Denuncian censura y represalia contra periodista en el diario Página 12.

Comunicado de la Comisión Interna de Página 12.

Queremos informarles sobre una represalia que pese a nuestro esfuerzo no pudimos revertir, ya que nadie en la empresa asume la responsabilidad por una decisión que de hecho se aplica. Nos referimos a la situación de nuestro compañero Darío Aranda.

En noviembre de 2011 el diario censuró dos notas de Darío, hecho que como asamblea repudiamos por unanimidad. Conscientes de la fragilidad de los colaboradores, exigimos que no se tomaran represalias (se lo pedimos en persona al director del diario). Desde ese mismo momento, sin embargo, comenzaron a aplicarse: se fijaron topes de dos notas por mes y 70 líneas por nota (antes publicaba de 4 a 6 por mes, incluidas dobles páginas y tapas); se le impidió escribir desde el lugar donde ocurren los hechos, sello distintivo del trabajo de Darío; los temas que cubría desde 2004 (indígenas, campesinos, extractivismo) fueron derivados sistemáticamente a compañeros pasantes; ante sus propuestas, las respuestas del jefe de sociedad, Andrés Osojnik, varían entre el silencio, la demora o -la más usual- el rechazo sin argumentos serios, con el agravante de que sumarios propuestos por quien conoce en profundidad sus temas son “derivados” a otros compañeros.

Como Comisión Interna nos reunimos con Tiffenberg y con los gerentes, quienes negaron haber ordenado un tope de notas. Hablamos con Osojnik, que tampoco se hace cargo de la represalia que aplica y pretende atribuir el cupo y sus negativas sistemáticas a la “casualidad” o a “criterios periodísticos”, pese a que él mismo llegó a explicitar en un e-mail el límite de dos notas mensuales.

Consideramos que esta situación no sólo atenta contra el trabajo de Darío y contra la calidad de Página12: también afecta los ingresos de nuestro compañero, que pasó de escribir hasta seis notas mensuales a dos “notas B” y durante el último semestre cobró en promedio apenas 300 pesos.

Ante los infructuosos esfuerzos por revertir este panorama y la certeza de que no se trata sólo de una represalia sino también de un ataque a la libertad de expresión, como Comisión Interna decidimos informales la situación, de la que hacemos responsable a la empresa y en particular al jefe de la sección Sociedad, Andrés Osojnik.

¿Pesificación o devaluación encubierta?

Alternativa Socialista, publicación del MST en Proyecto Sur.

Desde hace semanas, el tema del dólar se ha vuelto cotidiano. Si con las restricciones a la compra de dólares o el intento de pesificar la economía Cristina y el gobierno creían que la gente iba a dejar de pensar “en términos de dólar”, se equivocaron. Nadie es tan ingenuo como para creer que prohibiendo la venta de dólares billete se va a “pesificar” realmente la economía.

El gobierno sabe que cuando se ponen trabas a la venta de una mercancía importante como la principal moneda mundial lo primero que pasa es que aumenta su valor en el mercado negro, como pasó. Hace unos meses, cuando se podía comprar dólares “legales” la brecha entre el oficial y el paralelo no superaba el 10 ó 12%, mientras que ahora supera el 30%. Otra consecuencia de las restricciones es la suba de la cotización: el dólar oficial pasó de 4.36 a 4.50 pesos en menos de un mes, cuando en el Presupuesto 2012 el gobierno fijaba un precio de 4.40 recién para fin de año.

El resultado de estas maniobras, cuyo fin excluyente es juntar los 12.000 Millones de Dolares (MD) para pagar deuda y a la vez intentar frenar un poco la fuga de capitales, termina beneficiando a los grandes exportadores ya que el dólar se apreció -valorizó- más rápidamente, tal como venían reclamando esos sectores para “ser más competitivos”.

Esa competitividad no la logran con mayores inversiones o resignando algo de su tasa de ganancia, sino a través de esta devaluación del peso. Como siempre, a los trabajadores y el pueblo nos toca la peor parte. Al ser la Argentina un país muy dependiente del mercado mundial, con las principales empresas en manos extranjeras y gran proporción de mercancías dolari-zadas, terminamos pagando más caras los productos que consumimos. Y con un nuevo agravante: el parate de la economía, que provoca suspensiones y despidos. Los economistas burgueses más serios llaman a esto el peligro de la estanflación, o sea inflación más recesión.