Categorías
POLÍTICA

“Vení a nuestro partido”, diputado Alejandro Bodart (MST en Mov. Proyecto Sur).

Alternativa Socialista, publicación del MST en Proyecto Sur.

En el importante acto que organizó la regional Capital Federal por los 20 años del MST, nuestro diputado Alejandro Bodart hizo un discurso de fondo.Trazó un balance de estos años, señaló las principales tareas planteadas y convocó a los nuevos compañeros a sumarse al partido. Reseñamos algunos de sus conceptos.

El acontecimiento que dio origen al MST fue una conmoción mundial: la caída del Muro de Berlín. Dividió aguas a nivel mundial y se abrieron situaciones muy difíciles en la izquierda. Un sector mayoritario cayó en el escepticismo y hubo división de organizaciones. Algunas dejaron de creer en la perspectiva socialista y se hicieron posibilistas. Otros se aferraron más al sectarismo para defenderse de la situación. El imperialismo aprovechó y largó una campaña feroz de que era el fin del socialismo y de la historia. Surgieron corrientes que plantearon que no estaba planteada la toma del poder, que no había que construir partido.
Fueron momentos difíciles. Pero decidimos un camino: el de mantenernos fieles a la confianza en la clase obrera. Un partido como el nuestro, de trabajadores, tiene que pegarse a la clase obrera y avanzar y retroceder junto a ella. No hay otra posibilidad para sacar de la situación actual a la humanidad que el socialismo. Vale la pena seguir peleando. No pelear es dar por sentado que el capitalismo va a triunfar. Y si triunfa, triunfa la barbarie. En aquel momento decidimos mantenernos fieles a nuestra clase…
Han pasado varios años y los que entonces festejaban que había triunfado el capitalismo sobre el socialismo hoy están en una crisis brutal. Hoy creemos que tomamos el camino justo. Lamentablemente muchos compañeros que fueron para otro lado hoy no están peleando. Otros sí, pero sus organizaciones casi han desaparecido.
Algo que nos da a nosotros un sello y que nos permitió sobrevivir desde que fundamos nuestra corriente -incluso cuando se iba para arriba el peronismo, no la izquierda, en la década del ’40- es que siempre nos mantuvimos fieles a la clase obrera, la única clase que no se va a dejar superexplotar y va a pelear. Nunca dejamos de tener esa confianza.

Estamos viviendo en un mundo completamente distinto

Los que empiezan a tener escepticismo son los defensores del capitalismo, que no saben cómo salir de esta tremenda crisis. Por supuesto, tienen una receta que no es nueva: van a tratar que la crisis la paguemos los trabajadores y el pueblo. Pero ya no tienen partidos y organizaciones como antes, que despertaban la adhesión de millones…
En general antes, cuando se caía un gobierno, volvía otro parecido. Acá lo vivimos hasta el Argentinazo. En Grecia pasaba lo mismo, pero en los últimos dos años se han pulverizado los partidos… Ha empezado a surgir una fuerza de izquierda que comenzó a plantear otro camino, que no hay que ajustar a trabajadores sino a los de arriba… No estamos diciendo que vaya a ganar, ya que toda Europa presiona para que no gane… Es una pelea difícil. Pero solo el hecho de que esté planteado que en un país de Europa una fuerza de izquierda pueda ganar muestra que ha cambiado completamente el mundo. Que estamos muy lejos de lo que pasaba hace veinte años y que hoy la pelota empieza a estar en nuestra cancha. Para eso estuvimos peleando estos veinte años y mantuvimos las banderas…
El MST es una fuerza abierta a aprender. Nadie tiene la receta: si la tuvieran ya la habrían utilizado y estaríamos en otra sociedad. Nos consideramos una parte del movimiento obrero y socialista, que queremos aportar lo nuestro, pero siempre abiertos a aprender. La única forma de construir una fuerza dinámica y nueva es estar abiertos a escuchar al otro.
Por eso del Argentinazo sacamos una conclusión muy importante, tal vez la más importante del último tiempo… ¿Qué aprendimos? Que no basta con unirse solo con los que piensan en casi todo parecido a nosotros. Que la unidad de la izquierda es muy importante, pero que no se agota la realidad en esa unidad. Vivimos en un país donde hay muchas otras tradiciones. Y la única posibilidad para avanzar y que no nos vuelva a pasar lo que nos pasó en el Argentinazo -que tiramos cinco gobiernos, pero se reciclaron y volvieron- es construir una unidad mucho más grande, donde aprendamos a trabajar con matices y diferencias. Lamentablemente esto no lo entiende un sector de la izquierda y así le quita fuerza a una posibilidad de cambio. Tampoco lo entiende otro sector, escéptico, que le hace de coro al gobierno porque cree que es lo máximo que podemos lograr. Nosotros creemos que de ninguna forma estamos logrando lo que necesita nuestro pueblo, sino que siguen planteados los problemas estructurales.
Esta conclusión, que la unidad debe avanzar mucho más allá de la izquierda, es la que nos llevó a explorar la unidad en el plano sindical -como en la CTA, de la que estamos orgullosos de ser parte y vamos a seguir poniendo el hombro- y también la unidad para construir un amplio movimiento, frente o como lo queramos llamar, para disputar el poder.

