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México: ganó Calderón en un final dramático

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La Nación
 
 
La diferencia fue de 0,57%
 
López Obrador impugnará el resultado
 
 
 

CIUDAD DE MEXICO.– Entre los bocinazos de festejo de unos y la furia contenida de los otros, el candidato conservador Felipe Calderón ganó ayer la dramática elección para presidente de México del domingo pasado, aunque su proclamación podría demorarse hasta dos meses por la batalla judicial y política que se avecina.

Su principal adversario, Andrés Manuel López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática (PRD, de centroizquierda), que hasta anteanoche se imponía por algo más de dos puntos cuando ya se había escrutado casi el 75% de los votos, desconoció los resultados que arrojó el maratónico recuento definitivo, que se prolongó por 31 horas. Los impugnará, dijo, por “irregularidades” y “manipulación”, y convocó a sus seguidores a concentrarse mañana en el Zócalo, la plaza histórica de la ciudad.

México afronta ahora una espiral de polarización que muchos temen que pueda derivar en serios incidentes en diversos puntos del país. Los fieles a López Obrador sospechan que sufrieron un fraude, lo que es refutado por las autoridades electorales y los observadores externos.

Calderón obtuvo el 35,88% de los sufragios, según el recuento definitivo del Instituto Federal Electoral (IFE). López Obrador, alcalde de esta capital, logró el 35,31%, una diferencia de 0,57 puntos porcentuales, lo que equivale a apenas 236.006 de los casi 42 millones de votos emitidos el domingo pasado. El candidato del oficialista Partido de Acción Nacional (PAN) se erigió en el ganador de la contienda de acuerdo al IFE y convocó a la "reconciliación nacional". Pero su proclamación como "presidente electo" sólo llegará si el Tribunal Federal Electoral rechaza el recurso que presentará López Obrador y declara válida la elección antes del 6 de septiembre próximo (ver aparte).

El triunfo de Calderón en la mayor economía de América latina generó reacciones hasta ahora contenidas en el hemisferio. El presidente George W. Bush calificó de "transparente" el proceso electoral que dio como ganador al candidato más cercano a su visión ideológica, mientras que el vicepresidente venezolano, José Rangel, que apoyaba a López Obrador, tildó de "sospechoso" que hubiera ganado el oficialismo por tan estrecho margen.

Acorralado, López Obrador adelantó que pedirá al Tribunal que ordene el recuento "voto a voto" de las urnas. "Hemos decidido impugnar el proceso electoral porque no podemos aceptar los resultados", enfatizó en una conferencia de prensa a las 8.30 de la mañana en su comité de campaña, mientras se oían a lo lejos los bocinazos de quienes festejaban.

El presidente del IFE, Luis Ugalde, rechazó sus reclamos. Dijo que su equipo cumplió con su trabajo y abrió cientos de urnas, de acuerdo con lo que indica la ley, lo que sólo era posible si se detectaba alguna anormalidad, con el riesgo de anular la elección.

"El IFE tiene en la ley la obligación, pero sólo cuando se presentan causas justificadas, especificadas en la ley. Lo que el IFE no puede es extralimitarse", destacó.

Idolatrado por sus seguidores, que ven en él al único que podría sacarlos de la pobreza, pero denostado por sus críticos, que lo consideran un populista y un demagogo, López Obrador alimentó ayer las sospechas de fraude. "Nosotros triunfamos en los comicios del domingo", insistió. "Hubo muchas irregularidades, por decirlo de la manera más suave."

López Obrador también cargó contra el IFE por haber escrutado "en sólo veinticuatro horas" las actas electorales, cuando él había exhortado a "tomarse todo el tiempo posible" para el cómputo definitivo. "Estaba en juego -alertó- la estabilidad política de México", lo que el resto del espectro político y muchos observadores externos interpretaron como una amenaza velada.

Capacidad de movilización

"Lo que se ha venido discutiendo en el cuarto de guerra de López Obrador incorpora la capacidad de movilización del PRD para hacer respetar lo que ellos consideran está siendo un despojo", reveló ayer en el diario El Universal Raymundo Riva Palacio, considerado por muchos como el columnista político mejor informado del país.

"Tienen que despresurizar el clima político y mantener controlados a los grupos que quieren lanzarse a las calles para defender a los golpes lo que no saben que hay en las urnas", planteó.

Por lo pronto, los colaboradores de López Obrador apodaron el supuesto apuro del IFE como "gacelismo", mientras que desde el PAN retrucaron que, en realidad, el PRD alentaba el "tortuguismo", es decir, la aprobación sin sobresaltos de las actas electorales que le resultaban favorables, pero trabando todo lo posible aquellas en las que perdía López Obrador.

La estrategia, confirmada a LA NACION desde el propio PRD, el PAN y el IFE, hizo que los mexicanos se fueran a dormir con López Obrador aún liderando el cómputo y desayunaran con la noticia de Calderón como virtual presidente electo. Rindió sus frutos.

"¿Cómo es posible que a las 4 de la mañana, cuando todo México estaba dormido, Calderón nos volvió a hacer trampa?", arengaba Vicente Mendoza, un seguidor del PRD que gritaba, aún con el megáfono en mano, bajo el sol en el Zócalo.

"¡Comienza la batalla para hacer valer el triunfo de Andrés Manuel!", clamaba, mientras otros 100 simpatizantes coreaban: "¡Andrés, aguanta, el pueblo se levanta!".

Mañana será el día clave, en ese sentido, para López Obrador. Convocó a sus seguidores al Zócalo, a las 17, donde prometió que les mostrará pruebas sobre los votos que el IFE no habría computado.

La prestigiosa analista Denise Dresser cree que sería mejor acordar un nuevo recuento "voto por voto". Si no, alertó, "el equipo de Calderón tendrá una victoria pírrica, porque persistirán las dudas en torno a las anomalías detectadas en el proceso, pequeñas, pero que han sido aprovechadas políticamente por un equipo muy combativo y en ocasiones hasta irresponsable".

Por Hugo Alconada Mon
Enviado especial

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