La Mona Lisa sonríe por su segundo bebe

La Nación
 
Estudio sobre La Gioconda
Acababa de dar a luz cuando fue pintada

OTTAWA.- El mayor análisis científico de La Gioconda realizado en 50 años ha develado algunos secretos. Aunque ninguno se relaciona con Dan Brown y su best seller El Código Da Vinci -según el cual varias obras de Leonardo esconden mensajes esotéricos cifrados-, uno de ellos revela la clave del misterio de su enigmática sonrisa: según los investigadores, la mujer inmortalizada por Da Vinci acababa de dar a luz a su segundo hijo cuando posó para el retrato.

Así lo anunciaron expertos del Consejo Nacional de Investigación de Canadá, que ayer divulgaron en Ottawa los resultados de un estudio de las imágenes en tres dimensiones de la obra de arte, que obtuvieron gracias a un complejo escaneo con láser. Además, garantizaron que el famoso cuadro goza de buena salud y no sufrirá grandes daños si es bien tratado.

El uso de la tecnología permitió observar que el vestido de la mujer estaba cubierto con un velo delgado y transparente, un accesorio habitual en el siglo XVI para las mujeres que estaban embarazadas o que acababan de dar a luz. Hasta ahora había sido imposible detectar el velo debido a la falta de tecnología tridimensional adecuada para examinar la pintura, señaló Bruno Mottin, del Centro de Investigación y Restauración del Museo del Louvre, que participó de la investigación.

"Podemos decir ahora que el cuadro fue pintado para conmemorar el nacimiento del segundo hijo de la Mona Lisa, lo que nos ayuda a fechar de manera más precisa su creación alrededor de 1503", señaló.

La exploración en tres dimensiones reveló además que la dama de la sonrisa misteriosa fue pintada originalmente con su cabello atado en un moño, aunque hoy aparezca suelto sobre sus hombros. La revelación pone fin a una vieja controversia, porque sólo las niñas o las mujeres de dudosa reputación usaban su cabello suelto en el siglo XVI en Italia, indicó Mottin.

La Mona Lisa real tuvo tres hijos. Da Vinci recibió el pedido del acaudalado empresario florentino Francesco del Giocondo para que pintara a su esposa luego del nacimiento del segundo, pero se quedó con la obra y trabajó en ella hasta su muerte, y cambió su cabello y otros aspectos del cuadro.

Sobre el estado de la pintura, los cientificos afirmaron que el panel de madera que sirve de soporte a la obra no presenta riesgos de degradación.

Pero hay misterios que los escaneos -realizados en octubre de 2004 en el Museo del Louvre, donde se exhibe la obra- no lograron revelar. Por ejemplo, el modo en que Da Vinci aplicó las capas de óleo y pigmento. "Está pintado con capas muy delgadas, y sin embargo los detalles de los rizos del cabello son muy nítidos. La técnica es distinta de cualquier cosa que hayamos visto", dijo John Taylor, uno de los expertos.

Agencias AFP y EFE

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