MAR DEL PLATA: ¿CIUDAD FELIZ?

Por Héctor Maciel – Candidato a Concejal por el Mov. Proyecto Sur.

Es doloroso e indignante a la vez observar las grandes desigualdades que coexisten en nuestra ciudad.

Por un lado una macroeconomía que viene creciendo en forma continúa. La industria de la Pesca generando enorme riqueza, con récords de exportación, con altos precios internacionales, con una industria que, a pesar de la depredación, sigue siendo “la gallina de los huevos de oro” marplatense. Riquezas que se acumulan en pocas manos: Un puñado de grandes monopolios, que se reparten la “torta”. Ganancias fáciles y saqueo de nuestro patrimonio ictícola conforman un engranaje perverso.

Por otro lado trabajadores súper explotados, con salarios de miseria, con jornadas extenuantes, con pésimas condiciones laborales. Podríamos parafrasear al gran Atahualpa “las penas son de nosotros, las vaquitas (en este caso el pescado) son ajenas”.

Otra fuente de riqueza regional es el turismo: también en este rubro vemos reproducirse el mismo esquema. Grandes cadenas hoteleras, grandes emprendimientos turísticos, etc.

Y trabajadores mal pagos, en negro en gran cantidad de casos, que se tienen que “matar” en la corta temporada de verano para poder juntar algunos pesos.

Ni que decir si de riqueza agraria hablamos: tenemos uno de los cordones frutihortícolas más importantes de la provincia, donde se explota hasta la servidumbre a trabajadoras y trabajadores, muchos de ellos provenientes de países hermanos.

Como vemos existe una gran riqueza en nuestra zona y ¿Cómo se explica que haya tanta pobreza?

Es que como señalé antes, esta riqueza es apropiada por muy pocos que se benefician con el trabajo de miles. Si toda esta renta, esta riqueza se distribuyera equitativamente entre todos los marplatenses podríamos hablar ciertamente de la “ciudad feliz”…

Además da bronca ver como en épocas electorales se utiliza a esos mismos pobres para el negocio político. La pobreza es funcional al sistema político imperante: es necesario una cantidad importante de pobres para poder hacer el llamado clientelismo político. Candidatos que nunca pisan un barrio ni de casualidad se los ve hoy sacándose fotos abrazando a un pobre. ¡Cuánta hipocresía! ¡Cuánta desfachatez!

Trabajemos para terminar con estas prácticas y tantas injusticias.

Mi compromiso, como el de todos los que integramos el Movimiento Proyecto Sur, apunta en esa dirección.

 

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