Categorías
Rel. Internacionales

La inédita experiencia de los comicios italianos en la Argentina

La Nación
 
Alberto Borrini
Publicidad & Marketing

 
Nunca, hasta ahora, una campaña electoral italiana había suscitado tanto interés en nuestro país como la que se realizará el domingo. El motivo del cambio no es la reñida competencia desatada entre Silvio Berlusconi y el desafiante Romano Prodi, a pesar de que es que es un reality show, o como la califica el Corriere della Sera, "un psicodrama", fuertemente sazonado con los desbordes histriónicos del líder de Forza Italia, y reacciones públicas como la de Umberto Eco, que amenazó con abandonar el país si el primer ministro resulta reelegido.

El inusual interés obedece a que esta vez las campañas italianas tienen una inédita repercusión en la Argentina. La razón: una ley votada en 2001 habilitó 18 bancas del Parlamento italiano (12 en diputados y 6 en senadores) para italianos residentes en América del Sur y ciudadanos que tienen pasaporte italiano.

Se abrieron ocho listas. La Argentina, uno de los países que cuentan con más ciudadanos de origen italiano (alrededor de 350.000 potenciales electores, número sólo superado por Europa), tiene candidatos en varias de las nóminas. Se vota por correo hasta pasado mañana por la tarde, y el escrutinio se realizará en Roma.

La cara más evidente de las campañas es la que circula por los medios de comunicación masiva, pero son los entretelones los que revelan la importancia y complejidad de una experiencia proselitista sin precedentes. Basta un solo dato para entrever su oculta magnitud: el costo total fue estimado entre 5 y 6 millones de pesos.

En un año sin comicios locales, los candidatos que compiten por una banca en el Parlamento italiano pudieron convocar a varios de los más conocidos consultores, investigadores, publicitarios y relacionistas.

La estrategia y comunicación de la lista "Per l´Italia nel mondo con Tremaglia", por ejemplo, está en manos de quienes actuaron en varias campañas presidenciales argentinas. Lo integran los publicitarios Jorge Dell´Oro y Beba Trigo; el investigador Carlos Fara y las agencias de prensa y relaciones públicas Baraldo y Asociados y Nueva Comunicación.

Mirko Tremaglia, ministro para los italianos en el mundo, fue el impulsor de la ley. Su lista lleva como candidato central al Senado a Franco Livini, actual presidente de la filial argentina de Pirelli, del Hospital Italiano y de la escuela Cristoforo Colombo.

De todos los candidatos, el más mediático es Claudio Zinn, figura de la lista "Casini UDC (Unione del Democratici Cristiani e dei Democratici di Centro)", médico con activa presencia en la televisión.

En otras listas compiten también por nuestro país, entre otros, Luigi Pallaro, Giovanni Jannuzzi, Giovanni Di Raimondo, Darío César Ventimiglia, Concepción María Cesarano, Laura Suárez Frizzera, Francisca Costantino y Teresina Settembrini.

Todos los recursos

"Estas campañas tuvieron todos los ingredientes, y emplearon casi todos los recursos de las que estamos acostumbrados a ver en nuestro país", dice Dell´Oro. En efecto, la batería abarcó, además de publicidad en medios (con la salvedad de que la televisión sólo fue empleada por la lista de Zinn), marketing directo, mítines, lanzamientos, telemarketing, prensa, encuestas de opinión, call centers y un portal en la Web.

"Fueron campañas muy laboriosas y fragmentadas, porque el target estaba distribuido en varias zonas y de nada valía disparar con un cañón, había que hacerlo con honda", añade Dell´Oro. Carlos Fara acota: "Diseñar una campaña sin ningún antecedente sobre el electorado es complejo. Hay que comunicarse con gente que no sabe que pertenece a un padrón, ni qué se vota, ni a quién se vota, que no es consciente de que su sufragio puede ser decisivo para el futuro".

La campaña incluyó actos en salones, visitas a las personalidades de cada zona, comidas y un servicio con instrucciones para saber votar. Con reglas tan complejas, la gente se confundía y algunos renunciaban antes de intentarlo. "Los electores que contactamos agradecían el servicio, que por otra parte no los instaba a votar a nuestros candidatos", concluyen Dell´Oro y Beba Trigo.

Pese a los recaudos, los candidatos y sus asesores aguardan un número elevado de votos impugnados. Es inevitable por tratarse de una experiencia inédita, que los involucrados consideran singular.

