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Rel. Internacionales

Tenso debate entre Putin y la WAN por la libertad de prensa

La Nación
 
Congreso de la Asociación Mundial de Periódicos

 
Cuestionado, el presidente ruso pidió tiempo; bolcheviques irrumpieron en el Kremlin
 
 
 
 

MOSCU.– Los mil setecientos periodistas que ayer por la mañana aguardábamos el ingreso del presidente ruso Vladimir Putin en el imponente auditorio del Palacio de los Congresos fuimos testigos de la última y sorpresiva rebelión bolchevique en el corazón del Kremlin.

Comenzó en el momento en que Putin subía al escenario y se acomodaba en una silla para escuchar el discurso del irlandés Gavin O’Reilly, presidente de la Asociación Mundial de Periódicos (WAN) que agrupa a 18.000 diarios de todo el mundo y celebra su congreso anual en esta capital. Primero hubo gritos, insultos y volantes arrojados con furia hacia lo alto en el medio de la sala, luego, banderas que se agitaban con la leyenda “Putin es un criminal”, escrita en ruso y en inglés y, al final, el alboroto de los guardaespaldas “takleando” como podían al grupo de militantes bolcheviques que de manera inexplicable había burlado la rígida seguridad presidencial. Fue un mal momento para Putin, pero no el único.

Temor y autocensura

O’Reilly, que conduce la mayor organización de prensa del mundo, decidió que al referirse a la actual relación entre el periodismo y el gobierno diría en público lo que tantos comentan en voz baja dentro y fuera de Rusia.

“Debo dejar en claro que ninguno de los juicios que voy a emitir tienen la intención de dañar la credibilidad de esta nación –arrancó–, pero no podemos pasar por alto el generalizado escepticismo que existe acerca de la voluntad de su gobierno por contar con un periodismo independiente”. Enumeró la ausencia de una televisión nacional independiente, las acciones destinadas a crear una atmósfera de temor y a fomentar la autocensura y recordó las denuncias recogidas por la WAN en el sentido de que el control estatal de los medios está siendo reemplazado día tras día por otro de carácter oligárquico.

Una nube de flashes iluminaba la cara de Putin ante cada afirmación. O’Reilly aclaró dos veces que su mensaje no era admonitorio, pero entre el público muchos gestos lo desmentían.

Concluyó su discurso de 16 carillas, el más duro del que se tenga memoria en la WAN pronunciado ante un jefe de estado, con un consejo y un toque de humor. “La experiencia –afirmó– nos enseña que el periodismo independiente y fuerte es uno de los prerrequisitos para lograr una economía sustentable y un progreso social y político realista.” Terminó citando a Marx, pero al otro, a Groucho Marx, un hombre convencido de que “el secreto del éxito consiste en conseguirlo, pero con integridad y honestidad”.

Ante el micrófono, Putin también apeló al humor. A sus espaldas colgaba un cartel de la WAN con una frase que, dadas las circunstancias, parecía inoportuna: “Estrategias para una generación libre”.

El silencio en la sala era absoluto cuando pidió comprensión y tiempo para una nación como Rusia que ha soportado cambios tan dramáticos en su historia reciente.

Contra el “capital oligarca”

“La sala en la que estamos es la misma en la que se reunían las autoridades del Partido Comunista para votar –explicó– y, ya ven, ahora no sólo nos critican aquí sino que también debemos echar a los bolcheviques.”

Su estrategia fue no responder en forma directa las críticas de O’Reilly, pero sostuvo que ningún gobierno podría controlar los más de treinta mil periódicos que circulan en Rusia.

Al mencionar la injerencia del estado en los medios dijo que hay que buscar un equilibrio. Cuando cayó el comunismo, comentó, muchos diarios y estaciones de televisión dejaron de estar en manos del estado, pero fueron controlados por grupos económicos sobre cuyos objetivos nadie tenía muy en claro.

“Todos tenemos derecho a preguntarnos no sólo de quién es un periódico –avanzó– sino también para qué sirve, cuál es su intención. Siempre está el peligro de que por evitar la injerencia y hasta la dictadura del estado en los medios lleguemos al extremo de caer en la dictadura del capital oligarca.”

Lo que sucedió ayer en el Kremlin fue un debate de ideas y de formas de entender al periodismo, es cierto, pero se pareció mucho a un duelo.

Por Héctor D Amico
Enviado especial

Por David Encina

Periodista

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Trabajador. Asesoría en comunicación social, comercial y política para el desarrollo de campañas. Análisis de servicios al cliente y al público. Aportes para la gestión de redes sociales con planificación estratégica.

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