Venezuela: de la incertidumbre a una nueva etapa en la Revolución Bolivariana.

Extracto de un texto de Carlos Miranda. Alternativa Socialista, publicación del MST en Proyecto Sur.

Hugo Chávez, desde el punto de vista político, ha dejado de ser un hombre hace ya mucho tiempo. Es, en todo caso, la principal institución del sistema político del proceso bolivariano. Su liderazgo carismático, su rol bonapartista, ha teñido todo el sistema hasta convertirlo en la pieza insustituible que es en la actualidad. …No hay en la Revolución Bolivariana un partido, una dirección colectiva, en la que Chávez sea el primero entre iguales, el dirigente entre dirigentes. No hay ni otro líder ni un grupo de líderes del lado del proceso que aunque sea de manera más débil pueda continuar con un proyecto común. En todos los aspectos “el proyecto” también es Chávez. La distancia entre el Líder y los que le siguen es tan pronunciada que se mide en los ojos con lagrimas y en las plegarias del pueblo chavista frente a la adversidad de la salud presidencial. Los otros, todos, son cuestionados por ese pueblo, en todo caso encabezan grupos de presión que disputan espacios en la burocracia estatal, en un equilibrio inestable que era/es manejado por Chávez…

Lo que viene no tiene nombre todavía, ni está escrito, se está gestando y dependerá, en gran medida, de una tensión de fuerzas que más tarde o más temprano chocarán, la velocidad e intensidad de esos choques es impredecible aún. Pero la disputa ya ha comenzado en la penumbra de los pasillos de Palacio, donde transitan los burócratas que aspiran a la sucesión y en los cafetines donde debate e imagina escenarios la oposición.

El pacto

(…) Detrás de la hojarasca de las denuncias de golpe, intervención o agresión interna o internacional que manejan para el gran público voceros del chavismo y de la oposición, se está cocinando un acuerdo. Cómo en todos los momentos críticos del proceso, viejos personajes que de un lado y otro mantienen fluidas, intimas y satisfactorias relaciones con sus amigos de la vereda de enfrente, están diseñando aceleradamente acuerdos para mantener la estabilidad política con la que tanto se han beneficiado…En el país hay un vieja dirigencia en la “izquierda” y la “derecha” tradicionales, experta en Pactos. El de Punto Fijo que marcó cuarenta años de la vida nacional es un ejemplo de ello. Un nuevo “Punto Fijo” es hoy de imposible negociación en público, porque por los espacios que deja toda negociación en curso puede filtrarse con fuerza el único actor no invitado “pal baile”, el pueblo bolivariano. (…)

La dinámica de la situación actual tiene dos rumbos

Uno. De concretarse el pacto que se está cocinando presenciaremos el intento de mantener con modificaciones parciales, siempre favorables a la burguesía, el rumbo actual, quizás de manera más pronunciada, un rumbo de economía mixta, de fortalecimiento de las relaciones capitalistas, de limitaciones a los derechos democráticos de los luchadores revolucionarios, etcétera.

Dos. Si logra intervenir el pueblo bolivariano se desataría una pelea por la recuperación de las claves del proceso bolivariano. Esto significaría un cambio del rumbo actual hacia una perspectiva de radicalización democrática para el pueblo revolucionario, medidas anticapitalistas para resolver las deudas económicas y sociales pendientes del proceso y el fortalecimiento de la participación directa a través de sus organizaciones, del pueblo revolucionario en la gobernabilidad de su propio destino.

Nuestra opción es claramente hacia esta segunda opción, sin embargo para que ella tenga posibilidades de éxito, es necesario articular un frente nacional de movimientos sociales y corrientes políticas revolucionarias para advertir, llevar al debate y orientar a la acción al pueblo revolucionario. Esto es posible hacerlo. El proceso está vivo. Así quedo demostrado en las calles de Caracas el Primero de Mayo cuando cuatrocientas mil personas ocuparon las calles…

(…)De ser Chávez el candidato la opción para nosotros es clara: apoyamos esa candidatura con la exigencia del cambio de rumbo actual hacia un nuevo rumbo de ruptura con el capitalismo. De no ser Chávez el candidato exigiremos lo mismo que pedimos para las candidaturas para las gobernaciones y alcaldías: amplia participación popular para decidir o refrendar a los candidatos y elaboración de un programa revolucionario de gobierno desde las bases.

