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Salud y bienestar

Producen en el país una sustancia natural contra el colesterol

La Nación
 
Fitoesteroles

 
En Bahía Blanca la incorporarán al pan
 

 
Cuando, hace casi 30 años, Finlandia comenzó a trabajar para reducir hasta un 80% la mortalidad cardiovascular de su población, uno de los pilares de la estrategia fue alentar la producción y venta masiva de alimentos con fitoesteroles, sustancias vegetales a las que se les atribuye la capacidad de “tapizar” las paredes del intestino para impedir la absorción del colesterol que aportan los alimentos ricos en grasas.

Ahora, sumándose a las cinco o seis que lo hacen en el mundo, una empresa familiar argentina comenzó a producirlos en el país y la Cooperativa Obrera, en Bahía Blanca, será la primera en incorporarlos a panes cuyos valores competirán con los del pan francés, la flauta o el mignon.

“Los alimentos funcionales, que son aquellos en los que se agregan sustancias especialmente beneficiosas, son el camino más rápido para reducir el nivel de colesterol en la población argentina, que es muy alto, y prevenir su acumulación en las arterias”, afirmó el doctor Marcelo Tavella, director del Programa de Prevención del Infarto en la Argentina (Propia) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), afiliado a la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Con la promesa de que habrá una producción local de 25 toneladas de fitoesteroles por mes (cada tres toneladas de porotos de soja se obtiene un kilo de fitoesteroles), Propia considera allanado el camino para que empresas argentinas de alimentos se unan para repetir la experiencia finlandesa, iniciada por investigadores de la Universidad de Kuopio en Karelia del Norte, al este del país.

"El objetivo principal de ese proyecto fue mejorar la nutrición para reducir el nivel de colesterol total, que en la población adulta masculina había alcanzado un promedio de 260 mg/dL y, en la femenina, 250 mg/dL, dos valores sumamente altos si se comparan con el nivel máximo recomendado de 200 mg/dL", explicó a LA NACION el doctor Noël Barengo, investigador de la Universidad de Kuopio, durante una visita a la planta ubicada en el Parque Industrial Pilar, en la provincia de Buenos Aires.

Para lograrlo, los investigadores finlandeses aplicaron una estrategia que incluyó desde cambios ambientales hasta la modificación de la composición de algunos alimentos, incluida la incorporación de fitoesteroles.

"La estrategia permitió integrarlos en el mercado a precios convenientes de modo que, al elegir, la población tendiera a optar por los productos más saludables", agregó el experto. Confeso admirador de nuestro país y fanático del fútbol, Barengo visita con frecuencia la Argentina para trabajar con el equipo del Propia, para la prevención de enfermedades cardiovasculares y la reducción de la mortalidad por un acuerdo entre la Universidad de Kuopio y la UNLP.

El pan que producirá la Cooperativa Obrera de Bahía Blanca ( www. cooperativaobrera.com.ar ) pasará su prueba de fuego mañana durante los intervalos de la Jornada Internacional de Alimentación y Salud, en la que expertos de la región adherirán a la puesta en marcha del programa "Grasas buenas para América latina", diseñado a partir de los resultados obtenidos en Balcarce y Bahía Blanca para reducir la incidencia de enfermedades cardiovasculares en la población.

Muy positivo

Tanto Tavella como Barengo consideraron "muy positiva para la salud de los argentinos" la apertura en el país de la primera empresa en América latina productora de una sustancia depresora natural del colesterol humano.

"Hay sólo seis o siete empresas en el mundo capaces de producir fitoesteroles, pero sólo tres de ellas concentran el mayor porcentaje de la producción total -indicó el ingeniero químico Guillermo Hitters, cofundador de la empresa Advanced Organic Materials SA (AOM)-. Por estar ubicados en la Argentina, podemos ofrecer nuestra producción a precios competitivos en el país. Esto permitirá que, con la ayuda del Propia, la población argentina pueda acceder a una adecuada relación entre el precio de los productos y la dosis diaria recomendada."

Según un estudio publicado por la Agencia Nacional de Alimentos de Finlandia, el consumo regular de alimentos enriquecidos con fitoesteroles dentro de una dieta reducida en grasas permite reducir en tres semanas los niveles de colesterol total (5 al 15%) y de colesterol "malo" o LDL (10 al 20%). "Por cada 1% que se reduce la cantidad de colesterol presente en la sangre, disminuye un 2 al 3% el riesgo de mortalidad cardiovascular", señaló el doctor Tavella.

Se considera colesterol normal cuando está por debajo de 200 mg/dL; entre 200 y 239 mg/dL, indica riesgo intermedio (población general sana) o elevado (personas con otros factores de riesgo, como diabetes, hipertensión u obesidad), y más de 240 mg/dL, riesgo cardiovascular alto, por lo que se debe mejorar la alimentación y hacer ejercicio físico.

Consumo diario

Distintos estudios realizados desde 1996 a partir del logro finlandés coinciden en que el consumo diario de fitoesteroles recomendado es de 1,6 gramos, aunque investigaciones de la Agencia Nacional de Alimentos de Finlandia ya hablan de 2 a 4 gramos y sin efectos adversos a largo plazo, aun en la flora intestinal.

"El consumo diario de 1,5 a 3,5 gramos de fitoesteroles y fitoestanoles es la cantidad óptima para reducir los niveles de colesterol -se lee en un trabajo publicado en 2001 por la agencia finlandesa sobre los resultados de un estudio en la población-. Más allá de esa cantidad, no se observan beneficios."

Un trocito de pan enriquecido con fitoesteroles ofrecerá unos 150 mg, que es la cantidad considerada el mínimo necesario a partir del cual comienzan a ejercer su acción preventiva del riesgo riesgo cardíaco.

En general, los fitoesteroles los incorporamos de manera natural al ingerir frutas (frescas o secas), verduras, semillas, legumbres y aceites vegetales. Una dieta occidental típica provee apenas entre 150 y 400 miligramos de fitoesteroles por día, mientras que la dieta vegetariana supera levemente esa cantidad.

"El mayor problema con los fitoesteroles es su elevado costo de producción, pero la posibilidad de producirlos en el país podría reducir su valor hasta cuatro veces el precio de mercado y, así, fabricar alimentos saludables a precios más bajos -opinó Barengo-. El perfil de riesgo de la población argentina no es muy bueno, ya que incluye niveles de colesterol promedio superiores a los recomendados y hábitos de alimentación poco saludables. Pero si en las góndolas de los supermercados se ofrecen alimentos funcionales al mismo precio o aún más bajos que el resto de los alimentos, el impacto en la salud pública será inmenso."

Por Fabiola Czubaj
De la Redacción de LA NACION

Por David Encina

Periodista

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Trabajador. Asesoría en comunicación social, comercial y política para el desarrollo de campañas. Análisis de servicios al cliente y al público. Aportes para la gestión de redes sociales con planificación estratégica.

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