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POLÍTICA

Quebracho atacó el Kavanagh

La Nación
 
Militantes de ultraizquierda apedrearon el edificio donde vive Martínez de Hoz
 
"¡Es con hache!", le gritó una joven que sostenía una bandera de Quebracho. "Martínez de Oz vendepatria", había escrito con aerosol azul un chico con la cara tapada que no tenía más de 15 años, en el frente de piedra del edificio Kavanagh.

La torre de Florida 1065 fue ayer el objetivo de los ataques de Quebracho y de otros grupos de izquierda, que destrozaron la fachada del tradicional edificio de Retiro, frente a la plaza San Martín, en repudio a uno de sus habitantes: el ministro de Economía del gobierno militar José Alfredo Martínez de Hoz.

Llegaron desafiantes, con palos y caras tapadas. Tiraron botellas de pintura, piedras y latas. El saldo: cuatro policías heridos, ningún detenido y una causa abierta en la Justicia de instrucción.

Ayer al mediodía, en los alrededores de la plaza San Martín parecía domingo. Los negocios estaban cerrados y las calles casi vacías. Unos 1500 militantes -según la estimación de la policía- subieron la cuesta desde Retiro hasta la puerta del Kavanagh.

La primera columna, no más de 20 personas, avanzó con palos y caras tapadas y se paró frente a las vallas que rodeaban la puerta del edificio. La fila de manifestantes estaba a centímetros de la hilera de policías. El clima era tenso. Eran las 14.20.

Detrás de una gran bandera del Movimiento Patriótico Revolucionario Quebracho, unos minutos más tarde avanzaron, en perfecto orden, el resto de las columnas. "Ya van a ver -cantaban-. Vamos a volver, todos juntos como en el 73". Mientras tanto, un hombre asomaba la cabeza por la ventana de su departamento del séptimo piso del Kavanagh y sacaba fotos. Sus vecinos bajaban las persianas.

Los cantos se ponían violentos. "Sí, señor, vamos a llenar de ratis [por policías] el paredón", amenazaban los manifestantes.

Hubo discursos contra la dictadura, contra las empresas multinacionales, contra el menemismo y contra Néstor Kirchner, pese a que, horas antes, el Presidente había señalado a Martínez de Hoz como el "cerebro" de un "modelo económico y social" que provocó "la situación social más aguda sufrida" por la Argentina, en el acto que encabezó en el Colegio Militar.

Se sabía, frente al Kavanagh, que el ex ministro no estaba en su casa, pero eso no hizo menguar los insultos.

"Martínez de Hoz instrumentó un sistema de desaparición para imponer un plan económico que aún hoy nos lleva a tener millones de desocupados y miles y miles de personas indigentes", dijo Oscar Kuperman, líder del MTR-CUBA. Crítico del Presidente, agregó: "No queremos festejar ningún feriado. Queremos repudiar a los que llevaron a este caos al país y están en este edificio, que es el emblema de lo que es la gran burguesía nacional. Ellos son los responsables del golpe de Estado".

En el Kavanagh viven importantes empresarios nacionales, como los Rocca, del Grupo Techint, y miembros de la familia Perez Companc. También la ex diputada y gremialista Alicia Castro.

"Martínez de Hoz es la figura emblemática de los sectores que se beneficiaron con la dictadura", sostuvo Fernando Esteche, el líder de Quebracho que estuvo prófugo de la Justicia más de cuatro meses durante 2004, tras los disturbios en un acto de rechazo a la visita al país del titular del FMI, Rodrigo de Rato.

"La dictadura fue más que la lucha entre grupos revolucionarios y militares -proclamó Esteche ayer-. Fue un modelo económico de un grupo concentrado de la sociedad que se benefició a costa del pueblo". Parado a su lado estaba Roberto Perdía, jefe de la organización Montoneros en la década del 70, indultado en 1990.

Tras unos 30 minutos de discursos, los manifestantes ataron a la valla que rodeaba el edificio un muñeco que simulaba ser Martínez de Hoz y lo quemaron mientras cantaban el Himno Nacional. Ni bien terminó la última estrofa empezó el descontrol.

Fueron apenas diez minutos. Piedras y botellas de pintura impactaron contra el frente del edificio. La policía que custodiaba el Kavanagh hizo un tímido intento por detener los ataques, pero en seguida retrocedió y entró en la torre. Los manifestantes derribaron las vallas. Un grupo de infantería avanzó por Florida desde la avenida Santa Fe, tiró gases lacrimógenos y los manifestantes, tras una mínima resistencia, corrieron las dos cuadras que separan el edificio de la terminal de trenes de Retiro. Allí se dispersaron.

Desde el Ministerio del Interior informaron a LA NACION que cuatro policías resultaron heridos y que uno de ellos estaba anoche en el Hospital Churruca, en observación, con un corte en la cabeza. Había sufrido el impacto de una lata de conserva llena mientras custodiaba el Kavanagh.

Durante la tarde de ayer, la Policía Federal presentó una denuncia que quedó radicada en el juzgado número 19 de Instrucción, a cargo de Adriana Bujeiro, por las agresiones a sus efectivos. Una resolución del Ministerio del Interior de noviembre de 2005 obliga a todo miembro de las fuerzas de seguridad a denunciar los ataques que sufran en marchas y manifestaciones.

También Jorge Martínez, fotógrafo del diario Cuestión, fue lastimado. Sacaba fotos detrás de un auto que estaba estacionado a algunos metros del edificio cuando recibió un piedrazo.

Por Paz Rodríguez Niell
De la Redacción de LA NACION

Por David Encina

Periodista

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Trabajador. Asesoría en comunicación social, comercial y política para el desarrollo de campañas. Análisis de servicios al cliente y al público. Aportes para la gestión de redes sociales con planificación estratégica.

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