A pesar de la incertidumbre hay, sin embargo, certezas. La nuestra es que es imprescindible hacer todos los esfuerzos posibles para que el pueblo bolivariano, marginado de las decisiones, vuelva a ser protagonista principal de la construcción de su futuro.

 

Venezuela: Revolución sindical en Chrysler

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Por Carlos Miranda, desde Venezuela Luego de más de treinta años de un manejo burocrático del sindicato, los trabajadores de Chrysler Venezuela, desplazaron el martes 29 de mayo a la vieja conducción sindical imponiendo por una mayoría abrumadora una […]  Más»

 

 

 

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Destacadas presencias nacionales e internacionales en el 8vo. Congreso del MST – Mov. Socialista de los Trabajadores en Proyecto Sur.

Alternativa Socialista, publicación del MST en Proyecto Sur.

El evento de apertura de nuestro 8º Congreso contó con destacadas presencias, como Pino Solanas y Pablo Micheli, secretario general de la CTA.

También Carlos Chile, secretario general de CTA Capital, Mario Mazzitelli y Daniel de Abrantes, del PSA, Elena Hanono y Antonio Sofía, del PCR. Una deleción de ADEMYS encabezada por su secretario general Carlos Oroz, una delegación con los principales dirigentes de la lista Verde Negra del SUTNA, junto a una nutrida presencia de ferroviarios del Roca, Mitre y Sarmiento, Línea 60, docentes, estatales y dirigentes y referentes sociales. También los comuneros Maru Lopes y Rubén Tzanoff, del MST y Alejandra Camiña y Martín Iommi de Proyecto Sur. Y los dirigentes de Proyecto Sur Javier Gentilini (Capital) y Claudio Giorno (Provincia de Buenos Aires)

Asimismo, entre otros compañeros, fueron invitados a las sesiones los diputados (mc) Marcelo Parrilli y Cacho Bidonde, Alberto Sava del Frente de Artistas del Borda y Plataforma 2012.

Recibimos la adhesión, entre otras, de Hugo Amor, presidente de CICOP y Jorge Yabkowski, presidente de FeSProSa.

Hicieron parte de las sesiones, junto a otras delegaciones internacionales, los compañeros Roberto Robaina (PSol Brasil), Anatoli Matvienko (PT Bielorrusia); Víctor Guerrero y Reynaldo Calvo, Directivos del SUTISS (Sidor) – Alianza Sindical; Gustavo Martínez – Sec. Gral. Sindicato de trabajadores de Café “Fama de América”, Venezuela, Juan García y Carlos Miranda, Coordinación Nacional Marea Socialista – PSUV; Andrea Pacheco y Karol Sánchez – Coordinación Nacional Juventud Marea Socialista y Martín Poliak -colaborador internacional.

8º Congreso: saludo de Luis Juez

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A los compañeros del MST: Quiero saludarlos en ocasión de su Congreso Nacional y desearles el mayor éxito en esta importante instancia para su partido. Hace ya un año que decidimos transitar juntos el duro camino de enfrentar […]  Más»

Saludo de La Comuna-NPA (Francia)

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Queridos compañeros: Como pudieron constatar, lamentablemente no pude participar en vuestro congreso. Pese al mandato de mis compañeros en ese sentido, serios problemas de salud me lo han impedido, lo que lamento profundamente. Hubiera querido transmitirles el saludo […]  Más»

De la comisión de moral del MST  al 8º Congreso

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La Comisión de Moral saluda al 8º congreso del MST que le ha tocado sesionar en un momento importantísimo de la vida política del país y del mundo. Hemos salido del mismo convencidos de que a partir de […]  Más»

Siria: el laberinto de la revolución árabe.

Por Carlos Miranda para Alternativa Socialista, publicación del MST en Proyecto Sur.

