Salvá el Ártico

Greenpeace.

En este momento nuestro barco Arctic Sunrise está navegando en aguas árticas al norte de Rusia. Nuestros activistas están enfrentando a las empresas petroleras que quieren perforar en la zona más frágil del planeta a cualquier precio. Poner el cuerpo en el Ártico es clave, pero para salvar a esta vulnerable región también necesitamos soluciones políticas.

El Consejo Ártico es un organismo internacional que tiene en sus manos el futuro de este territorio. El Primer Ministro de Canadá, Stephen Harper, es quien asumió este año la dirección del Consejo Ártico y, por eso, necesitamos enviarle un mensaje claro de parte de los casi 4 millones de personas que ya nos sumamos al movimiento Salvá el Ártico para mantener a las petroleras lejos de la región.

Llamá a la Embajada de Canadá en Argentina al (011)4808-1000 de lunes a jueves de 8.30 a 17.30 hs. y viernes de 8.30 a 14 hs. Esperá que te atiendan sin marcar ninguna opción y dejá tu mensaje para el Primer Ministro. Esto es lo que podés decirle respetuosamente a quien reciba tu llamado:

“Estoy preocupado por el futuro del Ártico. Necesitamos que el Primer Ministro de Canadá y Presidente del Consejo Ártico, Stephen Harper, trabaje para:

  • Prohibir la extracción petrolera y la pesca industrial en el Ártico
  • Crear un santuario global en el área deshabitada alrededor del Polo Norte”.

Si te contestan que mandes un e-mail insistí en dejar tu mensaje. Después contános cómo te fue dejando un comentario al final de este post en nuestro blog. Hacé click aquí.

Mientras presionamos al Primer Ministro Harper, seguiremos tomandomedidas en alta mar. La semana pasada nuestros activistas enfrentaron un buque petrolero que estaba haciendo pruebas sísmicas que pueden dañar o incluso matar a delfines y ballenas. Luego visitarán una reserva rusa donde habitan osos polares, morsas, ballenas y aves gravemente amenazada por las petroleras Exxon y Rosneft que consiguieron concesiones ilegales para perforar.

Nuestros encuentros con las empresas petroleras nos demuestran el poco valor que le dan a la vida. No se detendrán por nada. Defender el Ártico depende de nosotros. En este momento una de las mejores maneras es a través del Consejo Ártico, un foro internacional destinado a asegurar la salud y la sostenibilidad de esta región polar.

Por favor, llamá a la embajada de Canadá y dejá tu mensaje para que el Primer Ministro Stephen Harper use su liderazgo en el Consejo Ártico para detener la destrucción petrolera en la región.

Tu compromiso es nuestra mayor fortaleza.

Gracias.

Salvá el Ártico.

Greenpeace.

En este momento nuestro barco Arctic Sunrise está navegando en aguas árticas al norte de Rusia. Nuestros activistas están enfrentando a las empresas petroleras que quieren perforar en la zona más frágil del planeta a cualquier precio. Poner el cuerpo en el Ártico es clave, pero para salvar a esta vulnerable región también necesitamos soluciones políticas.

El Consejo Ártico es un organismo internacional que tiene en sus manos el futuro de este territorio. El Primer Ministro de Canadá, Stephen Harper, es quien asumió este año la dirección del Consejo Ártico y, por eso, necesitamos enviarle un mensaje claro de parte de los casi 4 millones de personas que ya nos sumamos al movimiento Salvá el Ártico para mantener a las petroleras lejos de la región.

Llamá a la Embajada de Canadá en Argentina al (011)4808-1000 de lunes a jueves de 8.30 a 17.30 hs. y viernes de 8.30 a 14 hs. Esperá que te atiendan sin marcar ninguna opción y dejá tu mensaje para el Primer Ministro. Esto es lo que podés decirle respetuosamente a quien reciba tu llamado:

“Estoy preocupado por el futuro del Ártico. Necesitamos que el Primer Ministro de Canadá y Presidente del Consejo Ártico, Stephen Harper, trabaje para:

  • Prohibir la extracción petrolera y la pesca industrial en el Ártico
  • Crear un santuario global en el área deshabitada alrededor del Polo Norte”.

