SEGUN EL NEW YORK TIMES

Clarín.com

Agentes de EE.UU. reconocen que las acusaciones contra Saddam se basaron en mentiras

Por primera vez aceptaron que los argumentos para invadir Irak salieron del falso testimonio de un preso que había asegurado que ese país daba apoyo a Al Qaeda. Mintió para evitar ser torturado.

“Saddam Hussein tiene armas de destrucción masiva y da respaldo y entrenamiento a miembros de la red Al Qaeda”. El presidente George W. Bush y sus más estrechos colaboradores no se cansaron de repetir esos argumentos como justificación para invadir Irak. Por primera vez, agentes de EE.UU. reconocieron que esas palabras salieron del falso testimonio de un detenido que quiso evitar ser torturado, según informa hoy el diario The New York Times.

"Antiguos y actuales funcionarios" reconocieron que las declaraciones pertenecían a Ibn al Shaykh al Libi, un terrorista que había caído en Pakistán a finales de 2001 y que fue entregado a EE.UU.

Agentes de la Administración Bush lo interrogaron durante un tiempo sin que este libio dijera demasiado sobre los lazos entre Al Qaeda e Irak. En enero de 2002, el prisionero fue entregado a Egipto para que tratara de sacarle más información.

La entrega de detenidos a terceros países para ser interrogados era una práctica habitual de EE.UU. que consideraba que sus aliados en Oriente Medio podían obtener mejores datos teniendo en cuenta que conocen a la perfección la cultura y el idioma de árabes y musulmanes.

Una vez en manos de los agentes egipcios, Libi contó los detalles del supuesto entrenamiento que Irak les daba a militantes de Al Qaeda en el uso de explosivos, armas biológicas y químicas. Sus palabras fueron tomadas muy enserio por EE.UU.: Libi era el instructor militar jefe de la red de Osama Bin Laden.

Bush y sus colaboradores se aferraron a ellas para justificar la invasión a Irak, aunque un documento de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) de febrero de 2002 -cuyos extractos fueron publicados el mes pasado por el senador Carl Levin- indicó que era muy probable que Libi estuviera engañando “intencionadamente” a los que lo interrogaban.

Las dudas de la DIA sobre la credibilidad de Libi se debían en parte, según las fuentes del New York Times, al hecho de que ya no estaba en manos de los estadounidenses y podía haber sido maltratado para que hablara.

Y, según reconocieron ante estos agentes de EE.UU. ante el diario, la DIA tenía razón. Tras la invasión de Irak en 2003, Libi desmintió aquellas declaraciones que había proporcionado a los egipcios, a quienes acusó de malos tratos.

Según los funcionarios, que exigieron el anonimato, Libi temía por su vida y por eso mintió sin saber que desencadenaría la muerte de miles de civiles iraquíes. Era enero de 2004 y Libi había sido devuelto hacía casi un año a EE.UU. que lo trasladó a la cárcel que tiene en la base de Guantánamo, Cuba. Hoy, se desconoce su paradero.

Los agentes de EE.UU. reconocieron también por primera vez que las palabras de Libi fueron dichas en el extranjero. Un portavoz de la Agencia Central de Inteligencia se negó a comentar el caso, mientras que el embajador de Egipto en Washington, Nabil Fahmy, aseguró que los egipcios "no nos dedicamos a torturar a nadie".

La práctica estadounidense de entregar a prisioneros extranjeros a otros países para ser interrogados allí ha levantado una gran controversia en Europa, por cuyo territorio han pasado algunos de los llamados "vuelos de la CIA" en los que trasladaban a peligrosos detenidos por territorio europeo sin informar a las autoridades locales.

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