Categorías
POLÍTICA

Quieren incorporar el infanticidio, la eutanasia y el homicidio «temerario»

Clarín
 

Una comisión convocada por el Gobierno presentó un anteproyecto de reforma del código penal. Proponen que los delitos de lesa humanidad sean imprescriptibles. Y que el gatillo fácil vuelva a ser un asesinato simple.

Lucas Guagnini.

lguagnini@clarin.com

Hay una propuesta y hay un debate. Una comisión convocada por el Ministerio de Justicia de la Nación acaba de presentar un anteproyecto para cambiar todo el Código Penal que incluye importantes novedades: no solo penas distintas para muchos delitos, sino una visión nueva sobre lo que está bien y lo que está mal en la sociedad, lo que está permitido y lo que debe estar prohibido. Ahora esa propuesta está abierta a críticas de especialistas, asociaciones y particulares. Luego de las modificaciones que surjan del debate, será elevada en forma de proyecto de ley al Congreso.

Los delitos que atentan contra la vida es uno de los que ofrece mayores novedades y el primero que tratará esta producción de Clarín, compuesta por una serie de notas que se publicarán sucesivamente. De avanzar este anteproyecto, cambiará el encuadre legal de distintas formas de homicidio. Se propone que ya no sea un delito agravado ni matar a un policía,ni el "gatillo fácil", que hoy se penan con prisión perpetua (ver pág 33). Pero además, se propone incorporar la figura del "acto temerario", que agrava las penas para el que hiere o mata sin intención pero por grave imprudencia, como en ciertos casos de accidentes de tránsito fatales. También por primera vez en la historia jurídica se establecería la eutanasia como un homicidio atenuado, mientras que se reducirían drásticamente las penas para los casos de infanticidio.

  • Homicidio temerario

    El anteproyecto mantiene la diferencia entre los delitos cometidos con intención o dolo, según la terminología legal, que siempre tienen penas más graves, y los cometidos sin intención pero con imprudencia o negligencia, sancionados con menos pena.

    Con relación a estos últimos introduce una modificación importante, la llamada culpa temeraria o grave. ¿Cuándo hay culpa temeraria? Los integrantes de la comisión que redactó el anteproyecto dicen: "Cuando se ha infringido temerariamente el deber de cuidado, introduciendo riesgos importantes para la vida, la integridad física o la libertad, que se concretan en resultados altamente lesivos".

    En estos casos, por ejemplo un homicidio temerario o lesiones temerarias, las penas son menores que en aquellos delitos en los que hubo intención clara de matar o dañar , pero son superiores a las de los homicidios o las lesiones cometidos por negligencia leve. En otras palabras, la temeridad está en el medio.

    Si se piensa en acciones imprudentes de gran repercusión y que causaron graves perjuicios, se podría decir que el que encendió la bengala en el boliche Cromañón o quien provoca un accidente de tránsito por manejar con extrema irracionalidad (el que corre "picadas", por ejemplo) y desprecio por la vida ajena caerían dentro del homicidio o las lesiones temerarias.

    Ahí está el caso de Sebastián Cabello. La madrugada del 30 de agosto de 1999, conducía su automóvil, con llantas de competición y alerones, a 140 kilómetros por hora por avenida Cantilo y chocó de atrás a un viejo Renault 6 que conducía Celia González Carman, una veterinaria de 38 años. Junto a ella viajaba su hija Vanina, de 3 años. El Renault 6 se incendió: madre e hija murieron calcinadas.

    Al no existir en el Código Penal actual la figura de la culpa temeraria, durante todo el proceso se discutió ardorosamente las dos únicas posibilidades que se podían aplicar, es decir si Cabello se había representado la posibilidad de matar a alguien conduciendo a esa velocidad, con lo cual su conducta entraba en el homicidio con intención por dolo eventual, o si había actuado con imprudencia leve.

    Finalmente la Sala III de la Cámara de Casación Penal le aplicó tres años, encuadrando el caso como un homicidio sin la intención de matar, es decir por mera imprudencia.De haber existido entonces el concepto de culpa temeraria que ahora se quiere introducir, le podría haber cabido hasta 6 años, el máximo de la pena que esta iniciativa contempla para estos casos.

    La novedosa idea de la culpa agravada o temeraria es una cuestión con la cual los teóricos del Derecho Penal concuerdan. No obstante, y específicamente para los casos de accidentes automovilísticos, los representantes de la Red Nacional de Familiares de Víctimas del Tránsito no creen que sea suficiente.