Si te contestan que mandes un e-mail insistí en dejar tu mensaje. Después contános cómo te fue dejando un comentario al final de este post en nuestro blog. Hacé click aquí.

Mientras presionamos al Primer Ministro Harper, seguiremos tomandomedidas en alta mar. La semana pasada nuestros activistas enfrentaron un buque petrolero que estaba haciendo pruebas sísmicas que pueden dañar o incluso matar a delfines y ballenas. Luego visitarán una reserva rusa donde habitan osos polares, morsas, ballenas y aves gravemente amenazada por las petroleras Exxon y Rosneft que consiguieron concesiones ilegales para perforar.

Nuestros encuentros con las empresas petroleras nos demuestran el poco valor que le dan a la vida. No se detendrán por nada. Defender el Ártico depende de nosotros. En este momento una de las mejores maneras es a través del Consejo Ártico, un foro internacional destinado a asegurar la salud y la sostenibilidad de esta región polar.

Por favor, llamá a la embajada de Canadá y dejá tu mensaje para que el Primer Ministro Stephen Harper use su liderazgo en el Consejo Ártico para detener la destrucción petrolera en la región.

Tu compromiso es nuestra mayor fortaleza.

Gracias.

De la izquierda posible a la derecha real.

Por Roberto Gargarella (*)

Impostura. Al contrario de lo que proclama, el kirchnerismo se ha convertido en el medio que le permitió a la derecha consolidar logros impensables; eso sí, en nombre del progresismo.

Algunos de los votos recibidos por el oficialismo en estas últimas elecciones se basaron en la idea de que el kirchnerismo representaba la «izquierda posible» en la Argentina. Perplejo ante la falsedad del aserto, quisiera dedicar unas líneas a explorar esa idea, aun a sabiendas de que, para muchas personas, el debate «izquierda-derecha» ya no tiene sentido. Como ése no es mi caso, y como a la vez pienso que la prédica en cuestión (referida al izquierdismo del kirchnerismo) sigue siendo productiva dentro de ciertos círculos, comienzo por definir brevemente lo que entiendo por izquierda y derecha.

Para no complicar demasiado las cosas, voy a considerar que una medida es «de izquierda» cuando contribuye a la democracia económica (aumentar la participación de los obreros en las ganancias de las empresas); cuando sirve a la democracia política (más participación y control del pueblo en los asuntos públicos); o cuando ayuda al fortalecimiento de derechos humanos básicos (terminar con la tortura en las cárceles). Diré entonces que una medida es «de derecha» cuando ella se orienta hacia fines contrarios a los citados (favorece a una minoría económicamente poderosa; ayuda a concentrar el poder político; violenta derechos humanos básicos).

Para dejar en claro desde el inicio mi postura, diré cuál es mi idea principal al respecto: creo que, lejos de ser la izquierda posible -lo máximo de izquierda que nuestra sociedad está preparada para tolerar- el kirchnerismo se ha convertido en la derecha verdadera, la política más de derecha que nuestra sociedad puede soportar, luego de todo lo ocurrido en el país desde mediados de los años 70. Según entiendo, en la actualidad, nuestra sociedad se muestra capaz de aceptar o demandar políticas de avanzada en una diversidad de áreas (desde la política energética hasta la política de medios; desde las políticas de salud reproductiva hasta las de salvaguarda de las poblaciones originarias) que el Gobierno se ocupa de retacear o rechazar en cada caso, aunque lo haga hablando en nombre de los mejores ideales.

Lo que sostengo se apoya en parte en hechos (enseguida enumeraré unos cuantos), y en parte en algunos contrafácticos. Estos últimos sugieren que las medidas «de derecha» que el kirchnerismo logró imponer no hubieran podido ser impuestas o -lo que es más importante- no hubieran podido estabilizarse, con otro gobierno (supuestamente, más de derecha) en el poder. Los contrafácticos son en principio indemostrables, pero el tipo de contrafácticos a los que me refiero también encuentran algunos buenos hechos en los que apoyarse. Todos recordamos, por caso, que el ministro de Economía de la Alianza duró sólo cuatro días más en el poder, luego de anunciar un feroz plan de ajuste en 2001. Sabemos también que al actual jefe de gobierno de la ciudad designó a un espía dentro del aparato de su gobierno, pero que ello le costó inmediatas renuncias y el ser procesado judicialmente. Esto es decir, las experiencias más conservadoras que conocimos en los últimos años no han podido o no pueden asentar sus iniciativas más regresivas. En donde experiencias de gobierno como las citadas fracasan, el kirchnerismo triunfa. Así, el kirchnerismo se ha convertido en el real instrumento de la derecha política, el único actor que es capaz de convertir en realidad las medidas que las demás alternativas, más conservadoras, no se animaban a tomar, o no son capaces, hoy, de consolidar.

