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POLÍTICA

La principal papelera ya está construida en un 30 por ciento

Clarín

EL CONFLICTO CON URUGUAY: LA SITUACION DE LAS PLANTAS DE CELULOSA EN FRAY BENTOS

Se trata de la finlandesa Botnia, que avanza a todo ritmo con sus obras. La otra empresa, la española ENCE, va más lento, aunque cuenta desde antes con un puerto.

Lucio Fernández Moores. FRAY BENTOS ENVIADO ESPECIAL
lfmoores@clarin.com

La chimenea es su símbolo, visible desde casi cualquier rincón por esta zona. Tiene 120 metros de altura y todavía no larga humo. Pero no es lo único. Adentro, además de esa chimenea, hay todo un mundo de vida, casi invisible desde el exterior. La planta de Botnia avanza tal lo planeado y no se vislumbra ningún atisbo de pararla. En dos meses se cumplirá el primer año de obra: se lleva un 30 por ciento construido. Y para el segundo semestre del año que viene esperan tener la polémica industria en pleno funcionamiento.

Dentro del predio afectado a la construcción —100 hectáreas sobre 150 cercadas y un total de 550 hectáreas compradas entre el río Uruguay y la ruta de acceso a Fray Bentos desde el puente internacional— no hay mucha polémica. Allí los responsables de Botnia repiten que su tecnología es la que se aplica en todo el mundo y se encogen de hombros cuando se les pide una explicación de por qué hay tanta protesta en Gualeguaychú.

La construcción avanza mientras crece el conflicto bilateral. La Casa Rosada obtuvo el aval del Congreso para recurrir cuando lo considere necesario al Tribunal Internacional de La Haya, donde podría solicitar, en primer lugar, la suspensión de las obras. Y también Uruguay despliega su estrategia: planteó el tema de los bloqueos de ruta ante la OEA, aunque no pudo avanzar con un pedido de mediación.

"Acá se viene a hacer un negocio sustentable", afirma el ingeniero Bruno Vuan, responsable de la parte eléctrica de la obra, pero ahora también convertido en vocero de la empresa Botnia. Nació en Argentina, pero hace rato vive en Uruguay. Vuan detalla todos los requerimientos técnicos de las autoridades uruguayas y dice que un incumplimiento podría significar la partida de la empresa. Difícil creer que se decidan invertir 1.100 millones de dólares para correr ese riesgo.

Vuan afirma que la tecnología ECF (libre de cloro elemental) es la que adoptó la industria de pasta celulósica de todo el mundo y que incluso fue premiada por Greenpeace-Australia con el segundo puesto. El primer puesto se lo llevó el sistema TCF (totalmente libre de cloro), que es el que reclaman algunos ambientalistas (ver "No preservarán… ).

Acá en Fray Bentos todos hablan de Botnia, como si la otra papelera (en rigor, procesarán pasta de celulosa y no producirán papel), la española ENCE, no existiera. La obra de ENCE se encuentra mucho menos avanzada. Recién empezaron a remover la tierra. Tienen una ventaja. Ya contaban con el puerto de M’Bopicuá para trasladar la pasta —una especie de cartón corrugado—- hasta las papeleras que les compren sus productos. Pero hoy las palmas aquí se las lleva Botnia, por más que al otro lado del río no haya aplausos sino piquetes.

Costaba creer como dicen en Fray Bentos que en Botnia trabajan ya 1.200 personas. Pero dentro del predio se ve el hormigueo de los obreros vestidos de naranja. Son 17 las empresas uruguayas subcontratadas que hoy están dentro de Botnia. Hay un enorme comedor que por fuera bien puede parecer un estadio de básquet, unas oficinas petisas para los ingenieros, cinco futuras piletas a medio camino —para el tratamiento de los efluentes—, un muelle en plena construcción y más obras a la vista.

El sueldo más bajo es de 350 dólares por mes. Un carpintero puede ganar 600 dólares y los empleados "altamente capacitados", sin contar a ingenieros y directivos, llegan a 1.000 dólares.

Nada despreciable para un pueblo que supo tener su época de gloria hace muchos años con el frigorífico Anglo, el mismo que existió en la zona de La Plata y que da nombre al club de Fray Bentos: C.A.Anglo.

Eso sí, después de la obra, con la planta ya en funcionamiento, sólo serán necesarios unos 300 operarios, aunque habrá un empleo indirecto que proyectan en hasta 8 mil puestos. Es raro encontrar en Fray Bentos a alguien que hable mal de estas plantas. Es raro también encontrar hoy día a alguien que hable bien de sus históricos vecinos de Gualeguaychú: el puente está cortado desde hace más de tres semanas.

En Botnia aseguran que a ellos no los afecta y que en una obra de esta envergadura están previstos esos "contratiempos". Cuando se pregunta por los dos famosos camiones parados por el piquete hace unas semanas, dicen que las cargas llegarán pronto por una vía que no revelan.

Todavía falta para que las papeleras empiecen su temido funcionamiento. No se sabe, en cambio, cuándo terminará la protesta en Gualeguaychú. Pero del lado uruguayo del río, en la tierra del "termo en mano", todo marcha sin grandes contratiempos.

 

"No preservarán el medio ambiente"

Las posición argentina respecto de las plantas de celulosa que avanzan en Uruguay es clara: "No preservarán el medio ambiente". Así lo expresó la delegación argentina ante la Comisión Técnica Mixta que debía realizar una evaluación conjunta del impacto del emprendimiento y que fracasó al no poder llegar a un acuerdo.

Ese diagnóstico coincide con la postura de los ambientalistas entrerrianos, quienes se opusieron a la instalación de las papeleras desde que se anunció el proyecto. Nucleados en la Asamblea Ambientalista de Gualeguaychú, los vecinos de esa ciudad iniciaron un plan de lucha que incluyó marchas y cortes en las rutas hacia Uruguay.

El tema de la contaminación está en el centro de la disputa y el método que utilizarán las plantas de celulosa para blanquear el papel no es juzgado de la misma manera de los dos lados del río. Uruguay sostiene que el dióxido de cloro que utiliza esa tecnología (ECF) genera una cantidad muy baja de compuestos contaminantes. Por el contrario, Argentina cree que en la medida en que se utilice un compuesto con cloro existe el peligro de contaminación ambiental.

Por último, Argentina imputó al Uruguay el incumplimiento del Tratado bilateral de 1975 que regula el régimen de uso del río homónimo. Según ese texto, el país que inicie obras que puedan afectar "la calidad de las aguas" del río debe informarlo al otro, algo que —según Argentina— Uruguay no hizo.

El conflicto sigue abierto. Mientras Argentina exige que se paralicen las obras para sentarse a negociar, Montevideo sostiene que las conversaciones no pueden iniciarse si los puentes que unen a la provincia de Entre Ríos con Uruguay permanecen cortados, como ocurre en Gualeguaychú y Colón.

Por David Encina

Periodista

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Trabajador. Asesoría en comunicación social, comercial y política para el desarrollo de campañas. Análisis de servicios al cliente y al público. Aportes para la gestión de redes sociales con planificación estratégica.

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