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Michelle Bachelet: mujer, izquierdista y agnóstica

Clarín
UNA NUEVA ETAPA : UN HITO EN LA HISTORIA DE CHILE
Un cambio presidencial cargado de símbolos
Bachelet tiene por delante el desafío de mejorar la distribución de los ingresos.

Mónica González SANTIAGO, CHILE. CORRESPONSAL

mgonzalez@clarin.com

A nadie le cabe duda que la jornada del 11 de marzo de 2006 quedará marcada en la agenda de Chile y en la memoria colectiva de sus ciudadanos. Desde muy temprano en la mañana surgieron señales de que no sería un cambio más del mando de la Nación. Y no sólo porque por primera vez una mujer asumía la presidencia de la República.

Fue precisamente el hombre que culminaba seis años de gobierno el que cerró un ciclo histórico con una serie de signos. Al ingresar faltando diez minutos para las nueve por última vez al palacio de La Moneda, el hasta ayer jefe de Estado chileno Ricardo Lagos lo hizo por la puerta lateral de Morandé Nø80, la misma por la que salió muerto el 11 de setiembre de 1973 el presidente socialista Salvador Allende entre el polvo y los escombros del bombardeo golpista. La misma que el dictador Augusto Pinochet hizo desaparecer para intentar borrar la ignominia y la que el propio Lagos reabrió en un gesto republicano en 2003, al conmemorar los 30 años del golpe militar. Fue la manera más clara y directa de dar por cerrada la etapa de los fantasmas y miedos que acechan para decirle a vencidos y vencedores de ayer que el ciclo de la muerte y la batalla había llegado a su fin.

De ahí en adelante, todo ocurrió como una vorágine. La ovación que recibió el todavía presidente en las calles de Santiago y que culminó en el Congreso en Valparaíso envolviendo a los dirigentes de la oposición y a mandatarios extranjeros, fue un hecho inédito que hizo soltar todas las barreras de contención de las emociones. Cuando a las 12.25 horas Lagos abandonó el Congreso, otra historia comenzaba.

Su lugar lo ocupó una mujer. Un hito en la historia de Chile. Pero del riguroso ritual republicano y sin un minuto de tregua se pasó a un clima totalmente distinto con el equipo de la Presidenta entrante. Había allí no sólo un cambio generacional sino también nuevas claves: guiños de complicidad, profusión de cariños, de expresiones de afecto, soltura. Del lenguaje con anclas en la historia, cargada de signos de dolor, se pasaba a uno que se hacía cargo, al menos en el discurso, a la deuda pendiente, al presente.

La foto que poco después reunió a los presidentes de la región en un clima de gran confraternidad, que ni siquiera la presencia de la secretaria de Estado Condoleezza Rice y la expectativa que provocaba su encuentro con el presidente de Venezuela Hugo Chávez logró aplacar, fue la perfecta secuencia del cierre de Lagos en la puerta de Morandé 80, en La Moneda.

Porque Chile fue ayer el escenario de la primera foto —con un Evo Morales, presidente de Bolivia, en la primera visita de un jefe de Estado de ese país a Chile en 50 años— de un barrio regional vestido de una mayoría progresista y por ahora ajena a los conflictos bélicos. Hace 35 años la monocromía también dominó la región, pero se dio bajo el signo de las dictaduras militares, de la asfixia de la libertad, la cultura y la vida.

Esa foto fue como el cierre magistral del cambio de ciclo. Y lo increíble fue que en medio de la fiesta democrática las deudas, los desafíos estuvieron presentes y nadie los escondió debajo de las alfombras rojas que se desplegaron en los recintos oficiales. Y la principal, cómo dar respuesta a una mayoría que se mantiene bajo la pobreza y que exige rectificar la vergonzosa redistribución del ingreso.

Michelle Bachelet tiene una dura tarea por delante. No se trata de demostrar que una mujer —y socialista, agnóstica, separada y madre soltera por añadidura— puede gobernar. El problema de género queda relegado para la sobremesa, para la farándula. El enclave esta vez va en serio. Se trata de impedir que la explosión social arruine la fiesta democrática.

