SCIOLI. HOY UN JURAMENTO, MAÑANA UNA TRAICIÓN.

Por Eduardo Romanín. Candidato a Diputado Provincial de la Prov. de Buenos Aires – Movimiento Proyecto Sur


Con su habitual rictus serio y concentrado, el Gobernador-Delegado Scioli hizo la campaña electoral del 2007, bajo el paraguas de la presidente Cristina Fernández, sobre la base de tres promesas que durante su mandato debía llevar acabo.
Primero nos prometió un NUNCA MAS al déficit presupuestario y al endeudamiento provincial, atribuyéndole a la gestión Solá la responsabilidad de los mas de 2000 millones de pesos que por entonces tenía la provincia anualmente de rojo, sosteniendo a su vez, que el endeudamiento durante su gobierno seria igual a 0. Hoy pasados los cuatro años de su gestión, los resultados no se ajustan a lo anunciado y los logros en materia de des endeudamiento nos muestran un déficit en aumento cercano a los 10.000 millones de pesos en el año 2011, y con una toma de créditos por más de 600 millones de dólares a tasas superiores a los dos dígitos en dólares. Son los ciudadanos bonaerenses los que, ARBA de por medio, deben hacer frente las contingencias de estar pagando créditos altos, sueldos altísimos, festivales carísimos  que dan como resultado tener escuelas maltrechas, rutas en pésimo estado y una salud declinante, que hace recordar a Ramón Carrillo como un predicador olvidado. Una vez mas es peor el remedio que la enfermedad.
Su segunda promesa fue un combate frontal a la delincuencia, con tolerancia cero y DELINCUENCIA también CERO. Para ello removió las cúpulas policiales, unificó las áreas de Seguridad y Justicia, denostó el garantismo de su predecesor Arslanian, y anunció reformas al código de Procedimientos Penales que nunca concretó. El número de cárceles se mantuvo incólume con el personal de Penitenciaria a pleno y con espectaculares procedimientos -televisión paga mediante- que a poco de apagarse los focos, dejaban todo igual. Como salvavidas en los momentos difíciles le pidió a su jefe Aníbal, fuerzas de la Prefectura y/o la Gendarmería que así como llegaban así se marchaban. Hoy 4 años después, la delincuencia 0 es algo inexistente y lo que antes definían como «percepción de inseguridad», hoy es aceptado pacíficamente como un aumento de la delincuencia y como un fracaso de la política provincial en la materia. Mar del plata -para algunos es el nuevo Chicago argentino- es el mas fiel ejemplo de la ineficiencia provincial, duplicando en estos 4 años su índice de criminalidad.
Y su tercera promesa fue acabar con los narcos y ERRADICAR la DROGA de la provincia jerarquizando al personal que día a día lucha contra la enfermedad y poniendo énfasis en la prevención y contención de los que sufren las situaciones. El resultado fue el desmantelamiento de las unidades provinciales del Centro de Adicciones, con sueldos bajos y en negro, el desdoblamiento- y con ello la dispersión, de la justicia interviniente sin mejoramiento alguno del tema. Tampoco se descubrió  ninguna de las pistas de aterrizaje que a lo largo y a lo ancho de la provincia pululan para satisfacción de los narcos. Es decir, la más peligrosa de las actividades sigue vivita y coleando en nuestra Provincia sin que haya atisbos cercanos de su aniquilamiento Y CON UN AUMENTO DEL CONSUMO NOTABLE.
Por último, hubo una promesa tácita, que se descontaba su cumplimento y que era el pago de su señora Karina, de los 2 millones de dólares que le debe al Banco Provincia en concepto de préstamo para su empresa. De esto tampoco hubo cambios y todo está como era entonces. Ni pago ni ofreció pagar y es que realmente el Gobernador es un estudiante enamorado, con hoy, una promesa y mañana, una traición. Como la letra del tango, aunque con música de tragedia para los que lo escuchan y sufren.

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