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Raël: de los extraterrestres a la clonación

La Nación
1973

Claude Vorilhon era en 1973 un periodista de 27 años especializado en automovilismo, un ex cantante romántico de moderado éxito y un ignoto conductor de automóviles de carrera. Nadie en su entorno podía imaginar que se presentaría en el futuro como el Buda de Occidente o como el poseedor del secreto de la controvertida clonación humana.

Pero sucedió lo inesperado: en diciembre de ese año, Vorilhon se dirigía hacia la oficina de la revista en la que trabajaba en Clermont-Ferrand, Francia. Sin embargo, no pudo detenerse en ese lugar porque, según afirmó, se sintió forzado a manejar más allá de su lugar de trabajo y a visitar un volcán cercano, llamado Puy-de-Lassolas. Cuando llegó, estacionó el auto y se dirigió a pie al cráter. Estaba a punto de volver a su auto cuando, según contó, divisó un OVNI de «siete metros de diámetro, hecho de un metal plateado muy brillante que se movía en un silencio total».

Agregó que posteriormente un ser cuya piel era de color verde oliva, emergió de la nave y le confió, en fluido francés, un mensaje en el que revelaba el verdadero origen de la humanidad según el cual los seres de otro planeta, y no Dios, habían creado la vida en el nuestro. Le dijo también que a partir de ese momento sería conocido como Raël, que significa «mensajero», y le encargó construir una embajada en Jerusalén para recibir a los extraterrestres en su regreso a la Tierra, lo que sólo ocurriría cuando se lograra la paz mundial.

El supuesto contacto, con ribetes de película de ciencia ficción, le cambió la vida de la noche a la mañana. En los dos años siguientes, Raël, que en su juventud había vivido en la miseria, escribió dos libros al respecto, dio conferencias para difundirlo, fundó una secta y comenzó a vestir sus característicos y extravagantes trajes blancos.

Veintidós años después, en 1997, había conseguido 7 millones de dólares sólo para la construcción de la embajada que le habrían encargado los seres extraterrestres, pero, pese a haber realizado pedidos reiterados, carecía de lo más importante: la autorización del Estado de Israel para levantarla. Sin desanimarse, Vorilhon dio un paso que lo haría conocido -y criticado- en todo el mundo: para emular a los extraterrestres capaces de generar vida humana con los que dijo haberse encontrado, fundó la empresa Clonaid, cuyo objetivo es la clonación humana y que pretende ofrecer hijos a los padres que no pueden tenerlos.

2006

Clonaid, dirigida por una «obispa» raeliana, la histriónica química Brigitte Boisselier, anunció en diciembre de 2002 el nacimiento de Eve, la primera beba clonada ante el escepticismo de la comunidad científica, que consideró que el supuesto alumbramiento no había sido convenientemente probado (no se mostraron fotos ni se exhibió a la criatura) y la sorpresa de la prensa internacional.

«El anuncio en sí mismo es la expresión de una mentalidad brutal que carece de cualquier tipo de consideración humana y ética», dijo entonces el vocero del Vaticano, Joaquín Navarro-Valls, sobre el anuncio de Clonaid.

En una entrevista con CNN pocos días después del supuesto nacimiento de Eve, Raël negó que se tratase de una mentira para dar un golpe publicitario que beneficiara a su movimiento religioso y descartó que Clonaid estuviera realizando peligrosos experimentos con embriones humanos. «Mi misión es darle a la humanidad la vida eterna», dijo. «Este es sólo el primer paso», añadió.

Para mayo de 2004, y ante el creciente descrédito, la firma fundada por Raël -que pide 200.000 dólares por cada clonación- afirmaba en un comunicado que miles de familias se habían puesto en contacto para contratar el servicio. En octubre de ese mismo año, decía en otro comunicado, sin aportar pruebas, que habían nacido 13 niños clonados para ese entonces. Este año, Clonaid dijo haber invitado a formar parte de la empresa al investigador surcoreano Hwang Woo-Suk, cuyas primicias mundiales sobre la clonación resultaron ser falsas.

Por su parte, Raël, que reside en Canadá, inició en enero de 2005 una gira por Europa, Africa y Estados Unidos y ese mismo mes otorgó el título de «sacerdote honorario» raeliano al artista argentino León Ferrari, cuya exposición había generado aquí una fuerte controversia con la Iglesia Católica. La distinción, que, según parece, se otorga sin la participación de quien lo recibe, también fue otorgada a Madonna, Sinead O´Connor, Bill Gates, Michael Moore, Eminem, Hugh Hefner, Hugo Chávez y Michel Houellebecq.

En septiembre del año pasado. Raël emitió un comunicado en el que se solidarizaba con el renunciante obispo de Santiago del Estero, Juan Carlos Maccarone, y en febrero pasado realizó un original llamado, aún sin mucho eco, para que países africanos, sudamericanos y asiáticos crearan en conjunto los Estados Unidos del Tercer Mundo.

Leandro Uría

Por David Encina

Periodista

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Trabajador. Asesoría en comunicación social, comercial y política para el desarrollo de campañas. Análisis de servicios al cliente y al público. Aportes para la gestión de redes sociales con planificación estratégica.

Contacto: mencin@palermo.edu / david.encina@facebook.com / encina_david@yahoo.com.ar/ m.david.encina@gmail.com

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