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Educación Federal

Sólo la mitad de los jóvenes cursa el secundario en Misiones y en Santiago del Estero

La Nación
 
Radiografía del deterioro educativo: investigación en todo el país

 

Más de 720.000 alumnos no concurren a la escuela

En la Argentina hay más de 720.000 alumnos fuera del sistema escolar por motivos que se identifican con la crisis social de los últimos años, en tanto que unos 730.000 mayores de 15 años no saben leer ni escribir.

A este preocupante diagnóstico se suma un rasgo distintivo y desafortunado: la profunda desigualdad educativa entre las distintas jurisdicciones, que, a la luz de los resultados, parecen territorios de países muy distintos.

Mientras que en la ciudad de Buenos Aires va a clase el 89,3% de los alumnos en condiciones de cursar los primeros dos años de la escuela media –de carácter obligatorio–, en Misiones sólo el 56,4% accede a esa posibilidad; en Santiago del Estero lo hace el 58,7%, y en Corrientes, el 61,5 por ciento.

El problema del analfabetismo también se extiende en forma desigual: en Tierra del Fuego afecta al 0,73% de la población, pero en el Chaco alcanza el 8,96% y en Corrientes, el 7,16%, entre otros extremos. Los datos forman parte del primer informe del monitoreo de la ley de financiamiento educativo que puso en marcha el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec). Dicha ley, que acaba de entrar en vigencia, prevé terminar con el analfabetismo, que representa el 2,8% de la población mayor de 15 años, y garantizar una escolarización obligatoria de diez años, entre otras metas, a partir de la ampliación de la inversión en educación.

Los 720.000 alumnos que están fuera del sistema representan el 8% de la población escolar. Sin embargo, el promedio nacional de estos indicadores mejoró en la última década. En 1991 la tasa de escolarización del nivel medio era del 59,31% y una década después ascendió al 71,46 por ciento. Y la tasa de analfabetismo cayó del 3,90% en 1991 al 2,81 diez años después.

El estudio del Cippec, realizado con el respaldo de otras organizaciones civiles -entre ellas, la Fundación Diario LA NACION-, recoge las últimas cifras oficiales disponibles sobre el sistema educativo y describe la situación que se vive en cada jurisdicción.

Con el título "Las metas y los puntos de partida", se intenta ver el camino que falta recorrer para alcanzar las metas que plantea con vistas al 2010 la ley de financiamiento educativo, aprobada el año pasado con un alto consenso parlamentario. Si bien algunos indicadores toman cifras del censo de 2001, el Cippec indicó que en el área educativa la realidad no se modificó sustancialmente.

Impacto de las cifras

"El elemento central del diagnóstico es la desigualdad, que se abrió en los años 90. Se trata de una desigualdad pavorosa por el retiro del Estado nacional. Todas las medidas que estamos tomando tienen en cuenta este diagnóstico y buscan generar igualdad, ya sea en el campo financiero, con la ley de financiamiento educativo, y en el campo de la calidad, a través de la ley de educación nacional, que se está empezando a discutir", dijo a LA NACION el ministro de Educación, Daniel Filmus, al analizar las cifras del informe.

Filmus señaló que el índice de analfabetismo debe ser menor, debido a la campaña de alfabetización nacional que se puso en marcha en 2004. También indicó que el país tiene una de las mayores tasas de escolarización del continente, aunque persisten problemas de calidad profundos. En cuanto a las desigualdades entre jurisdicciones, "no cambiaron notablemente", señaló el funcionario, y por eso la necesidad de la ley de financiamiento educativo.

También la tasa de escolarización neta del nivel medio muestra grandes diferencias. La meta para 2010, según la ley de financiamiento educativo, es lograr la universalidad del tradicional secundario. El mejor porcentaje de cobertura escolar le corresponde a Tierra del Fuego y a la ciudad de Buenos Aires, con el 84,3%, seguidas por la provincia de Buenos Aires (78,8%), Santa Cruz (75,8%) y Chubut (75,1%). En el extremo opuesto están Santiago del Estero (50,4%), Misiones (52,9%), Chaco (55,2%) y Corrientes (57,2%).

Condiciones sociales

"Hoy por lo menos hay que tener el polimodal completo para que algo cambie. La distribución de la pobreza en el país coincide con las provincias que tienen peores resultados educativos. Los problemas sociales se manifiestan en la educación y eso se nota incluso en las condiciones de vida de los docentes", expresó el investigador Emilio Tenti Fanfani, consultor del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación (IIPE), de la Unesco.

Y agregó: "Hoy las escuelas para pobres son escuelas pobres y el nuevo rasgo específico de América latina es la escolarización de la pobreza. Por eso ya no alcanza con escolarizar, sino que importa también garantizar el conocimiento". Las cifras se reflejan en realidades crudas, como la de Elba Osorio, de Corrientes, que puede enviar a la escuela a su hija Yanina, de 8 años, pero no a su hermano José Luis, de 10 años (ver Pág. 23).