Los casos que podría enumerar para ilustrar lo dicho son muy numerosos -de hecho, casi todas las políticas afirmadas por el Gobierno en los últimos años podrían servirnos de ejemplo- por lo cual voy a referirme sólo a algunos pocos casos, especialmente representativos de lo afirmado. En primer lugar, mencionaría que, a la luz de la historia reciente padecida, la posibilidad de dictar una ley antiterrorista aparecía fuera de la agenda de cualquier partido político. El kirchnerismo, sin embargo, aprobó esa ley con lo que le regala a la derecha que lo suceda una herramienta represiva fabulosa, que aquélla no hubiera conseguido aprobar por su propia cuenta.

Después de lo hecho por la dictadura y las leyes creadas por la democracia contra los atropellos de aquélla, difícilmente un gobierno de derecha hubiera osado emplear la estructura del Ministerio de Seguridad para montar una red de espionaje interno, destinada a recabar información sobre los militantes sociales y de izquierda. El Gobierno, en cambio, creó Proyecto X para tales fines, algo que sólo pudo lograr poniendo al frente de esa empresa a cantidad de funcionarios que se jactaban de contar con un historial «garantista».

Considerando los altísimos anticuerpos desarrollados por la sociedad frente a las violaciones de derechos humanos de los años 70, difícilmente un gobierno hubiera insinuado siquiera la posibilidad de nombrar como jefe del Ejército a un militar altamente comprometido en la comisión de actos atroces. El kirchnerismo lo hizo, avalado por las máximas autoridades de su facción en materia de derechos humanos.

A la luz de las muertes habidas, difícilmente alguien se hubiera animado a firmar un pacto con los sectores más duros de Irán, sobre el modo de enjuiciar las supuestas responsabilidades de ese país en la comisión de atentados antisemitas en la Argentina. Un gobierno distinto -aún uno muy de derecha- se hubiera abstenido de llegar tan lejos, por lo cual fue el kirchnerismo el que asumió esa tarea.

Los ejemplos pueden seguir enumerándose sin pausa: sólo un gobierno vestido con ropaje «progresista» podía afrontar la masacre de Once protegiendo a los empresarios responsables de la tragedia y denunciando, en cambio, a los maquinistas y obreros que la sufrieron; llevar adelante su política de medios de la mano de los empresarios Raúl Moneta y José Luis Manzano -las figuras más emblemáticas de la corrupción menemista-; negociar un acuerdo secreto con Chevron, en nombre de la soberanía energética; avanzar en la explotación irracional de recursos naturales incluyendo la utilización del fracking o la extracción de shale gas ; apoyarse en sindicalistas que fueron soplones de la dictadura; transformar a la Argentina en un país de monocultivo sojero; pactar con gobernadores que pasarán a la historia por las vidas que diezmaron en comunidades originarias; impulsar una reforma de la Justicia orientada a socavar las medidas cautelares y a trabar los juicios jubilatorios de los más ancianos; aprobar una reforma duramente antiobrera en las ART; y siguen las firmas.

Para evitar cualquier confusión, hago tres aclaraciones finales. Primero, lo dicho es compatible con reconocer que para ciertos sectores de la derecha nada es suficiente, y el kirchnerismo no es predecible. Segundo, el problema que veo no se encuentra en la izquierda, ni en sus dirigentes, ni en sus programas, ni en aquellos que simpatizan con ella. Mi problema es justamente el opuesto: que se la desprestigie gobernando como lo pide la derecha, pero en nombre de los ideales contrarios.

