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La increíble historia del único argentino que murió en el Titánic

Infobae
 
En la localidad cordobesa de Villa General Belgrano, los integrantes de la familia Dick homenajearon a Edgardo Andrew que alguna vez residió en Río Cuarto. A 94 años de la tragedia, un museo familiar revela aspectos desconocidos de la víctima. Un viaje al pasado para sacar a flote la memoria
 
Enrique Dick es un militar de profesión y también oriundo de Villa General Belgrano, publicó hace cuatro años el libro "Una valija del Titánic", que relataba la historia del joven Edgardo Andrew, su tío abuelo de descendencia inglesa que residió alguna vez en Río Cuarto y que murió en el Titánic, en 1912.

Su hermana Marianne recordó que su abuela les contaba historias de su familia y entre ellas, la de su hermano menor, que con 17 años falleció en el Titánic”.

En 1988, en el marco de la película de James Cameron y en la búsqueda de más datos los especialistas en recuperar rastros de aquella historia confirmaron que entre los 1.515 pasajeros había un argentino: Edgardo Andrew.

A eso se sumó el rescate de algunos elementos del barco, desde el fondo del mar, a cargo de una empresa especializada, en el que se encontró una valija que perteneció a ese argentino.

“Allí apareció una carta que Edgardo le había escrito a su madre mientras estaba en el barco y que tenía la misma letra del escrito que figura en una postal a su amiga, que nosotros teníamos guardada como un tesoro”, explicó Marianne al diario "La Voz del Interior".

Una amiga de Edgardo, Josey Cowan, viajaba a Inglaterra junto con su madre, pero él debió embarcar días antes de que llegaran y molesto por ese desencuentro le escribía en el tercer párrafo de aquella tarjeta postal de 1912: “Figúrese Josey que me embarco en el vapor más grande del mundo, pero no me encuentro nada orgulloso, pues en estos momentos desearía que el Titánica estuviera sumergido en el fondo del océano”.

Jamás hubiera imaginado Edgardo que eso efectivamente ocurriría y encontraría la muerte junto al gigantesco barco tras un choque con un inmenso iceberg, apenas cuatro días después de zarpar.

Marianne posee un museo donde está la imagen de la postal del barco que contiene el texto de la carta.

Muy cerca se ubica el carruaje que pertenecía a la dueña de la estancia El Durazno, donde Edgardo pasó su infancia y adolescencia y además, un baúl con la inscripción de la familia Andrew.

El 10 de abril de 1912 el Titánic zarpó del puerto inglés de Southampton. Era el barco más poderoso y moderno de su tiempo. Sin embargo, se hundió en su primer viaje tras un choque con un inmenso iceberg, apenas cuatro días después de zarpar.

Por David Encina

Periodista

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Trabajador. Asesoría en comunicación social, comercial y política para el desarrollo de campañas. Análisis de servicios al cliente y al público. Aportes para la gestión de redes sociales con planificación estratégica.

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