    El jueves pasado estuvieron con la Comisión que redactó el anteproyecto y pidieron que las muertes producidas por "picadas" o cuando un conductor cruza un semáforo en rojo, sean un delito específico con penas similares a las del homicidio simple, de 8 a 25 años de cárcel.No descartan que los jueces consideren estos casos como intencionales por dolo eventual, una figura muy discutida que significa representarse la posibilidad de provocar un daño y no obstante continuar con la conducta desaprensiva.

  • Eutanasia

    Otra de las novedades del proyecto, quizá una de las más polémicas, es la inclusión de la eutanasia como un delito menor o incluso la posibilidad de que sea autorizada. El proyecto prevé penas de uno a cuatro años de prisión al que "por sentimientos de piedad y por un pedido inequívoco de quien esté sufriendo una enfermedad incurable o terminal, causare o no evitare la muerte del enfermo". Hoy, la eutanasia no está contemplada en la legislación y es considerada como un homicidio.

    Pero el proyecto va más alla y sostiene que los jueces "de acuerdo con las circunstancias particulares del caso, podrán reducir la pena al mínimo legal o eximir totalmente de ella". Es decir, que se autorizaría la eutanasia cuando un juez así lo admita. Pero las circunstancias en que un juez podría eximir de la pena, no están explicitadas en el proyecto.

    "La idea es darle mayor intervención al Poder Judicial. Y el principio que hay por detrás, es que el ser humano tiene derecho a disponer de su vida en ciertas ocasiones", argumenta David Baigún, jurista y miembro destacado de la Comisión de reforma.

    Eduardo Aguirre Obarrio, penalista de la Academia Nacional de Derecho, está de acuerdo con la idea de atenuar la pena y de no considerar a la eutanasia como un homicidio más, pero cuestiona la falta de definiciones del proyecto: "Tiene que haber una mayor claridad de las circunstancias: el estado del paciente, si hubo un acuerdo explícito" para la decisión final.

    El jurista Eduardo Gerome se muestra a favor: "La incorporación de la eutanasia como figura atenuada del homicidio atiende a una verdadera necesidad. No es posible equiparar a quien no evita la muerte de un ser querido afectado por una enfermedad incurable, con la de un homicida que mata a un semejante a raíz de una reyerta".

    El proyecto encontrará una segura oposición en la Iglesia Católica, que no acepta ninguna forma de eutanasia, basándose en el principio de protección de la vida desde la concepción hasta su término natural.

    Ricardo Maliandi, filósofo especializado en ética, plantea críticas pero desde otro lugar. Para él, la autorización debe ser permanente, aunque también reclama mayor claridad en el proyecto: "Todo ser humano tiene derecho a una muerte digna, por lo que considero que le asiste el derecho, bajo condiciones extremas, de solicitarla y que le sea facilitada. Sin embargo, debe destacarse un auténtico problema. Si se declara la culpabilidad de quien la comete, se estará presumiendo el carácter criminal del acto. Si se admite que, en principio, la eutanasia puede ser eximida de pena, no se ve por qué no ha de serlo siempre. La ambigüedad no se resuelve con una penalización reducida, sino extremando los criterios y los recaudos para distinguir la eutanasia del homicidio".

    Las consultas sobre el proyecto sobre la eutanasia continuarán y seguramente consumirán muchos más debates que otras de las reformas propuestas.

  • Infanticidio

    El infanticidio es, ni más ni menos, que una madre que mata a su hijo en el momento del nacimiento o en los días posteriores, el período conocido como puerperio. Un caso puso el debate sobre la mesa de los especialistas: en 2003, un joven jujeña, Romina Tejerina, mató a cuchilladas a su beba a poco de terminar el parte.

    Tejerina fue condenada en junio de 2005 a 14 años de prisión por homicidio. En su defensa, la joven argumentó que se hija era producto de una violación y que ella no quería tenerla. Sus abogados, sostuvieron ese cuadro la había llevado a sufrir un brote psicótico. Ahora su causa está a revisión de la Corte Suprema y produjo movimientos sociales —tanto a favor como en contra— incluida una canción de León Gieco titulada "Santa Tejerina", en su defensa.

    Aunque la condena a Tejerina aceptó atenunantes para su caso, lo cierto es que hoy el infanticidio es considerado como un homicidio más, incluso agravado por el vínculo, con penas posibles de hasta prisión perpetua. El proyecto en debate propone, en cambio, una pena reducida de entre uno y cinco años de prisión, siempre que se comprueba que la madre, al matar a su hija en el período de puerperio, "no pudo comprender su criminalidad". En otras palabras, si la madre estaba fuera de sí.

