comprometió a regularizar la documentación de las familias, para que puedan acceder a los diferentes programas de asistencia del gobierno local. Según sostuvo la funcionaria, ninguna de las personas que fueron alojadas en el polideportivo contaba con su documentación en regla.

Dorfler anunció que se realizarán gestiones para repatriar los cuerpos de las víctimas del incendio, pero aclaró que esto "no depende del Poder Ejecutivo boliviano ni del Poder Ejecutivo argentino, [sino que] es una cuestión de la justicia argentina". Acordaron, además, la apertura de un censo para regularizar los talleres y la situación de los bolivianos en el país.

 
 
 
Por la denuncia sobre talleres ilegales

 

Máxima no se vestirá más con Graciela Naum

 

La princesa Máxima Zorreguieta decidió dejar de vestirse con su diseñadora favorita, Graciela Naum, que fue denunciada por utilizar mano de obra esclavizada e indocumentada para la confección de sus prendas.

La denuncia fue hecha la semana última por Gustavo Vera, presidente de la Cooperativa La Alameda, donde trabajan más de 40 costureros. Vera dijo que el taller que funciona en Tilcara 2143 confecciona ropa para la diseñadora en condiciones muy precarias.

La noticia fue publicada ayer en el diario NRC Handelsblad bajo el título de "La princesa Máxima deja su diseñadora por reportes sobre talleres ilegales". Allí se afirma que Máxima le envió a Naum una carta en la que le comunica su decisión.

"Según el vocero de la casa real, Chris Breedveld, la princesa tomó la decisión luego de la difusión sobre los puntos negros en la industria de la vestimenta argentina y sobre el dudoso rol de Naum. El día en que la familia real comenzó el mes pasado su visita de Estado a la Argentina, en Buenos Aires se incendió una fábrica de ropa; seis bolivianos, entre ellos cuatro niños, murieron", publicó el diario.

Condiciones infrahumanas

Según contó Vera a LA NACION, el taller que se le atribuye a Naum funciona en Pompeya y tiene doce empleados, varios de ellos reclutados en Bolivia, que trabajan todos los días de 7.30 a 23.30.

"Algunos duermen en marineras y otros, en el piso. Comen arroz y fideos y ganan un promedio de 800 pesos por mes, pero nunca le pagan el sueldo completo. Los principiantes, sacan 200 pesos", describió, y agregó que en varias oportunidades el tallerista, un hombre de apellido Mendoza, los dejaba encerrados durante el fin de semana.

LA NACION intentó comunicarse durante la tarde de ayer varias veces con Naum, pero su celular estaba apagado. Según pudo saberse, Naum, que está descansando en el Sur, está muy molesta con esta situación.

La diseñadora declaró anteayer al diario holandés que las acusaciones en su contra "están motivadas políticamente" y agregó que prepara medidas legales.

Por David Encina

Periodista

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Trabajador. Asesoría en comunicación social, comercial y política para el desarrollo de campañas. Análisis de servicios al cliente y al público. Aportes para la gestión de redes sociales con planificación estratégica.

Contacto: mencin@palermo.edu / david.encina@facebook.com / encina_david@yahoo.com.ar/ m.david.encina@gmail.com

Más información ver en David Encina V. - PRENSA.
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