El 2001 dejó picando una pelota

El kirchnerismo la intentó agarrar, pero se está demostrando que era más careta que resultados concretos. No aprovechó una situación económica excepcional para provocar los cambios de fondo que se necesitaban. Y ahora que se acabó el viento de cola, vuelven a saltar los mismos problemas estructurales pero aumentados…
Se va a volver a plantear una dicotomía tremenda y más temprano o más tarde este país va a ir a otra conmoción parecida al 2001. La única forma de evitarla es provocar los cambios estructurales que hacen falta. Y eso no lo va a hacer el kirchnerismo ni tampoco la oposición de derecha. Solo en un marco de unidad podemos construir esos grandes cambios en medio un marco de crisis como el del 2001 ¿Cómo vamos a enfrentarla? ¿Cada uno por su lado como en el 2001? ¿O vamos a trabajar rápidamente para una amplia unidad que nos permita ser una opción de gobierno? En esa perspectiva está planteada la política del MST.
Vamos a hacer todos los esfuerzos para mantener el Movimiento Proyecto Sur y a la vez ver si podemos ampliar la unidad. Consideramos una desgracia que se haya roto la perspectiva de trabajo con los compañeros de la CTA en el último proceso electoral y trabajamos para ver si nos podemos unir. La próxima crisis nos tiene que encontrar teniendo una herramienta política grande, poderosa, para que de una vez por todas se vayan todos y lo que venga sea lo nuevo: los trabajadores y el pueblo. En esa perspectiva tenemos que trabajar. Desde ya, la unidad tiene condiciones. Un aspecto es el programático. Pero no puede ser que podamos hacer un paro y una movilización como las que hicimos el 8 y no nos podamos poner de acuerdo en diez puntos fundamentales de gobierno para sacar al país de la crisis.
Eso si, queremos una herramienta grande y poderosa, pero para provocar cambios de fondo, por eso es importante ponernos de acuerdo en el programa. Tampoco se trata de juntar por juntar, eso no sirve. Es juntar alrededor de una estrategia común. Muchos compañeros que hoy están en otras organizaciones piensan parecido, al interior de la CTA y del Frente de Izquierda. Y tenemos que llamarlos a que rompan unos con el sectarismo y otros que sean vanguardia en plantear este debate.