La ley de financiamiento educativo prevé un incremento paulatino de la inversión en educación hasta alcanzar en 2010 el 6% del PBI. Hoy, la Argentina está detrás no sólo de países como Suecia, que destina el 7,7% de su PBI a educación, y Francia (5,6%), sino también de países del continente, como México y Colombia (5,4%).

"Estamos un poco por debajo de algunos países de América latina. En México, el PBI es superior al de la Argentina, sin embargo, no por este aumento México tiene una educación más equitativa. Hace falta más plata, pero esto por sí mismo no garantiza una mejor distribución", consideró Guillermina Tiramonti, directora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

Hugo Pasalacqua, ministro de Educación de Misiones (una de las jurisdicciones con más dificultades educativas, según el informe del Cippec), dijo a LA NACION que dentro de un mes firmará el convenio bilateral con el gobierno nacional para fijar las metas que la provincia deberá cumplir, en virtud de la ley de financiamiento educativo.

"La primera meta de la provincia -indicó Pasalacqua- será incrementar la escolarización del preescolar, que hoy oscila entre el 60 y el 70%."

La ley de financiamiento educativo prevé alcanzar en 2010 la escolarización de todos los niños de 5 años. Pasalacqua señaló que uno de los problemas de la provincia es la alta tasa de repitencia en primer grado.

"En 2001, la repitencia en primer grado era del 24% y ahora es del 15%, pero aún estamos por encima de la media nacional, que es del 8 %", señaló el ministro. Otra de las principales metas educativas en Misiones es incrementar la cantidad de escuelas secundarias, ya que sólo hay 300 establecimientos contra 1000 escuelas primarias. Compensarn Entre las metas de la ley de financiamiento educativo figura el compromiso de asignar recursos para garantizar la inclusión y permanencia escolar de niños y jóvenes que viven en hogares por debajo de la línea de pobreza, mediante sistemas de compensación que favorezcan la igualdad de oportunidades. Para atender las desigualdades, el Ministerio de Educación nacional incrementó este año en un 26,2% el presupuesto destinado a acciones compensatorias: pasó de 234,2 millones de pesos, en 2005, a 295,5 millones, en 2006.n Mañana: Las condiciones laborales de docentes y las escuelas de jornada completa.

Por Laura Casanovas
De la Redacción de LA NACION

Compensar

  • Entre las metas de la ley de financiamiento educativo figura el compromiso de asignar recursos para garantizar la inclusión y permanencia escolar de niños y jóvenes que viven en hogares por debajo de la línea de pobreza, mediante sistemas de compensación que favorezcan la igualdad de oportunidades. Para atender las desigualdades, el Ministerio de Educación nacional incrementó este año en un 26,2% el presupuesto destinado a acciones compensatorias: pasó de 234,2 millones de pesos, en 2005, a 295,5 millones, en 2006.
 
 
 
 
 
Opinión
 

Seguir más de cerca la realidad educativa

Por Axel Rivas
Para LA NACION
 
 
 La sanción de la ley de financiamiento educativo marca un posible hito histórico en el despliegue de una nueva etapa para la educación argentina. Para que esa posibilidad se concrete es necesario el esfuerzo de todos: gobiernos, medios, especialistas, actores del sistema educativo y sociedad civil en su conjunto.

En ese camino esperamos transitar durante el año 2006, que tiene una carga especial para la educación por marcar el inicio de esta ley y por la expectativa de discutir una nueva ley nacional de educación.

Desde el Cippec hemos comenzado un proceso de monitoreo de la ley de financiamiento educativo -gracias al apoyo de un programa de oportunidades globales de la cancillería británica- con objeto de garantizar el cumplimiento de sus metas tanto de financiamiento como propiamente educativas.

Con ese fin estamos conformando un grupo de organizaciones de la sociedad civil, denominado Compromiso con el Financiamiento Educativo, que participará de las distintas instancias del monitoreo. A su vez, esperamos sumar a otros actores, como las universidades, los sindicatos y las organizaciones que representan al sector privado, para lograr una amplia alianza por la educación.

* * *

La importancia de este proceso de monitoreo es doble. Por un lado, aspira a propiciar una discusión pública sobre la relevancia de la educación como fuente única de integración social y desarrollo cultural, económico y ciudadano.

Por eso es necesaria una ley que priorice los recursos del sistema educativo, apostando al futuro, a los que menos tienen y a los derechos de los niños y niñas y jóvenes.

Por otra parte, el monitoreo se propone como un paso hacia una concepción más democrática del gobierno de la educación, que hoy aparece como excesivamente centralizado en manos de los gobiernos provinciales y con escasos espacios institucionalizados de participación ciudadana.

En este camino, el monitoreo que realizará el Cippec junto con otras organizaciones tendrá al menos tres grandes tipos de acción.

Primero, analizar y comunicar el estado de cumplimiento de todas las metas de financiamiento educativo que deban alcanzar los gobiernos de la Nación y de las provincias.

Segundo, hacer esto mismo con las metas propiamente educativas de la ley y de los sucesivos convenios que firme la Nación con cada provincia, como objetivos concretos del uso de los nuevos recursos que tendrá la educación.

