La muerte de Kadhafi y el destino de la Revolución Libia.

Por Carlos Miranda para Alternativa Socialista.

Los videos y las fotografías de la muerte de Muamar Kadhafi y el secreto que rodea su sepultura en el desierto circulan en tiempo real y alimentan, además del morbo descarado de la Secretaria de Estado imperial Hillary Clinton, un debate que venía de antes.

Los argumentos que se esgrimen se asientan en hechos parciales para justificar posiciones anteriores. Simplificando podemos decir que: están los que condenando la brutal intervención de la OTAN elevan a nivel de mártir popular al dictador para continuar negando la legitimidad del proceso revolucionario libio. Y también los que afirman que fueron sólo combatientes rebeldes los que tomaron la determinación de ajusticiar a Gadafi y así desprecian el papel de la OTAN en Libia.

La decisión de la ejecución de uno de los dictadores más consentidos por occidente en las últimas dos décadas abre un nuevo momento en la Revolución Libia. Por debajo de los debates aparece, si se quiere buscar, la dinámica interna del proceso revolucionario y el papel de sus direcciones. Se ha roto el punto común que unía a todos los sectores del campo rebelde, la caída de Kadhafi. Ahora, el nuevo momento abierto en el proceso libio enfrentará al movimiento revolucionario con sus propias direcciones cuyo principal exponente es Muhamad Jallil y con el imperialismo.

Las revoluciones tienen el derecho de hacer justicia.

Las revoluciones tiene el derecho de hacer justicia. La historia muestra como las dos grandes revoluciones de los últimos 200 años, (por citar solo las que marcaron un cambio de época) decidieron impedir la restauración del pasado de opresión de manera drástica.

Cuando los jacobinos franceses de la Revolución de 1789 guillotinaron en la plaza pública a la última reina gala, lo hicieron de cara al pueblo plebeyo e insurrecto de París y para romper con más de 500 años de oscurantismo medioeval. Fue una decisión conciente, que llegó luego de haber juzgado al conjunto del viejo régimen, tomada por el ala más radical que estaba al frente del gobierno revolucionario, y apoyada masivamente y con participación directa por el pueblo insurrecto.

En la otra, la Revolución Rusa de 1917, cuando a poco más de un año de haberse hecho del poder el gobierno de los Soviet se encontraba aislado, con 14 ejércitos imperialistas a unos pocos kilómetros de Petrogrado, amenazando a la Capital Revolucionaria, el Soviet resolvió cortar con la posibilidad de restauración de los Zares de todas las Rusias eliminado a la familia real, también lo hizo de cara al pueblo revolucionario que se debatía en los principios de la Guerra Civil.

La eliminación de Kadhafi en el terreno hubiera seguido la misma lógica de aquellas experiencias, pero la intervención de la OTAN desvirtúa lo que es un capital de las revoluciones: estas se realizan para conquistar un mundo más igualitario y justo, independientemente de que para lograrlo tengan que recurrir al legítimo derecho de defensa armada. La base sobre la que se construye un sistema y una sociedad más justas son opuestas por el vértice a los brutales métodos del imperialismo decadente. Esta acción realizada por combatientes esforzados, lamentablemente facilita la instalación de una falsa conciencia que exalta la eliminación individual de un dictador, y no apela al derecho a decidir del pueblo revolucionario.

Con el pueblo rebelde y contra la OTAN.

Reducidos a una expresión marginal los kadafhistas, la Revolución Libia toma ahora un nuevo curso. Esta planteado para adelante la conquista de los objetivos que el movimiento nacido el 14 de febrero de este año perseguía: libertad, democracia, dignidad y solución a los problemas inmediatos de la población. En esta búsqueda chocaran con gran parte de la dirección del CNT y con las fuerzas imperialistas.

Pero los imperialistas y sus aliados del CNT tienen un programa distinto de las aspiraciones que sostienen las masas insurrectas. En primer lugar pretenden frenar o derrotar la Revolución Libia llevándola, en el mejor de los casos, a la vía muerta de la “democracia representativa”, esa misma que hoy, desde el otro lado del Mediterráneo cuestionan los indignados europeos. En segundo lugar buscan dar un ejemplo de poder invencible al proceso de revolución democrática y nacional desatada en Libia y en los países Árabes, una advertencia, “aquellos que vayan más allá de lo permitido serán castigados”. De esta manera pretenden hacer pie en una región convulsionada por un proceso histórico irreversible pero que aún no ha triunfado totalmente. En tercer lugar buscan repartirse de nuevo los negocios.

Muy pronto, saliendo de la borrachera del triunfo indiscutible de esta revolución democrática contra la dictadura de Kadhafi, el pueblo rebelde chocará con una parte de los dirigentes actuales del proceso y sus socios imperiales. El drama de la revoluciones Libia y Árabe entrará en nuevos capítulos decisivos. La revolución cuenta a favor con la determinación de un pueblo que viene de un triunfo y que tiene una tradición heroica y una enorme disposición al sacrificio y al cambio. No tiene sentido quejarse de las contradicciones de la realidad y mucho menos falsificarla, los socialistas revolucionarios deben tener claro su lugar y este está sin ninguna duda del lado del pueblo insurrecto, pero tampoco deben dejar de señalar el papel de sus direcciones traidoras.

 

2 comentarios en “La muerte de Kadhafi y el destino de la Revolución Libia.

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