Hace más de un año que se inició la Revolución Árabe. En el principio fue como un rayo en cielo sereno. Sorprendió por la fuerza, la velocidad y la contundencia. Regímenes que parecían eternos como el de Ben Alí o el de Mubarak se derrumbaron como castillos de naipes y la rebelión se extendió. La revolución encontró en Libia el primer obstáculo serio, se convirtió en guerra civil y dividió posiciones en la izquierda mundial. Superada la sorpresa, la OTAN intervino allí con su carga de brutalidad y cinismo, complejizando todavía más el proceso. Pero la tormenta no conoce estaciones y desde marzo pasado sacude Siria, allí se juega hoy el destino inmediato de la Revolución Árabe.

Leer bajo el agua

Las revoluciones como las guerras se libran en diferentes terrenos. En las calles, en los mercados, en las fábricas o empresas, en el campo, pero sobre todo en las cabezas de las fuerzas que se enfrentan. Y en este último escenario los medios juegan un papel fundamental y en ellos las palabras y las imágenes. No estamos descubriendo el agua tibia. Sin embargo para entender en realidad los procesos vivos, sobre todo a distancia, hay que descartar titulares, números de víctimas y a veces hasta testimonios individuales. Más allá de las manipulaciones, todos estos “datos”, para decirlo de alguna manera, tomados unilateralmente, enturbian el fondo de los procesos y muestran en la superficie una imagen distorsionada por la propaganda. Entonces para comprender lo más próximo a la realidad posible los procesos hay que leer debajo del agua turbia, entender los movimientos sociales que se lanzan a la rebelión, su historia, sus necesidades, sus pasiones, sus objetivos como también los programas de las direcciones políticas que intentan conducirlos, lo mismo que los objetivos de la contrarrevolución.

Una revolución democrática y nacional

Lo que apareció como una revolución democrática que se contagiaba país a país donde, como dicen Santiago Alba Rico y Carlos Varea en Rebelión, coincidiendo con el escritor egipcio Ezzat Al-Qamhawi, “la revolución surge de un fondo de cólera inagotable y homogéneo frente a regímenes igualmente tiránicos; todos los árabes sin excepción reclaman dignidad y democracia”. Es por tanto además de democrática, una revolución nacional, es decir una Revolución Árabe, que avanza y retrocede porque no actúa en el vacío. Y no actúa en el vacío porque enfrenta a una compleja trama de fuerzas contrarrevolucionarias que tienen como objetivo estratégico derrotar el proceso de conjunto. Que lo hacen, fundamentalmente, para recuperar o construir un nuevo equilibrio en el que puedan seguir dominando, ya que el que existía se perdió definitivamente. El movimiento también se enfrenta a parte de sus direcciones, muchas de ellas empujadas por los acontecimientos que no previeron ni pueden conducir sino cabalgarlos para intentar frenarlos. Esas direcciones se unen aparentemente en apenas un punto, la caída de los gobiernos existentes. Y en su mayoría tienen límites mucho menos ambiciosos que los movimientos que pretenden conducir. En Túnez, en Egipto, en Marruecos, en Yemen, en Libia, en Siria, la rebelión es contra las dictaduras locales que durante décadas les han negado dignidad y democracia a sus pueblos, además de llevarlos cada vez más a una vida de miseria. Pero también cargan con una historia de luchas y con reivindicaciones nacionales pendientes. Allí esta Palestina en la memoria presente del movimiento de masas, de testigo. Por eso cada episodio es parte inseparable de un único proceso regional.

Esta rebelión regional con cada una de sus intifadas locales pateó el tablero construido a fuerza de negociaciones y presiones económicas, guerras y genocidio. Ese tablero estaba diseñado para sostener al estado racista de Israel y mantener el dominio sobre los recursos energéticos esenciales. Toda la geopolítica imperial se derrumbó en la zona. Ha empezado el trabajo de parto de una nueva relación de fuerzas a nivel regional que tendrá como ya se puede constatar en la margen norte del Mediterráneo, impacto global. La dinámica y los ritmos de este proceso se juegan en cada batalla parcial pero como proceso es de resolución global. Han despertado pueblos dormidos por más de medio siglo de opresión, y lo han hecho simultáneamente en todos los países de la zona más explosiva del planeta. Esta es, más allá de la propaganda o las “conspiraciones”, desde nuestro punto de vista, la radiografía de la situación en la que actúan las fuerzas sociales que se desataron en Túnez en enero de 2011 y recorren hoy el oriente próximo y medio y que no está demás decir, lo recorrerán por mucho tiempo.

El capitulo sirio

Diez meses de levantamiento lleva el pueblo sirio contra el régimen de Bashar Al Assad. Para comprender la rebelión son tres los hechos fundamentales que se han dado en el movimiento de masas según el escritor libanés Elias Khoury. Sobre la base de una caldera en ebullición el propone analizar: primero, la represión salvaje a la manifestación inicial de marzo en Damasco y sus consecuencias. Segundo, la tortura a los niños de Deraa que pintaron en las paredes de la ciudad “el pueblo quiere que caiga el régimen”. Pero según Khoury, “en lugar de pedir disculpas por las torturas infligidas a los niños y castigar a los culpables de este repugnante delito, el régimen se permitió ir más allá: detuvo a los niños y humilló y deshonró a las familias que acudieron a mediar, lo que encendió la chispa de la revolución en Hauran para extenderse luego a toda Siria. Y el cuerpo despedazado del pequeño mártir Hamza Al-Khatib se convirtió en un símbolo”. Nos trae el recuerdo de Mohamed Bouazizi, el mártir tunecino que con su sacrificio desató la Primavera Árabe. Y el tercer hecho para poder comprender la rebelión Siria “el menosprecio por las reivindicaciones populares y el calificativo de “microbios” a los manifestantes… (Por parte del gobierno) convirtiendo así cada manifestación en un campo abonado para el asesinato y la violencia”. En estos hechos es que se encuentra el “fondo de cólera inagotable” que explica que una vez echado a la calle ese pueblo heroico ya no ha vuelto atrás a pesar de los más de 3.000 muertos que ha sufrido desde iniciada la revolución en el país.

Particularidades del proceso

A diferencia de Gadafi, Bashar Al Assad no está aislado. Tanto la ubicación geográfica de Siria como sus relaciones internacionales configuran un escenario distinto que el que enfrentaba la Revolución Libia. Con una parte de su territorio ocupado por Israel desde hace décadas, los Altos del Golán. Con una frontera de más de 300 km de extensión con el volátil Líbano. Con fronteras con Irak. Y con una relación privilegiada con Irán y Rusia, Al Assad ha enfrentado la rebelión denunciando una “conspiración extranjera” y aprovechándose de esa ubicación estratégica.

Mientras que la Confederación Árabe controlada por los países del Golfo actúa como herramienta del imperialismo, aplicando sanciones económicas y expulsando a Siria de dicha organización, acercándose a propiciar una intervención militar. Turquía, que también tiene fronteras con Siria, se ha negado hasta ahora a ahogar al régimen hasta dejarlo sin salida y entre tanto se opone a una intervención militar.

Una oposición divida

Por otra parte la oposición al régimen tiene en la actualidad tres vertientes. El Ejército Sirio Libre, con su comando asentado en Turquía y conformado por los desertores del ejército regular sirio, El Consejo Nacional Sirio, con base en el exterior y la Coordinadora Nacional Democrática Siria conformada por la oposición interna.

Mientras en las calles continúa la movilización, el régimen sigue respondiendo con una represión brutal y toda la situación se encuentra a pasos de la guerra civil. Los dirigentes de la oposición se dividen alrededor de un punto: la intervención extranjera. Desde el cuartel general del Ejército Sirio Libre (cuyo comando lo conforman altos oficiales desertores del ejército regular) se reclama al menos una zona de exclusión aérea o marítima, y en el Consejo Nacional Sirio ya se escuchan voces como la de su presidente Burhan Galioun pidiendo la participación militar extranjera. La Coordinadora Democrática sigue sosteniendo su posición de rechazo total a cualquier intervención militar y proponen seguir la movilización. Lo mismo hacen los grupos organizados en el interior que se referencian en el Consejo Nacional Sirio provocando una crisis en esta organización.

Desde luego que hay que acompañar el reclamo de la oposición en el interior de no aceptar ninguna intervención militar.

No se puede conciliar con el régimen de Al Asad

Pero aquí también se presenta un peligro que es la creencia de algunos dirigentes en que el régimen puede reformarse. El dirigente del Partido Voluntad Popular (Comunista) Kadri Jamil integrante del Frente Popular para el Cambio y la Liberación, es una de las 33 personalidades integrantes de la comisión encargada de Redactar la nueva Constitución cumpliendo con un decreto de Bashar Al Asad. En el sitio Web del periódico vasco Gara afirma que: “la salida es un gobierno de coalición con todos los partidos existentes y los próximos a crearse”, y aclara que debería hacerse sin la participación del CNS. Y lamentablemente iguala en responsabilidades al régimen como a los grupos armados que se han rebelado, en el nivel de brutalidad y violencia que ha alcanzado la situación. Diez meses después de iniciado el capitulo sirio de la Revolución Árabe es al menos ingenuo creer, por decir lo menos, que el camino de la democracia y la dignidad se puede recorrer encabezado por un gobierno de coalición con el partido de Al Asad.

La clave está en la movilización

Tres puntos mínimos son, según nuestro punto de vista, los objetivos inmediatos de la rebelión siria para conseguir el triunfo:

1.- De la misma manera que debe rechazarse cualquier intervención imperialista, el centro de unidad política del conjunto de la oposición debe ser mantener y desarrollar la movilización hasta lograr el derrocamiento de Al Asad y de todo el régimen que lo sostiene. Es ingenuo cuando no directamente una traición al movimiento revolucionario buscar una salida común con el partido de gobierno y los actuales funcionarios del régimen aunque el proceso se maquille con la salida de Al Assad.

2.- La conformación de un gobierno de transición con representes electos en las ciudades y regiones donde se está desarrollando la rebelión, desde el seno mismo de las movilizaciones. Es el pueblo movilizado, los que arriesgan sus vidas en cada demostración, los que tienen el derecho y la obligación de dirigir la transición. Será ese gobierno el que una vez derrocado el régimen convoque a una Asamblea Constituyente que no esté condicionada por acuerdos previos entre los viejos partidos sino que tenga un carácter soberano.

3.- Se le debe exigir a todos los grupos armados que actúan en el proceso del lado de la oposición que se disciplinen a las decisiones políticas de los manifestantes y sus organizaciones democráticamente electas. La función de estos grupos debe ser fundamentalmente la de defender y proteger el proceso de movilización popular.

La Revolución Árabe está dando al mundo ejemplos de abnegación y heroísmo pocas veces vistos. La clave de esta abnegación y heroísmo es la certeza en el triunfo que tiene ese movimiento de masas que después de años de silencio ha encontrado su voz, que después de décadas de sojuzgamiento ha encontrado el camino a la dignidad. Son, en el mejor sentido de la palabra, hombres y mujeres libres, simplemente porque han “perdido el miedo”.

La muerte de Kadhafi y el destino de la Revolución Libia.

Por Carlos Miranda para Alternativa Socialista.

Los videos y las fotografías de la muerte de Muamar Kadhafi y el secreto que rodea su sepultura en el desierto circulan en tiempo real y alimentan, además del morbo descarado de la Secretaria de Estado imperial Hillary Clinton, un debate que venía de antes.

Los argumentos que se esgrimen se asientan en hechos parciales para justificar posiciones anteriores. Simplificando podemos decir que: están los que condenando la brutal intervención de la OTAN elevan a nivel de mártir popular al dictador para continuar negando la legitimidad del proceso revolucionario libio. Y también los que afirman que fueron sólo combatientes rebeldes los que tomaron la determinación de ajusticiar a Gadafi y así desprecian el papel de la OTAN en Libia.

La decisión de la ejecución de uno de los dictadores más consentidos por occidente en las últimas dos décadas abre un nuevo momento en la Revolución Libia. Por debajo de los debates aparece, si se quiere buscar, la dinámica interna del proceso revolucionario y el papel de sus direcciones. Se ha roto el punto común que unía a todos los sectores del campo rebelde, la caída de Kadhafi. Ahora, el nuevo momento abierto en el proceso libio enfrentará al movimiento revolucionario con sus propias direcciones cuyo principal exponente es Muhamad Jallil y con el imperialismo.

Las revoluciones tienen el derecho de hacer justicia.

Las revoluciones tiene el derecho de hacer justicia. La historia muestra como las dos grandes revoluciones de los últimos 200 años, (por citar solo las que marcaron un cambio de época) decidieron impedir la restauración del pasado de opresión de manera drástica.

Cuando los jacobinos franceses de la Revolución de 1789 guillotinaron en la plaza pública a la última reina gala, lo hicieron de cara al pueblo plebeyo e insurrecto de París y para romper con más de 500 años de oscurantismo medioeval. Fue una decisión conciente, que llegó luego de haber juzgado al conjunto del viejo régimen, tomada por el ala más radical que estaba al frente del gobierno revolucionario, y apoyada masivamente y con participación directa por el pueblo insurrecto.

En la otra, la Revolución Rusa de 1917, cuando a poco más de un año de haberse hecho del poder el gobierno de los Soviet se encontraba aislado, con 14 ejércitos imperialistas a unos pocos kilómetros de Petrogrado, amenazando a la Capital Revolucionaria, el Soviet resolvió cortar con la posibilidad de restauración de los Zares de todas las Rusias eliminado a la familia real, también lo hizo de cara al pueblo revolucionario que se debatía en los principios de la Guerra Civil.

La eliminación de Kadhafi en el terreno hubiera seguido la misma lógica de aquellas experiencias, pero la intervención de la OTAN desvirtúa lo que es un capital de las revoluciones: estas se realizan para conquistar un mundo más igualitario y justo, independientemente de que para lograrlo tengan que recurrir al legítimo derecho de defensa armada. La base sobre la que se construye un sistema y una sociedad más justas son opuestas por el vértice a los brutales métodos del imperialismo decadente. Esta acción realizada por combatientes esforzados, lamentablemente facilita la instalación de una falsa conciencia que exalta la eliminación individual de un dictador, y no apela al derecho a decidir del pueblo revolucionario.

Con el pueblo rebelde y contra la OTAN.

Reducidos a una expresión marginal los kadafhistas, la Revolución Libia toma ahora un nuevo curso. Esta planteado para adelante la conquista de los objetivos que el movimiento nacido el 14 de febrero de este año perseguía: libertad, democracia, dignidad y solución a los problemas inmediatos de la población. En esta búsqueda chocaran con gran parte de la dirección del CNT y con las fuerzas imperialistas.

Pero los imperialistas y sus aliados del CNT tienen un programa distinto de las aspiraciones que sostienen las masas insurrectas. En primer lugar pretenden frenar o derrotar la Revolución Libia llevándola, en el mejor de los casos, a la vía muerta de la “democracia representativa”, esa misma que hoy, desde el otro lado del Mediterráneo cuestionan los indignados europeos. En segundo lugar buscan dar un ejemplo de poder invencible al proceso de revolución democrática y nacional desatada en Libia y en los países Árabes, una advertencia, “aquellos que vayan más allá de lo permitido serán castigados”. De esta manera pretenden hacer pie en una región convulsionada por un proceso histórico irreversible pero que aún no ha triunfado totalmente. En tercer lugar buscan repartirse de nuevo los negocios.

Muy pronto, saliendo de la borrachera del triunfo indiscutible de esta revolución democrática contra la dictadura de Kadhafi, el pueblo rebelde chocará con una parte de los dirigentes actuales del proceso y sus socios imperiales. El drama de la revoluciones Libia y Árabe entrará en nuevos capítulos decisivos. La revolución cuenta a favor con la determinación de un pueblo que viene de un triunfo y que tiene una tradición heroica y una enorme disposición al sacrificio y al cambio. No tiene sentido quejarse de las contradicciones de la realidad y mucho menos falsificarla, los socialistas revolucionarios deben tener claro su lugar y este está sin ninguna duda del lado del pueblo insurrecto, pero tampoco deben dejar de señalar el papel de sus direcciones traidoras.