LO QUE PASA en el País

Los manifestantes reclaman ser incluidos en los nuevos planes de trabajo anunciados por el Gobierno, sin la intermediación de los intendentes peronistas del conurbano bonaerense, y habían montado medio centenar de carpas en la zona, aunque anoche mantuvieron reuniones con representantes del Ministerio de Desarrollo Social y se abrió un canal de diálogo.
Del acampe participaron piqueteros del movimiento Barrios de Pie, el Bloque Piquetero Nacional, el Polo Obrero, el Movimiento Sin Trabajo Teresa Vive, el Frente de Trabajadores Combativos (FTC), la Coordinadora de Unidad Barrial (CUBA) y las agrupaciones Darío Santillán y Aníbal Verón, entre otras.
La apertura de la negociación se produjo ayer luego de un día en que los manifestantes se mantuvieron en el campamento para exigir que el gobierno nacional abriera la inscripción sin la mediación de los intendentes del PJ bonaerense en el programa «Argentina Trabaja», que involucra 100 mil empleos para micro-obra pública en los barrios, con sueldos de entre 1.200 y 2.200 pesos por mes.

La convocatoria para intentar desactivar la manifestación, que ocupó desde el martes tres cuadras de la Avenida de Mayo, se produjo minutos después de que los integrantes de las agrupaciones piqueteras votaron en asamblea la continuidad «por tiempo indeterminado» de la medida de fuerza.
En el lugar había unas 30 carpas que se instalaron en la noche del martres tras una multitudinaria manifestación. Se trata de un desafío a los Kirchner en un terreno en el que desde la Casa Rosada quieren mantener un férreo control: la ocupación de la calle.La marcha comenzó anteayer y convocó entre 8.000 y 10.000 manifestantes, de acuerdo a datos policiales. Al llegar ocuparon cuatro cuadras de la ancha avenida del centro porteño, desde la calle Perú hasta la 9 de Julio.

Se denunció también que en horas de la noche algunos manifestantes fueron amedrentados por personajes que aparentaban ser de algún grupo de choque.
CORRIENTES
Carlos Daniel Aletto, el autor al que Clarín, después de premiarlo, no le deja publicar.
Esta imagen ya fue censurada por Facebook, pero es la única forma de difundir la forma que tiene de operar Clarín. Ellos creen que lo que publican en su diario o dejan de publicar ya es ley. No utilizaron nunca una carta documento ni nada legal. http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2008/09/30/_-01771207.htm
El objeto que encontraron es un ejemplar con mi cuento, pero que no cumple con ningún marco legal (como si fuese una fotocopia) El cuento premiado nunca fue leído. Este es el símbolo de como actua el Gran Diario Argentino.
 
CONCURSO DE CUENTOS DE LA REVISTA CULTURAL Ñ

Carlos Aletto, el autor del cuento «Atalaya», admite que no era inédito

En su carta de descargo, Daniel Aletto dice: «Nunca había visto un libro sobre los textos de los premiados de aquella Bienal de Arte Joven 2000 (de cuando aún yo era joven). En el año 2001 estuve unos meses en Europa y a mi llegada pregunté por la publicación y se me informó que no se había realizado. Es más, durante esta semana desde la misma Dirección de la Niñez y la Juventud -área del municipio de General Pueyrredón organizadora de las bienales- me confirmaron que nunca se había publicado tal libro, ni que jamás se había realizado el acto de entrega. Al parecer unos pocos libros fueron impresos por la Secretaría de Cultura», admite el escritor.

La carta de Aletto continúa explicando: «Para alguien que dijo ser escritor desde niño y a partir de esta ocurrencia tuvo que escribir para no pasar por un mentiroso, para este hombre que hoy soy y que trabajó toda su vida alrededor de la palabra y de los libros es doloroso ver cómo se cierran puertas que recién se acababan de abrir.(…) Felicito a Oscar Castelnovo y le pido disculpa por haber ocupado su lugar durante la entrega (Oscar, cuando dije que estaba ocupando el lugar del «otro» no me refería a vos), es más, si la revista me lo permite -y si es necesario- desearía hacerle yo mismo el traspaso de la bella escultura de la Ñ.(…) Por otro lado, a través suyo pido perdón por este descuido -del cual hago mea culpa- a todo el jurado, a las autoridades de Clarín, a sus lectores y a la alegría aguada de mis seres queridos».

La carta de Aletto termina así: «Por último, siempre supe que hay esperanza entre el hacha y el tajo y que esta nueva versión de ‘Atalaya’ -muy diferente a aquella que ganó el premio de la bienal- junto a otros cuentos, a los ensayos, a mis novelas inéditas, a mis works in progress, a los textos que escribo día a día no serán devaluados luego de la descalificación en este importante premio. Podrán ser menos leídos, no publicados, pero ahí estarán con las mismas luces y las mismas sombras de siempre, a la espera de que algo suceda».

 

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