Radiografía del poder.

Por Maximiliano Zwenger.

Si bien el presidente Néstor Kirchner ganó las elecciones con un bajo caudal de votos (hay que tener en cuenta que iba a segunda vuelta con el ex presidente Carlos Menem y éste se bajó de la candidatura), durante los primeros años de su gobierno logró conseguir un gran nivel de aceptación por parte de la sociedad.

Llegar a ser aprobado por la gente no fue sencillo. Era un gobernador del sur, prácticamente ignoto en gran parte del país. Su más alto nivel de exposición mediática transcurrió mucho antes de las elecciones presidenciales. Fue durante el corralito del ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, porque la provincia de Santa Cruz había enviado sus depósitos a bancos del exterior antes de la crisis financiera.

El consenso popular lo logró mediante la ayudita de algunos amigos, entre ellos, el actual jefe de gabinete de ministros, Alberto Fernández, los ex duhaldistas que vieron la necesidad de reciclarse al kirchnerismo, los radicales K, los gremios como movilizadores de la masa obrera, los denominados transversales, algunos movimientos piqueteros y otras tantas ONG’s como las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo, a las que se ganó con su pasado como defensor de los derechos humanos.

Alberto Fernández no se despega un minuto del presidente y lo acompaña hasta los fines de semana que viaja a Santa Cruz para descansar. Es que Fernández tuvo activa participación en la acumulación de poder y ahora busca su parte: los poderes que le fueron conferidos por el Congreso Nacional le dan autoridad para disponer de una importante suma de dinero de las partidas presupuestarias sin consulta previa a los legisladores.

Los transversales, como los llama el propio presidente, son un grupo cooptado para su propio beneficio llegados de otras agrupaciones colindantes con sus posturas de centro o centroizquierda. Ellos también lograron con su presencia a conseguir el consenso que necesitaba el gobierno para afianzarse en medio de tanta revuelta social, ya casi normal en los primeros años. Graciela Ocaña, la “hormiguita” de quien tan orgullosa se sentía Elisa Carrió, tuvo un ofrecimiento por parte del gobierno de asumir como interventora del PAMI, la cuestionada obra social de los jubilados. Pidió licencia en su cargo como diputada nacional y cambió de hormiguero. Se puede nombrar también al ex Jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, al ex intendente de Rosario Hermes Binner, a la ex diputada nacional Alicia Castro y al escritor  Miguel Bonasso, entre otros.

Sabiendo que Eduardo Duhalde se alejaba de la vida política, varios de sus seguidores se vieron en la necesidad de tener un nuevo líder. Hicieron público su apoyo al presidente en una cena previa, organizada por el jefe de Gabinete, a la marcha del 25 de mayo. Para ultimar esos detalles, estuvieron junto a Fernández las diputadas nacionales Graciela Camaño  y la ex hiperduhaldista Mabel Muller, el jefe del bloque federal, José María Díaz Bancalari, la vicegobernadora bonaerense Graciela Giannetassio, los intendentes Hugo Curto (Tres de febrero) y Osvaldo Amieyro (San Fernando) y Baldomero «Cacho» Alvarez (Avellaneda) y los legisladores provinciales Osvaldo Mércuri, Juan Gariboto y Haroldo Lebed.

Los movimientos piqueteros no le dieron el visto bueno al gobierno del santacruceño de buenas a primeras. Uno de los dirigentes, Luis D’elía, a cargo de la FTV (Federación de Tierra y Vivienda) se mostró un poco combativo, al punto de tomar una comisaría de La Boca durante una protesta, pero luego fue seducido por la oferta que le hizo el presidente. Fue un matrimonio por conveniencia: tanto al dirigente como al presidente les convenía estar juntos. D’elía asumió como Subsecretario de Tierras para el Hábitat Social con una cartera de 400 millones de pesos anuales, trasladó al oficialismo a sus seguidores y se convirtió en uno de los mejores alumnos del pingüino.

Kirchner, defensor confeso de los derechos humanos por los crímenes cometidos durante la última dictadura militar en el país, hizo uso de esas insistentes declaraciones para que distintas organizaciones de defensa de los derechos humanos le dieran su apoyo. Las más importantes y representativas son las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo. Fue tal la influencia que generó en ellas, que Hebe de Bonafini, Presidenta de las primeras, decidió que las ya clásicas marchas de la resistencia tendrían su última vigilia en enero pasado. Tras 1500 marchas a lo largo de 25 años declaró en su discurso que en la Casa de Gobierno ya no había un enemigo, haciendo referencia en los avances a la nulidad de las leyes de obediencia debida y de punto final por parte del presidente.

Sabiendo que los gremios suelen ponerse duros si no están satisfechos, el presidente apoyó la idea de la creación de un movimiento sindical kirchnerista para hacerle frente a la CGT del camionero Hugo Moyano, con quien mantiene una buena relación. Este año la mayoría de los sindicatos negoció aumentos salariales. Kirchner se mostró a favor de las recomposiciones en los sueldos después de los aumentos escalonados y no remunerativos que había decretado para equiparar un poco los ingresos con los de los precios actuales. Desde Economía, Felisa Miceli observaba tímidamente que los aumentos no sean mayores al 20 por ciento porque ya le había avisado al presidente que era un límite necesario para que no haya una inflación fuerte.

Con tantos amagues por parte del presidente hacia los distintos sectores y la atracción que sienten algunos de ellos hacia el santacruceño, se empezaron a producir algunas fracturas. En esta última etapa, la más clara y evidente es la que sufrió el radicalismo. Varios decidieron pasarse a las filas del kirchnerismo. De las seis provincias que maneja el radicalismo, cinco son afines al actual presidente como Gerardo Zamora, de Santiago del Estero o Arturo Colombi de Corrientes. También en la provincia de Buenos aires varios intendentes ya demostraron su apoyo a la corriente K: Daniel Katz, de Mar del Plata y Gustavo Posse, entre otros. Sin un buen perfil para las próximas elecciones presidenciales, el partido que dirige Roberto Iglesias alienta cada vez más la idea de poner al ex ministro de Economía, Roberto Lavagna como candidato, aunque este todavía se mantiene en silencio.

Anuncios

2 comentarios en “Radiografía del poder.

  1. Pingback: #Menem #Menemismo | CELN - ¿Cuál es la noticia...?

  2. Pingback: Cultura | CELN - ¿Cuál es la noticia...?

¿Qué opinas? Deja un comentario