Tercero, generar espacios de diálogo, discusión y participación social en torno de estas metas y de todo lo que ellas implican en el largo camino de garantizar el derecho a la educación para todos.

Justamente, el desafío del inicio de esta potencial nueva etapa de la educación argentina es generar una renovada concepción del derecho a la educación, que enfrente los complejos problemas actuales de desigualdades y baja calidad.

Ya no es válida la visión de derecho a la educación simplemente como acceso a las escuelas. Es necesario garantizar, además, la igualdad del derecho a construir aprendizajes valiosos y creativos, que brinden integración social y capacidades de autonomía individual y colectiva a los sujetos.

Cumplir con la ley de financiamiento educativo es un paso en esta nueva concepción que requiere la participación y el compromiso tanto de los gobiernos como de la sociedad civil.

El autor es director del área Educación del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec).

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El deterioro de la educación: testimonio de una familia afectada
 

El abrigo, la frontera para ir a clase

El impacto de la pobreza se refleja en el caso que vive una familia en Corrientes
 

 
CORRIENTES.- A pocos metros de las ruinas de una fábrica que perteneció a Coca-Cola, viven los Acevedo, familia sufrida y afecta al trabajo que hace lo posible por educar a sus hijos. En la pobreza de un barrio de emergencia, los esfuerzos no alcanzan para que José Luis, de 10 años, concurra a la Escuela Nº 850 con regularidad.

Lo mismo sucedió con Juan Carlos, su hermano mayor, que no terminó la primaria y ya vive con su novia en una piecita agregada al rancho de chapas de cartón, donde hace pocas semanas nació Estefanía, su hija.

Elba Osorio, la madre de siete hijos que "para la olla" con changas domésticas, admitió con un dejo de remordimiento: "La plata no alcanza para guardapolvos, útiles y zapatillas". Su esposo, José Luis Acevedo, de 39 años, es ayudante de albañil y cobra un plan Jefes de Hogar, pero aun así el ingreso mensual de la familia no llega a los 400 pesos que este matrimonio se ha fijado como objetivo para que los más chicos puedan estudiar.

En una depresión del terreno que los convierte en permanentes candidatos a inundados, los Acevedo sobreviven a una realidad que dicen que en otros tiempos fue peor. "Por lo menos tenemos el plan y hay trabajo en la construcción", reconoce el esposo, que sin embargo se culpa por no poder ganar un poco más para comprarles cuadernos a sus hijos.

El caso se multiplica en Corrientes, una de las provincias con más niños en edad escolar que no van al colegio.

José Luis, el hijo del medio, aunque ya tiene 10 años en marzo se inscribió en segundo grado. Se atrasó por los problemas económicos de sus padres, generalizados en la populosa barriada conocida como Mendoza al Sur, el extremo de una calle que al llegar al abandonado predio industrial de la ex Coca-Cola correntina se transforma en una maraña de senderos peatonales abarrotados de casas precarias y de gente castigada por la miseria.

LA NACION preguntó al pequeño si sabía leer y escribir. "Más o menos", confesó, pero con lucidez añadió: "Ahora que mi papá me compró zapatillas, voy a volver a la escuela. Antes no iba porque andaba descalzo".

"¿Por qué Yanina, de 8 años, puede ir este año a primer grado y José Luis, no?", fue otra pregunta de rigor. "Lo que pasa es que mi patrona tiene hijas mayores y me da la ropa; por eso consigo cosas para mi hija mujer, pero no para el varoncito", respondió Elba.

Así de simple. Los cincuenta pesos que puede costar un par de zapatos son la frontera infranqueable que a los Acevedo les impide educar a sus hijos. "Primero está la comida, señor", aclara la madre, que a los gritos reclama que Yésica, la nena de cinco, deje de caminar por el agua servida de una zanja que bordea el rancho.

La mujer aseguró que a partir de este lunes José Luis va a volver a la escuela porque pudieron comprarle las zapatillas. Y reconoce: "Para nosotros es una ayuda que vaya porque allá le dan la copa de leche. Acá, en cambio, toma leche cuando cobramos con mi marido, pero a esta altura del mes ya estamos tomando cocido".

Elba no quiere repetir la historia. Su hijo de 20 años es casi analfabeto y sólo puede aspirar a trabajos temporarios. Muchas veces han tenido que compartir el almuerzo para que el joven y su novia no pasaran un día sin comer. Por eso, la mujer confía en lo dicho por una asistente social, de la Secretaría de Desarrollo Humano, que las visitó: "Nos prometió abrigos, frazadas y una cama que nos está faltando para que podamos dormir todos separados".

La asistente social prometió abrigos para José Luis, que así podría continuar asistiendo a clases en el invierno. De lo contrario, nuevamente deberá abandonar la escuela porque, según explicó Elba, "siempre se enferma de los bronquios y tarda mucho en curarse".

José Luis Zampa

Por David Encina

Periodista

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Trabajador. Asesoría en comunicación social, comercial y política para el desarrollo de campañas. Análisis de servicios al cliente y al público. Aportes para la gestión de redes sociales con planificación estratégica.

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