Lola Mora

Clarín
CULTURA : EN EL TALA, SALTA, DECLARARON PATRIMONIO CULTURAL LA OBRA, REALIZADA EN 1924-1925

Un pueblo, al rescate de una lápida que esculpió Lola Mora

Es un sobrerrelieve ubicado en un cementerio y ya tiene una fisura. La Municipalidad piensa restaurarla y trasladarla a la plaza del pueblo.


Jesús Rodriguez. SALTA. CORRESPONSAL

salta@clarin.com

Una lápida de piedra rústica que Lola Mora talló sobre relieve entre 1924 y 1925, y que sería la última obra que esculpió la artista, será rescatada del cementerio de El Tala, Salta. Quieren evitar que se rompa (tiene una fisura) o que sea llevada por eventuales saqueadores.

La Municipalidad de El Tala promulgó hace pocos días una ordenanza —aprobada por el Concejo Deliberante— que declaró Patrimonio Cultural Histórico Municipal esta lápida de Lola Mora, considerada como la primera obra realizada por la artista en su "pago chico".

"Se va a restaurar la obra de inmediato, posiblemente en Tucumán, y luego será colocada en la plaza del pueblo", aseguró a Clarín el autor del proyecto, el concejal Francisco Rodríguez.

¿Cuánto vale esta lápida? Imposible saberlo: hoy en día, esta obra de arte no está valuada sino que está abandonada sobre la bóveda de Facundo Victoriano Zelarrayán, quien fue el primer jefe de la estación Ruiz de los Llanos, de El Tala, inaugurada en 1886 cuando aquí llegó el ferrocarril.

Fue Zelarrayán mismo quien contrató el trabajo: "El jefe de la estación solía ser un hombre extravagante. Quería que su tumba fuera la mejor del cementerio. Y como tenía mucha plata, en vida hizo esculpir su lápida por doña Lola Mora", asegura Felipe Ortiz, en su almacén que está del otro lado de las vías del pueblo.

Enterado de que Lola Mora estaba de visita en la finca El Dátil, donde había nacido (2 kilómetros al norte de El Tala), Zelarrayán, de 61 años, le hizo el encargo.

Una vez pagada la lápida, Zelarrayán hizo construir la bóveda en la Casa Beccalli, un distinguido negocio de Tucumán.

Una visita al cementerio explica todo. Atardece, y el camposanto está desolado. Sobre el primer pasillo, hacia la izquierda y mirando al sur, está la bóveda de don Zelarrayán.

La escultura sobrerrelieve muestra el desconsuelo de una joven mujer de cabello ondulado con lo que parece un rodete en su cabeza. Tiene un vestido de seda y una solera mangas cortas, (detalle de observación: en la región hace calor). En la parte superior y hacia los laterales tiene flores.

La joven de la lápida está sentada, casi de rodillas, con medio rostro apoyado sobre su brazo derecho, que está a lo largo. Con esa mano, que cae como desvanecida, sostiene un ramo de flores. Con la otra, estruja un pañuelo como buscando una explicación a la llegada de la muerte. Y como esta lápida fue encargada en vida por su futuro difunto, sólo tiene sus iniciales: FVZ.

Pasaron 74 años de su muerte, y en El Tala no quedó ningún familiar de Zelarrayán. La bóveda está abierta en su parte posterior y hacia el fondo se ve el chapón de hojalata (no quedó nada del féretro), lleno de basura.

Antonio Sorich (el historiador salteño que demostró que Lola Mora nació en El Tala, que actualmente es Salta, y no en Trancas, Tucumán), explica que "Lola Mora esculpió esta estatua entre los años 1924 y 1925, en los tiempos en que los opositores al gobierno conservador retiraron las esculturas suyas que estaban en el Congreso Nacional".

Sorich marca una coincidencia: "Me sorprende —dice— que Zelarrayán falleciera un 17 de noviembre, día en que nació Lola Mora, en el año 1866."

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