El Mundo
 

Michelle Bachelet, durante el cierre de campaña. (EFE)

ANA BRAVO

Siendo ministra de Defensa, Michelle Bachelet declaró en una entrevista: "Yo me imagino a una mujer en cualquier parte, también en La Moneda, ¿por qué no?". Faltaban aún tres años para que la candidata de la Concertación por la Democracia fuese designada sucesora como candidata del presidente Ricardo Lagos, pero su cargo ya había sentado un precedente. No en vano, era la primera mujer de Chile y de América Latina que lo ocupaba. Ahora se convertirá en la primera mujer al frente del país.

La generación de chilenos a la que pertenece afrontó durante la juventud el golpe de Estado del general Pinochet. Por entonces, Michelle estudiaba medicina y pudo ver desde la facultad el bombardeo al Palacio de La Moneda, que ponía fin al regimen democrático.

Su familia resultó especialmente represaliada. Su padre, el general de brigada Alberto Bachelet, murió en prisión a consecuencia de las torturas. Ella, militante de la Juventud Socialista, y su madre afrontarían este horror en 1975, cuando fueron detenidas por la DINA (las fuerzas policiales de la dictadura) y recluidas durante un mes en los centros de Villa Grimaldi y Cuatro Álamos.

Exilio y vuelta a Chile

Tras la experiencia se exiliaron en Australia y Alemania, donde continuó sus estudios de Medicina. La vuelta a Chile tuvo lugar en 1979. El inicio de su carrera profesional comenzó tras graduarse como cirujana en 1982. Y la eclosión de su trayectoria política llegó con la democracia a partir de 1990. En 1994 se convirtió en asesora del Ministerio de Salud.

Su deuda familiar con el mundo militar le lleva a realizar estudios de posgrado en estrategia militar en Chile y Estados Unidos. A su vuelta, se convierte en asesora del Ministerio de Defensa y, en 1999, en la encargada electoral de la campaña que convertirá a Ricardo Lagos en presidente del país.

La era Lagos ha supuesto la consagración política de Michelle Bachelet. Entre los años 2000 y 2002 desempeña el cargo de ministra de Sanidad, durante el cual mejora la calidad de la atención primaria e inicia una profunda reforma del sistema de salud. Pero el verdadero desafío le llega a principios de 2002 cuando se convierte en titular de Defensa.

La sombra de Pinochet

Una de las bazas que tanta popularidad le ha reportado es su cercanía y voluntad conciliadora. Es quizás esta cualidad la que la ha ayudado a impulsar un acercamiento y más comunicación entre el mundo civil y el militar, que se rompió con el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.

Siendo ministra de Defensa se cumplieron 30 años de la llegada de Pinochet al poder. Bachelet ha recordado siempre las graves violaciones de los Derechos Humanos y los escándalos fiscales en los que está inmerso el ex dictador.

¿Mujer en un mundo de hombres?

La sucesora de Lagos es, además, la candidata más izquierdista que haya presentado su coalición. Pero a pesar de su reconocida militancia socialista confesaba en una entrevista que no fue solamente "ministra de los socialistas, sino de todos los chilenos", y que, si se convertía en presidenta, como finalmente ocurrirá, lo será "de todos los chilenos".

Consciente de lo extraordinario de su situación, Michelle Bachelet insiste en los profundos cambios sociales que viene experimentando su país: "Estamos siendo testigos del fin de la mentalidad poco abierta, el fin de la cultura de la arrogancia. Nuestros jóvenes nos demuestran que la igualdad en dignidad y derechos no es un mero slogan". Por ello, aboga en su programa electoral por una política continuista con su antecesor y se plantea dar más relevancia a las políticas sociales.

Y sus palabras se traducen en su estilo de vida. Separada y madre de tres hijos fruto de dos relaciones diferentes, Bachelet se confiesa agnóstica (en una sociedad profundamente católica que no ha tenido hasta 2004 una ley del divorcio) y sin tiempo para buscar pareja.

 

 

 

 

 

 

Por David Encina

Periodista

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Trabajador. Asesoría en comunicación social, comercial y política para el desarrollo de campañas. Análisis de servicios al cliente y al público. Aportes para la gestión de redes sociales con planificación estratégica.

Contacto: mencin@palermo.edu / david.encina@facebook.com / encina_david@yahoo.com.ar/ m.david.encina@gmail.com

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