El MST tiene que crecer para fortalecer esta pelea

No planteamos que debe crecer por el MST mismo. Ya sacamos la conclusión de que puede ser una ayuda fundamental, pero que solo no puede. Si crece el MST vamos a tener más fuerza en la pelea por lograr mayor unidad, para fortalecer la CTA para ir a cada una de las luchas… para ir a muchos más colegios como el Espora, que no quieren que Macri les reviente la educación. Para ir a más colegios técnicos, para llevar a más escuelas el debate sobre la educación y los subsidios, para plantear que la salida para el transporte es la renacionalización con control social…
Por eso no vemos contradicción entre que crezca el MST y pelear por una herramienta amplia y grande. Al revés: el MST quiere crecer para poner más fichas para que más rápido se forme una gran herramienta amplia y poderosa para hacer los cambios que necesitamos. Y cuanto mejor nos vaya en la formación de esa gran herramienta mejor le va a ir al MST, porque hay una relación dialéctica entre el crecimiento de una y otro. Queremos que crezca la CTA y no vemos contradicción en querer que crezca la corriente sindical del MST, porque la queremos para hacer más grande la CTA.
Tenemos que salir de acá a construir el partido. Les decimos a los compañeros nuevos que se suman a un partido que no es ni sectario, ni autoproclamatorio, ni que se cree dueño de la verdad. Todo lo contrario. Cuando abrimos el partido, lo abrimos para que colectivamente armemos una política para intervenir y cambiar la realidad. Cuando un compañero nuestro le dice “vení, conócenos, vení a nuestro partido” no les estamos diciendo “vení a escuchar lo que nosotros decimos”. Les queremos decir vengan con sus opiniones. Cuantas más opiniones haya, por más divergentes que sean, más vamos a poder crecer. Entendemos la elaboración como choque de opiniones. Tenemos que terminar con la cultura que se ha arraigado en nuestro pueblo de que solo nos podemos unir o dialogar con el que piensa igual que uno.
Ese es el compromiso del MST, que vamos a llevar adelante en el país y en el plano internacional. Así como impulsamos la más amplia unidad aquí, también impulsamos la unidad de las fuerzas anti-imperialistas y anticapitalistas a nivel internacional. Venimos de reunirnos con organizaciones de más de 40 países, entre ellos Grecia, y eso nos posibilita ser parte de un gran hecho que vamos a utilizar para fortalecer la idea de que “se puede”. Terminar con el discurso de solo “lo posible”. ¡Claro que se puede! Lo que no se puede es progresar en el marco de esta sociedad capitalista nefasta. Solo se va a poder cambiar si peleamos por una sociedad distinta… Todos los que queremos una sociedad distinta, para todos y no para pocos, tenemos que unirnos. Si somos capaces de unirnos, podemos transformar esta realidad.

20 años del MST

20 años del MST

Gran acto en Capital El domingo 10 de junio, en el Club General Paz, del barrio de Mataderos, se realizó el exitoso acto porteño para celebrar los 20 años del MST. Participaron centenares de compañeros y compañeras, tanto […]  Más»

Nuevos militantes se incorporan al MST

Nuevos militantes se incorporan al MST

Nico, estudiante del CBC Ciudad Universitaria. Asistí al curso de marxismo que hizo la JS en el CBC porque me considero marxista. Decidí entrar al partido porque me di cuenta que para cambiar algo en concreto hay que […]  Más»

Categorías
Rel. Internacionales

CELN en el Mundo.

Perú: Ollanta gana con el pueblo…  y gobierna con la derecha

Perú: Ollanta gana con el pueblo… y gobierna con la derecha

Desde el 2005 la propuesta del Partido Nacionalista Peruano polarizó la voluntad de cambio del pueblo peruano con un programa antiimperialista y democrático que contemplaba la recuperación de los recursos energéticos, la anulación de los contratos de estabilidad tributaria lesivos […]  Más»

Declaración del Comité Internacional de la Cuarta Internacional – 28 febrero de 2012

Declaración del Comité Internacional de la Cuarta Internacional – 28 febrero de 2012

¡Solidaridad con la revolución siria! El pueblo sirio ha vivido durante cuatro décadas bajo la represión de una oligarquía corrupta y sanguinaria. El poder es monopolizado por el Partido Baaz, bajo el control de la familia del antiguo […]  Más»

Entrevista con João Machado: La unidad de los revolucionarios y de todos los que luchan contra el capitalismo

Entrevista con João Machado: La unidad de los revolucionarios y de todos los que luchan contra el capitalismo

Durante las sesiones del 8º Congreso del MST entrevistamos al compañero João Machado, dirigente de la Cuarta Internacional y del PSOL de Brasil. AS: ¿Que visión nos puede dar de la actual situación internacional? JM: Yo creo que […]  Más»

Categorías
POLÍTICA

Argentinazo.10 años de la revolución del “que se vayan todos”.

Por Mariano Rosa para Alternativa Socialista, publicación del MST en Proyecto Sur.

El 19 y 20 de diciembre se cumplió una década del Argentinazo. Este acontecimiento de enorme trascendencia social y política marcó una bisagra en la historia contemporánea de nuestro país.

