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POLÍTICA

Las gestiones de Pérez Esquivel fueron centrales para que se levante el paro de subtes

 

Delegados de los trabajadores destacaron la gestión del premio Nobel de la Paz, que confirmó a Clarín.com que estuvo en contacto con el ministro Tomada y el personal del subte. Representantes de los trabajadores advirtieron que la huelga podría retomarse si no hay avances en las reuniones de la semana próxima. Ayer, la paralización de las líneas provocó un caos de tránsito en la Capital Federal.

El levantamiento del paro de subterráneos que anteayer y, sobre todo, ayer generó un caos de tránsito en Buenos Aires fue posible por las gestiones del activista por los derechos humanos y premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, quien, según señalaron delegados de los trabajadores en conflicto y reconoció él mismo, medió para que se concertaran las reuniones previstas para la semana próxima.

En declaraciones a Clarín.com, el premio Nobel de la Paz confirmó que estuvo "tratado de apoyar las iniciativas" para poner fin al conflicto y que para ello mantuvo contactos con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y los empleados. "Los trabajadores se fueron con la promesa del ministro de avanzar en la negociación”, había señalado previamente en diálogo con radio Contiental.

En declaraciones a distintos medios, delegados de los trabajadores dijeron que el conflicto se destrabó “por la gestión” del premio Nobel de la Paz. El delegado de la línea A Oscar Arturo destacó a radio Mitre que el activista por los derechos humanos “logró una reunión con el Ministerio de Trabajo para la semana que viene”.

Sin embargo, un funcionario de Gobierno citado por la agencia Télam salió específicamente a desmentir que haya habido un mediador. La fuente sostuvo además que el paro se levantó "por la propia dinámica del conflicto".

Los trabajadores resolvieron levantar la medida de fuerza esta madrugada, tras un día y medio de paralización de las actividades, en una asamblea que se llevó a cabo en Constitución después de que los trabajadores abandonaron las vías para estudiar la oferta del Gobierno.

Los delegados dijeron que se trata de una “suspensión” de la huelga como “gesto de buena voluntad” para permitir las negociaciones, pero advirtieron que el paro podría ser retomado si no se registran avances. Las mayores críticas de los empleados fueron hacia Metrovías, la consecionaria del servicio.

Esta mañana, las líneas A. B, C y D de subterráneos y el Premetro funcionaban normalmente, en tanto que la línea E circulaba con un servicio limitado.

El pico de tensión en la protesta se vivió ayer poco después de las 14, cuando la Policía desalojó a los trabajadores que bloqueaban las vías en la estación Primera Junta, de la línea A. Los efectivos se enfrentaron con los manifestantes y diez delegados gremiales fueron detenidos y luego liberados.

El caos que se vivió en los túneles también impactó sobre la superficie: miles de vehículos -un 25 por ciento más que en días normales- provocaron un gran congestionamiento de tránsito en muchos sectores porteños, especialmente en el micro y macrocentro.

El eje del conflicto pasa por 188 empleados tercerizados de Metrovías, que buscan ser incorporados al convenio de la UTA. A fines del año pasado la empresa debió acatar una resolución para igualar las condiciones de trabajo de los vigiladores con los trabajadores de los subterráneos, pero ahora los trabajadores quieren "directamente" pasar al gremio de la Unión Tranviaria Automotor, cuyo convenio se ha convertido en una presa codiciada para empleados afiliados a otros gremios.

 
 
 
 
 
 
La Nación
 
Intiman a reanudar el servicio de subtes
Conflicto gremial: los colectivos y los trenes, nuevamente colapsados
 
La policía desalojó a los manifestantes de una estación que estaba tomada; los empleados dicen que no acatarán la medida
 
 
 

La Justicia intimó a Metrovías a garantizar mínimamente el funcionamiento del servicio de subterráneos, luego de que ayer, por segundo día consecutivo, trabajadores de empresas que prestan servicios tercerizados para esa concesionaria de transporte volvieron a cortar las vías y a impedir el funcionamiento de todas las líneas y el Premetro, por lo que nuevamente miles de usuarios se vieron imposibilitados de utilizar el servicio, que comenzó a ser restablecido parcialmente después de las 18.

Antes se habían producido desmanes, que dejaron un saldo de diez detenidos y un herido, cuando la policía desalojó a los manifestantes que impedían la salida de los trenes.

En las calles se repitió el panorama de anteayer: intenso tránsito, largas colas en las paradas de colectivos y ómnibus abarrotados de gente. Ernesto Arriaga, vocero de Vialidad Nacional, indicó que ayer "dentro de la Capital se movilizaron 250.000 vehículos más" de lo habitual. Normalmente, por la ciudad circulan 1.050.000 automóviles.

Pese a que las empresas de colectivos reforzaron sus servicios, los pasajeros debieron soportar interminables filas y demoras. "Me encontré con el subte cerrado, no tenía idea de qué había paro. Ahora voy a tardar más de 40 minutos para llegar al trabajo", dijo a LA NACION Javier, un joven que engrosaba la fila del 152 en Retiro. A pesar de estar prevenida, la suerte de Romina no fue mejor. "Salí más temprano, pero parece que no fue suficiente, ya estoy demorada", afirmó.

Cronología

Los trabajadores reclaman, desde anteayer, el encuadramiento de los empleados de las empresas que suministran servicios tercerizados para Metrovías en el convenio colectivo de la Unión Tranviaria Automotor (UTA). En la madrugada de ayer, huelguistas se concentraron en las cabeceras de las distintas líneas. Sobre las vías de la estación Primera Junta se concentró el mayor número de manifestantes.

Sobre los andenes, los movimientos de la gran cantidad de personal de Infantería y efectivos de la Policía Federal auguraban un posible enfrentamiento con los manifestantes. Mientras tanto, en el Ministerio de Trabajo representantes de Metrovías y autoridades de la cartera laboral estaban reunidos para alcanzar una solución.

Cerca de las 14, el juez de instrucción Raúl García ordenó al jefe de la Policía Federal "proceder en las tareas de restitución del servicio de transporte público de subterráneos y Premetro". Y los uniformados comenzaron con el desalojo de la estación Primera Junta. Allí se iniciaron algunos empujones y golpes de puño. Los incidentes tuvieron un saldo de 10 detenidos y un policía con heridas leves.

Una hora más tarde, el Ministerio de Trabajo intimó a Metrovías, a la Compañía Metropolitana de Seguridad, a la UTA y a la Unión de Personal de Seguridad de la República Argentina "a establecer e instrumentar de inmediato un servicio mínimo de funcionamiento" para los subterráneos y el Premetro.

Alrededor de las 18, la línea A comenzó a brindar un servicio reducido. Una hora después, la línea D empezó a operar con un cronograma de emergencia entre las estaciones Catedral y José Hernández. "Esperamos para mañana poder brindar servicio en todas las líneas. En la medida en que podamos evitar que estos energúmenos se arrojen a las vías, vamos a poder restablecer el servicio", dijo a LA NACION Juan Ordóñez, vocero de Metrovías.

Los huelguistas, sin embargo, ratificaron la continuidad del paro. "La medida de fuerza continúa. Mañana [por hoy] tampoco estaremos trabajando", señaló el delegado, Walter Varela. Al cierre de esta edición, manifestantes y miembros de agrupaciones de izquierda mantenían tomada la estación de subte de Constitución.

Por María Eugenia Baliño
De la Redacción de LA NACION

Por David Encina

Periodista

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Trabajador. Asesoría en comunicación social, comercial y política para el desarrollo de campañas. Análisis de servicios al cliente y al público. Aportes para la gestión de redes sociales con planificación estratégica.

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