Finalmente, mi objeto no es la denuncia de la «impostura» kirchnerista, sino el rechazo de su postura: me interesa señalar que el kirchnerismo se ha convertido en el medio que le ha permitido a la derecha consolidar logros impensables, el instrumento que le permitió obtener lo que ella jamás hubiera soñado alcanzar por sus propios medios.

(*) Abogado, jurista y sociólogo. Integrante del colectivo “Plataforma 2012”.

– – – – – o – – – – –

Este artículo de opinión fue publicado en el diario “La Nación”, de Buenos Aires, en su edición impresa correspondiente al día lunes 19 de Agosto de 2013.-

 

Alejandro Bodart junto a candidatos/as del MST y Nueva Izquierda en el programa A dos voces.

Cierre de campaña de Nueva Izquierda en el Obelisco.

Partido de futbol entre la Nueva Izquierda vs. Los Mismos de Siempre. Teatralización con la que el MST y Nueva Izquierda cerró la campaña electoral en el Obelisco. Intervenciones de Alejandro Bodart, candidato a senador y de Enrique Viale, candidato a diputado nacional. Para más información ver http://www.mst.org.ar

Nueva Izquierda – Jornada por los derechos de género

Jornada Violeta en la Comuna 10, contra la violencia de género, por los derechos de las mujeres y de género en general, por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Entrevistas a la comunera Maru Lopes, candidata a senadora por Nueva Izquierda y a la feminista Valeria Donato, candidata a diputada por el frente Nueva Izquierda. Para más información ver http://www.mst.org.ar

Alejandro Bodart (MST- Nueva Izquierda) apoya a los trabajadores de la Sub Secretaría de Trabajo de la Ciudad de Buenos As.

Apoyo del diputado porteño Alejandro Bodart, candidato a senador por Nueva Izquierda, a la protesta de los trabajadores estatales frente a la Sub Secretaría de Trabajo de la Ciudad que el macrismo pretende desmantelar. Entrevisas a Bodart; a Edgardo Castro, delegado de los trabajadores de la Sub Secretaría de Trabajo; a Sergio García, dirigente del MST y de la CTA Capital, y a José Luis Matassa, Secretario General de ATE Capital. Para más información ver http://www.mst.org.ar

 

Jornada Verde de Nueva Izquierda en Parque Chacabuco, Ciudad de Bs. Aires.

Jornada Verde de Nueva Izquierda realizada en Parque Chacabuco en la semana de la Pachamama. Entrevistas e intervenciones del diputado porteño Alejandro Bodart y de la comunera Maru Lopes, candidatos al Senado por Nueva Izquierda, y del abogado ambientalista, Enrique Viale, candidato a Diputado. Para más información ver http://www.mst.org.ar

Vilma Ripoll contra los privilegios de los políticos, sobre el amparo para reabrir la maternidad de La Matanza y el traslado de Banco de Datos Genéticos.

Entrevista a Vilma Ripoll, candidata a diputada por la Tercera Sección electoral por el MST- Nueva Izquierda en el frente PODEMOS de la Provincia de Buenos Aires, realizada por el periodista Nelson Castro de Radio Continental. En la entrevista Ripoll habla de su proyecto de ley para acabar con los privilegios de los políticos, del amparo que presentó para que se reabra la Maternidad de La Matanza y denuncia el proyecto de traslado del gobierno kichnerista del Banco de Datos Genéticos que funciona en el Hospital Duran y que es resistido por Organizaciones de Derechos Humanos y los trabajadores y profesionales. Para más información ver http://www.mst.org.ar

 

Alejandro Bodart (MST- Nueva Izquierda) con los trabajadores del Hospital Italiano.

El diputado porteño y candidato a senador por el MST en Nueva Izquierda, Alejandro Bodart, visita a los trabajadores del Hospital Italiano. Intervenciones de César Latorre, delegado general del Hospital Italiano, integrante de la agrupación Bordó y candidato a Diputado por Nueva Izquierda; de Juan Ponce,  integrante de la Junta Interna del Hospital y candidato a diputado en la Tercera Sección electoral por el MST- Nueva Izquierda en el frente PODEMOS. Para más información ver http://www.mst.org.ar