Todavía hoy se siguen debatiendo distintas aristas de aquel proceso: cuáles fueron sus causas centrales, en quiénes residió el protagonismo y, fundamentalmente, qué queda vigente de aquellos acontecimientos en la actualidad política que atraviesa Argentina.

En estas notas aportamos nuestra visión sobre el tema, aclarando que no estamos frente a una polémica de carácter abstracto o meramente académica, sino buceando en un proceso político cuyas derivaciones profundas todavía tiñen la actual etapa y que nos debe permitir a los revolucionarios llegar al próximo estallido en mucho mejores condiciones de incidir en la realidad

Todo interpretación de los hechos históricos -de más está decirlo- supone una aproximación políticamente interesada. Así, el análisis del Argentinazo traduce en cada crónica la ubicación política de su autor.

Los politólogos burgueses ya por estos días resumen su valoración de las jornadas de diciembre del 2001 en términos tales como “sobrevoló la guerra civil”, “se estuvo al borde de la disolución nacional”, “tocamos fondo”, “la crisis social más grave de nuestra historia” y otras afirmaciones por el estilo. Juegan el papel ideológico de intentar atemorizar a los sectores medios en una coyuntura no todavía de no debacle económico-social, aunque -como analizamos en otros artículos- con señales inequívocas de un curso de ajuste y tensiones acumuladas.

En rigor, lo que en el mundo sería conocido como la “revolución de las cacerolas”, de las “asambleas barriales” y del “que se vayan todos” supuso un gigantesco bombazo al funcionamiento de la democracia burguesa, costurada durante décadas por el capitalismo en Argentina y que se vio sometida a su más profunda crisis. De ello resultó una nueva realidad política para el período posterior que continúa hasta hoy con las marcas del Argentinazo.

La revolución: el porqué de su evolución histórica

El fenómeno social que analizamos tiene una historia. En nuestra opinión, parte de un proceso único de revolución política en Argentina, que a su vez es parte de la revolución socialista mundial.

Desde mediados de la década del ’30, la clase dominante argentina se jugó a vertebrar una democracia burguesa que garantizara estabilidad en el tiempo para poder hacer negocios sin interrupción.

Para eso fue clave montar un mecanismo donde jugaron dos engranajes de forma combinada: por un lado, el bipartidismo radical-peronista; por el otro, las Fuerzas Armadas como variante alternativa de poder.

La UCR y el PJ se alternaron en el poder político como gerenciadores del capitalismo semicolonial en nuestro país y actuaban hasta que el movimiento de masas los desbordaba.

Así fue en la década del ’70, cuando después de la sucesión de “azos” (Rosariazo, Tucuma-nazo y Cordobazo) el ascenso sostenido del movimiento obrero y de masas superó toda posibilidad de contención en los marcos del régimen político bipartidista y por lo tanto se impuso como política del imperialismo el golpe genocida del 24 de marzo de 1976.

Esa solución a la crisis ya había sido aplicada en el ’30 y el ’55, frente a Irigoyen en un caso y a Perón en otro. En ese tándem entre los partidos patronales y el golpe militar, la salida represiva intervenía físicamente sobre la vanguardia -militantes revolucionarios, delegados de fábrica, estudiantes-, maniataba durante un período al movimiento de masas y le daba respiro a los partidos patronales para “rehacerse” y después con las elecciones volver a iniciar el ciclo en una correlación de fuerzas más favorable. Este mecanismo se empezó a cortar en 1982.

1982: empieza la revolución

Este subtítulo remite a un texto de Nahuel Moreno, fundador de nuestra corriente internacional. En ese material Moreno explicó que la caída de la dictadura genocida en 1982 después de la derrota de Malvinas y como fruto de una respuesta de masas enorme, había provocado una “revolución democrática” cuya dinámica iniciaba el proceso objetivo de revolución socialista, ya que las masas habían pulverizado a una dictadura capitalista y a su programa de gobierno.

A partir de allí, el movimiento de masas en Argentina hizo una larguísima e inédita experiencia con el bipartidismo, que durante casi veinte años viene alternándose en el poder y aplicando las mismas políticas antiobreras y proimperialistas.

El régimen burgués, imposibilitado de encontrar en un nuevo golpe militar una válvula de escape, tuvo que “quemar” todas sus naves y hundió su último y más preciado resorte: el bipartidismo y la alternancia patronal en el poder.