Por Alberto Borrini
Para LA NACION

 
 
 
El escenario
 

El bolsillo de los italianos, la clave

 Por Elisabetta Piqué
Corresponsal en Italia
 
ROMA (De nuestra corresponsal).- Después del duelo de anoche, la gran pregunta es cuál de los dos candidatos, si Silvio Berlusconi, o Romano Prodi, logró convencer a ese gran grupo de indecisos que decidirá el resultado de las próximas elecciones legislativas.

La cita electoral, considerada crucial para los italianos y de resultado tan incierto que algunos comenzaron a hablar de empate (y, en ese caso, de nuevas elecciones), se presenta como un virtual referéndum sobre la gestión del controvertido Berlusconi, uno de los hombres más ricos del mundo, que logró una cómoda mayoría hace cinco años y que ahora busca desesperadamente una nueva oportunidad. Anoche, pareció sacar un as de la manga con el anuncio de que abolirá el ICI, el impuesto a la vivienda, a la primera casa.

Pero cuando faltan cinco días para las elecciones, este rimbombante y sorpresivo anuncio podría transformarse en un bumerán.

Los votantes podrían recordar que hace cinco años Berlusconi, dueño de un imperio televisivo, también hizo promesas que jamás cumplió. En una jugada considerada magistral, pocos días antes de las elecciones de mayo de 2001, firmó ante las cámaras de TV de un famoso programa político el denominado "contrato con los italianos", en el que prometió más prosperidad, más trabajo para todos, más pensiones, menos impuestos, cosas que quedaron en la nada.

Desde hace una semana, está prohibido difundir encuestas, pero las últimas apuntaban a una ventaja de entre 3 y 5 puntos para la coalición de centroizquierda de Romano Prodi.

Como la diferencia es muy pequeña, y se sabe que un tercio de los electores aún no decidió por quién votar (si es que votará), reina un clima de gran incertidumbre en Italia.

Si bien parece percibirse cierto aire de derrota anunciada entre la gente de la Casa de las Libertades, la coalición de centroderecha liderada por el Cavaliere, no son pocos los que ahora esperan que la confusión que demostró la Unión en materia fiscal pueda significar un cambio de tendencia.

Para los italianos, que se sienten más pobres que hace cinco años, según distintos estudios, el bolsillo será más que fundamental a la hora de votar. Y el tema de los impuestos -que en Italia son muy altos y devoran gran parte de los ingresos de una familia-, es crucial. Por eso es que se cree que el temor a que la centroizquierda pueda aumentarlos podría también tener un impacto altísimo entres los indecisos.

La campaña electoral giró, de hecho, en torno de la economía, la gran asignatura pendiente del gobierno de Berlusconi, que en las últimas semanas de la agitada campaña electoral se peleó incluso con la influyente Confindustria. De hecho, el Cavaliere acusó a la organización que agrupa a los grandes empresarios italianos, que en 2001 lo había apoyado, de respaldar a la izquierda.

"¿Crisis? ¿Qué crisis? El estancamiento económico es un invento de la izquierda y de sus medios de comunicación, que hablan de declive para alcanzar el poder", dijo, a los gritos, en un acto de campaña en el que se mostró fuera de sí.

Berlusconi, un premier que en ningún momento reconoció el estancamiento de la economía italiana, no pudo tolerar que el presidente de la patronal, Luca Cordero di Montezemolo -también titular de Fiat y uno de los empresarios más populares del país- criticara la política económica del gobierno y dijera públicamente que Italia necesita ser más competitiva y recuperar la senda del crecimiento.

Lo cierto es que cuando faltan apenas unos días para la votación, a todas luces un referéndum sobre Berlusconi, no hay certezas. Tanto es así que nadie en Italia se animaría a hacer apuestas sobre quién resultará el ganador.

En este marco, muchos analistas y políticos han comenzado a hablar incluso de la posibilidad de un empate, algo que sólo aumenta la incertidumbre. Ante esa eventualidad, el propio Prodi ya dijo que habría que volver a votar, aceptando, de hecho, que la pelea será muy reñida.

Por David Encina

Periodista

Ver perfil en LinkedIn / twitter.com/DavidEncina

Trabajador. Asesoría en comunicación social, comercial y política para el desarrollo de campañas. Análisis de servicios al cliente y al público. Aportes para la gestión de redes sociales con planificación estratégica.

Contacto: mencin@palermo.edu / david.encina@facebook.com / encina_david@yahoo.com.ar/ m.david.encina@gmail.com

Más información ver en David Encina V. - PRENSA.
http://cualeslanoticia.com/prensa/

¿Qué opinas? Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: