Se unen contra Chile

Clarín.com
Ecuador y Bolivia se involucran en la guerra del pescado

Los gobiernos de Quito y La Paz ya fijaron posición en el diferendo limítrofe entre Chile y Perú, en un sector de gran riqueza ictícola sobre el Pacífico.


Por Gustavo Sierra. De la redacción de Clarín.

Ecuador y Bolivia se sumaron a la controversia entre Chile y Perú por la demarcación del límite marítimo entre estos dos últimos países en lo que ya muchos llaman "la guerra del pescado". El gobierno ecuatoriano defiende los mismos tratados que el de Santiago y teme que Lima pudiera correr la demarcación como lo hace ahora en el sur del país. Bolivia disputa con chilenos y peruanos desde hace cien años una porción del territorio ahora en controversia que es por donde podría conseguir su tan anhelada salida al mar.

El jueves pasado, los presidentes Ricardo Lagos de Chile y Alfredo Palacio de Ecuador suscribieron una declaración que ratifica el paralelo como el criterio para fijar límites marítimos.

Un "movimiento de pinzas" a "espaldas" de Perú. Así calificó el presidente del consejo de ministros limeño, Pedro Pablo Kuczynsky, la declaración conjunta chileno-ecuatoriana.

La declaración es idéntica a la firmada antes por los cancilleres Ignacio Walker y Francisco Carrión, y que ya había sido rechazada por la cancillería peruana. Perú reiteró su postura en un boletín oficial, en el que asegura que los acuerdos de 1952 y 1954 esgrimidos por Chile "no son tratados de delimitación marítima" y que establecer el paralelo como frontera "carece de todo efecto jurídico".

"No nos gusta lo que está ocurriendo, porque es una especie de movimientos de pinzas de dos países vecinos, no es algo que veamos de manera positiva", dijo el jefe de los ministros peruano y agregó que la cita en Quito se concretó a "espaldas" de Perú. "Obviamente, hacer una reunión sobre temas limítrofes, sin que estemos nosotros presentes, no nos parece una buena idea políticamente".

La respuesta vino directamente del presidente Lagos quien afirmó a una radio que Chile seguirá ejerciendo su soberanía en la zona cuyos límites marítimos fueron desconocidos por Perú. "La soberanía se está ejerciendo a plenitud y se va a seguir ejerciendo a plenitud", aseguró Lagos.

Lagos también dio su versión del encuentro con su par ecuatoriano: "Nos juntamos con el presidente de Ecuador, antes se habían juntado nuestros cancilleres, y habíamos concluido lo que siempre históricamente habíamos concluido, que los convenios del año ’52 y ’54 establecieron el límite marítimo entre Ecuador y Perú y entre Perú y Chile y que fue la línea del paralelo".

"De manera que creo que ha habido una sobrerreacción por parte de los amigos peruanos. Ellos pensaban lo mismo antes. Fue a partir del año ’85, ’86 que empezaron a pensar que los convenios del ’52 y ’54 no constituían límite marítimo", añadió Lagos.

Perú reiteró en octubre su desconocimiento al paralelo que fija los límites marítimos y a comienzos de noviembre aprobó una "ley de líneas de base" con la que modifica el límite marítimo y crea un triángulo de unos 35.000 kilómetros cuadrados de un mar con la mayor riqueza pesquera de esa zona del Pacífico.

Por su parte, el gobierno boliviano reaccionó con mesura pero reclama ser escuchado en la controversia. Por ahora, la cancillería boliviana tiene la esperanza de que el nuevo gobierno chileno que probablemente ocupe la socialista Michelle Bachelet termine otorgándole algún tipo de salida al mar. Ayer mismo, la candidata para las elecciones del próximo domingo dijo en referencia a los bolivianos: "Construyamos una agenda positiva, de manera que, bajo ese nivel de confianza, podamos buscar soluciones".

El canciller boliviano Armando Loaiza utilizó también el lenguaje diplomático y comentó unas horas más tarde que espera de Chile un acuerdo a su demanda marítima "sin apurarnos demasiado, pero tampoco con una pausa excesiva» y dijo que tiene la esperanza de lograr un entendimiento en el futuro.

"Hay una nueva generación en Chile que quizá no sea mayoritaria, pero que ha llegado a la conclusión de que a 200 años de su independencia como país no puede quedarse con el problema de uno de sus vecinos», agregó el canciller boliviano.

La controversia peruano-chilena parece tener ahora a otros dos protagonistas. La guerra del pescado se extiende y ya ocupa la agenda diplomática de cuatro países sudamericanos.

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