El estallido del 19 y 20 de diciembre del 2001 golpeó de lleno en la línea de flotación de la democracia burguesa y agudizó el proceso de revolución en curso en nuestro país

Vacío de poder y reencauza-miento transitorio con los K

El cacerolazo masivo del 19 de diciembre eyectó al ministro neoliberal Cavallo, nefasto hilo de continuidad como funcionario de la dictadura, de Menem y de De la Rúa.

Sin embargo, no se trataba de echar a un ministro: el pueblo ya iba por todo. Decenas de miles se volvieron a movilizar en todo el país y el 20 de diciembre la imagen de De la Rúa huyendo en helicóptero de la Rosada recorrió el mundo.

Con posterioridad, en el lapso de una semana, hasta el 1° de enero en que la Asamblea Legislativa eligió a Duhalde, pasaron cinco presidentes. Hubo días en los cuales no se sabía quién gobernaba el país.

La burguesía, en pánico, improvisó la variante de Rodríguez Saá como presidente transitorio, que duró menos que nada.

Hubo parálisis también en las Fuerzas Armadas, que emitieron un comunicado diciendo que iban a reprimir solamente si el Congreso lo votaba por unanimidad, lo cual era a todas luces imposible.

Finalmente, con Duhalde se logra un encaminamiento parcial hasta junio de 2002, cuando la clase capitalista ensayó la posibilidad de cortar el proceso de movilización y reprimió salvajemente una marcha de desocupados que cortaban el Puente Pueyrredón, matando a Maxi Kosteki y Darío Santillán.

La respuesta nacional de repudio hizo que Duhalde tuviera que convocar a elecciones anticipadas. De ese proceso electoral, en crisis con sólo el 22% de los votos y ganando por abandono de Menem, surge Kirchner presidente.

A partir ahí, la historia es otra. Desde el gobierno K se va construyendo hábilmente un doble discurso para adecuarse a la nueva realidad, donde se apela tramposamente a las banderas de los derechos humanos, el antiimperialismo y se despotrica contra la herencia del menemismo.

De ese modo, más la devaluación brutal del 300% y un ciclo de “viento de cola” de la economía mundial, el nuevo gobierno logra de forma transitoria atemperar los elementos de mayor dinamismo del Argentinazo.

Sin embargo, los pilares estructurales del modelo capitalista de los ’90 de Menem prosiguen en pie hasta hoy, y con la crisis mundial empiezan a presionar en la superficie.

El ritmo de la crisis capitalista internacional y la lucha del movimiento de masas en Argentina marcarán la dinámica en el próximo período.

No obstante los profundos cambios que provocó, el Argentinazo de diciembre de 2001 dejó pendiente de resolver una tarea que vuelve una y otra vez a colocarse como desafío para los revolucionarios: la construcción de una alternativa de masas que pueda incidir en el rumbo y la reorganización económica, política y social del país. Esta sigue siendo hasta la fecha nuestra principal obsesión en esta etapa.

Los límites del Argentinazo y un aprendizaje realizado

Más allá de lo que explicamos sobre la naturaleza del Argentinazo y su carácter de bisagra, es preciso señalar limitaciones que actuaron como techo a la profundización del proceso y varios errores cometidos por la izquierda. Sacar conclusiones […]  Más»

Cronología de los hechos

Cronología de los hechos

13 de diciembre: Huelga general contra el «corralito» bancario, que rige desde el día 3. La CTA inicia su «consulta popular» contra la pobreza. En Rosario hay algunos saqueos a comercios en barrios periféricos. 14 de diciembre: Renuncia […]  Más»

El MST en el Argentinazo

El MST en el Argentinazo

Los sucesos de diciembre del 2001 en nuestro país no los vivimos como espectadores. Nuestro partido estuvo en la primera línea de las movilizaciones populares y participó activamente durante todo el proceso. Pero lo que primero se impone […]  Más»

 

Un nuevo aniversario del correntinazo

Un nuevo aniversario del correntinazo

En estos días la mayoría de los medios hablarán del Argentinazo, esa gigantezca explosión de ira popular de Diciembre del 2001. Pero pocos hablarán de que en Corrientes tuvimos un antecedente que anticipó métodos, formas de organización, y […]  Más»

A %d blogueros les gusta esto: