¿Qué va a pasar con los subsidios y las tarifas?

Por Gerardo Uceda para Alternativa Socialista, publicación del MST en Proyecto Sur.

Como todo el mundo percibe, la economía argentina se complica rápidamente. Más temprano que tarde, el gobierno nacional tendrá que echar mano de un aumento de tarifas.

Además de la crisis capitalista mundial, que llegó al país para quedarse, hay un gasto desmedido del Estado para comprar voluntades electorales, una inflación ante la cual no se toman medidas eficaces y una sangría constante en pago de la deuda externa. El superávit se acabó hace años y bajaron las exportaciones porque se desaceleró Brasil y la Eurozona está casi en recesión. Y cayó el turismo internacional. Y la soja no tuvo el rendimiento esperado. Y la inflación hizo que para cubrir la base monetaria -el dinero en pesos circulante-, producto de la emisión, hagan falta más de 50.000 Millones de Dolares (MD), que las reservas ya ni siquiera cubren.

Por estas razones centrales al gobierno hoy le falta plata. Así de simple. Por eso ahoga a las provincias quedándose con la coparticipación federal. Santa Fe reclama 1.500 millones, Córdoba otro tanto y Scioli 13.500 millones. Amenazan con no poder pagar los aguinaldos o hacerlo en cuotas.

Como este gobierno siempre busca descargar la crisis sobre el pueblo trabajador, tendrá que bajar o quitar los subsidios a las empresas de servicios y transportes, unos 10.000 MD anuales. Pero como esas empresas son privadas, rápidamente van a trasladar esa quita a las tarifas. Por eso, como coletazos de la crisis, preparan tarifazos en la luz, gas, agua, transportes y demás servicios.

Desde el MST sostenemos que hay que tomar medidas opuestas a las que hoy implementa Cristina, como parte de un plan económico alternativo.

• Para que los grandes grupos no sigan fugando dólares al exterior, nacionalizar la banca y el comercio exterior.

• Para no seguir pagando a costa del pueblo, declarar el no pago de la deuda externa.

• Para tener un transporte y servicios eficientes y accesibles, nacionalizar bajo control social a todas las privatizadas.

• Para combatir la inflación, eliminar el IVA a los productos de la canasta familiar, establecer paritarias sin techo, y actualizar los salarios y jubilaciones según la inflación real.

• Imponer impuestos crecientes a las grandes ganancias y fortunas.

La crisis capitalista la tienen que pagar sus responsables: los grandes empresarios y el imperialismo.

La Deuda Externa sigue creciendo con los K.

Por Gerardo Uceda para Alternativa Socialista, publicación del MST en Proyecto Sur. Hace pocos días, en Nueva York, en una reunión con grandes empresarios durante el Consejo de las Américas, Cristina Kirchner destacó que Argentina “está pagando todas sus deudas … Más…

Dólar:¿otro corralito?

Por Gerardo Uceda para Alternativa Socialista, publicación del MST en Proyecto Sur.

Desde hace ya más de 4 años que se acabaron los famosos superávits paralelos de Néstor. Desde entonces y acelerada por la crisis del 2008, que la balanza comercial Argentina viene siendo deficitaria. También lo es el panorama fiscal, es decir el estado viene gastando más de lo que recauda. Fue por eso que el gobierno intentó arrancar una tajada más a los dólares de la soja vía incrementar las retenciones y eso lo enfrentó con todo el campo, en especial con los pequeños y medianos productores. Desde entonces la fuga de capitales creció año tras año, superando en los últimos los U$S 20.000 millones/año.

Esta combinación de déficit de la balanza comercial, déficit fiscal creciente y consecuentemente fuga de dólares por las grandes empresas, es la base de las medidas que está tomando el gobierno y que han generado bronca, desconfianza creciente, picada del dólar paralelo y algunos cacerolazos que aterran a los partidos del régimen por la sola evocación del 2001.

El otro componente que alimenta la presión alcista sobre el dólar es el hecho que la inflación anual altísima de los últimos años producto de múltiples factores, hizo que el dólar por más que subiese esté relativamente atrasado o “barato” según las apetencias de la burguesía. Por eso vienen insistiendo desde hace años en que hay que devaluar para que ellos recuperen competitividad. Claro que esto traería más inflación (por la alta composición dólar que tiene nuestra industria) y esto lo sabía el gobierno que se negaba a devaluar nuevamente por temor a una reacción popular masiva.

El nuevo corralito a la compra de dólares

Al profundizarse la crisis económica mundial y empezar a frenarse la economía argentina, estas contradicciones se hicieron insostenibles. Primero se quiso revertir el déficit comercial poniendo trabas al ingreso de productos importados intentando que se vayan menos dólares, sin contemplar que Brasil haría otro tanto y que frenaría el ingreso de autos desde la Argentina. Pero para pagar la deuda el gobierno necesita dólares frescos. Fiel a sus principios de no tocar a los grandes grupos económicos el gobierno no tuvo mejor idea que impedir la compra minorista de dólares, primero poniendo trabas desde la AFIP, luego poniendo perros en la calle Florida y hasta limitando la compra a los que viajan al exterior.

Estas medidas además de ser ineficaces han generado gran desconfianza en la gente y el sólo sonar de las cacerolas, aunque sea de los barrios más pudientes, preocupa seriamente al gobierno. De nada está sirviendo el verso nac&pop de que “tenemos que dejar de pensar en dólares” o “vamos a una pesifi-cación”. Estamos frente a una medida que ataca a pequeños y medianos ahorristas, mientras los grandes especuladores siguen haciendo negocios.

Hay que nacionalizar la banca y el comercio exterior

Lo que debemos hacer para impedir la sangría de los dólares hacia el exterior es lo opuesto a lo que hace Cristina. Hay que nacionalizar el 100% de la banca, ya que mientras sigan existiendo bancos privados de capitales imperialistas, socios financieros de las multinacionales que operan en el país, es imposible impedir que éstas giren miles de millones por año a sus casas matrices o que los grandes capitalistas nacionales usen esa vía para fugarlos. Lo mismo pasa con la Aduana y el comercio exterior. Mientras no esté totalmente en manos del estado y controlado por los trabajadores seguirán la maniobras de subfacturación y sobrefac-turaciones que terminan abonando la fuga de capitales. Estas son las primeras medidas que se requieren para recuperar las reservas en dólares del país, para seguir con la repatriación de los más de U$S 160.000 millones que se calculan que tienen los grandes empresarios depositados en el exterior y que fueron fugados en todos estos años fundamentalmente a partir del 2002 cuando la devaluación duhaldista les permitió enormes ganancias a expensas de la explotación de millones de argentinos. Pretender estabilizar el dólar, recuperar las reservas y “bajar el dólar paralelo” mediante restricciones a lo poco que puedan comprar el pueblo es imposible y mentiroso porque no ataca la génesis del problema.