    Baigún explica que "aquí lo que se hizo fue darle una nueva valoración a los derechos de la madre que obra en defensa de su propia persona. En Alemania, por ejemplo, esto está establecido claramente".

    La figura de infanticidio existía en el Código Penal desde 1921 y fue derogada en 1995. La idea de volver a incluirlo no provoca mayores debates entre juristas, a pesar de la discusión social que generó el caso Tejerina. En general los penalistas coinciden en que, en determinadas circunstancias, debe ser un delito atenuado.

    El filósofo Maliandi va un paso más allá y dice: "Hay que considerar el tremendo problema de la exclusión social. El estado de indigencia de muchas mujeres jóvenes y las conductas derivadas. Se trata a menudo de conductas que no pueden ser juzgadas según cánones habituales". Por eso mismo, Maliandi considera que el proyecto es incompleto y debería incluir "no sólo contingencias como la disminución psíquica, sino también las condiciones sociales y económicas de los protagonistas, que constituyen, al menos éticamente, posibles atenuantes, o incluso determinantes de inimputabilidad de la madre infanticida".

    El debate recién comienza, pero está visto que es rico y variado. Su resultado tendrá consecuencias concretas para todos.

  •  


    Los expertos detrás de la propuesta

    La Comisión para la Elaboración del Proyecto de Ley de Reforma y Actualización del Código Penal, fue convocada por la Secretaría de Política Criminal del Ministerio de Justicia de la Nación hace un año y medio. Sus integrantes son representantes de la magistratura nacional, de los poderes judiciales provinciales, de la docencia universitaria, del Ministerio del Interior y juristas invitados.

    La idea de Alejandro Slokar, el secretario de Política Criminal, fue que estuvieran representados todos los sectores posibles. Los integrantes originales están encabezados por el prestigioso jurista David Baigún, director del Posgrado de Derecho de la UBA; Daniel Erbetta, director del Departamento de Derecho Penal y Criminología de la Universidad Nacional de Rosario; Javier Augusto De Luca, profesor de la UBA y Fiscal General ante los Tribunales Orales en lo Criminal de la Capital Federal; Edmundo Hendler, profesor de la UBA y juez de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Penal Económico; Carlos Chiara Díaz, juez del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos; Raúl Ochoa, vicepresidente de la Federación Argentina de Colegios de Abogados; el juez de Ejecución Penal de Las Flores (Santa Fe) Alejandro Tizón; el constitucionalista y profesor de la UBA Gustavo Raúl Ferreyra; y Guillermo Yacobucci, juez del Tribunal Oral Criminal Nº 6.

    Luego de la presentación pública del anteproyecto, se sumó el jurista Joaquín Da Rocha, director del Departamento de Derecho Penal de la UBA e integrante del Consejo de la Magistratura.

    Información

    COMO ES HOY

  • El infanticidio y la eutanacia no figuran, porque se consideran homicidios comunes.
  • Los asesinatos por imprudencia suelen
    tener penas muy bajas.

    QUE PROPONEN

  • La eutanasia y el infanticidio aparecerían, pero con penas atenuadas.
  • Se agravaría la situación de los que maten por actos temerarios, como en accidentes de tránsito.

    OPINIONES A FAVOR

  • Se tienen en cuenta los derechos de la madre, en los casos de infanticidio, y el de los enfermos.
  • Permite una mayor condena para los conductores imprudentes.

    OPINIONES EN CONTRA

  • Se afecta el derecho del recién nacido y faltan precisiones para definir los casos de eutanasia.
  • Ciertos accidentes de tránsito deberían penarse como homicidio simple.
  •  

    Por David Encina

    Periodista

    Ver perfil en LinkedIn / twitter.com/DavidEncina

    Trabajador. Asesoría en comunicación social, comercial y política para el desarrollo de campañas. Análisis de servicios al cliente y al público. Aportes para la gestión de redes sociales con planificación estratégica.

    Contacto: mencin@palermo.edu / david.encina@facebook.com / encina_david@yahoo.com.ar/ m.david.encina@gmail.com

    Más información ver en David Encina V. - PRENSA.
    http://cualeslanoticia.com/prensa/

    ¿Qué opinas? Deja un comentario

    A %d blogueros les gusta esto: