Categorías
Historia - Antropología - Arqueología

TURISMO PALEONTOLOGICO: ARGENTINA

Clarín
Tierra de dinosaurios
Thelma Lucero.

ESPECIAL PARA CLARIN

Los «museos al aire libre» se imponen como modalidad, y el sur argentino es una «meca natural» si se trata de rastrear los huellas de vida pasada que maravillan al turista con alma de expedicionario, sobre todo cuando se habla de dinosaurios.

La riqueza paleontológica de la Patagonia constituye un poderoso atractivo y su poder de imantación se explica. Aquí el viajero puede asistir al meticuloso y delicado trabajo de los paleontólogos durante las jornadas de rescate de dinosaurios, que van apareciendo a medida que avanzan las excavaciones.

Además de comprender las técnicas de limpieza de estos fósiles y los procedimientos para su conservación, se revelan sorprendentes datos sobre las monumentales criaturas que poblaron la tierra hace 120 millones de años y que hoy la ciencia redescubre y descifra .

Al extremo norte del Lago Barreales, a 90 kilómetros de la capital de Neuquén, los investigadores lo llaman «Costa Dinosaurio». Este es un espacio que transporta a la historia más recóndita del planeta y que asombra, mire por donde se lo mire: la inmensidad del paisaje agreste rojizo contrasta con un enorme espejo de agua azul mientras que, al bajar la cabeza, la mirada encuentra, entre los desniveles de la tierra, imponentes fósiles que los expertos destierran de sus tumbas.

Una estudiante platense que realizaba su primera campaña paleontológica halló una astilla y comenzó a limpiarla. Tras 50 minutos, una vértebra cervical afloraba de la piedra. El yacimiento resultó tan promisorio que dio lugar al «Proyecto Dino», una de las campañas de mayor envergadura del continente para extraer restos de dinosaurios y otros fósiles.

Además de ser un centro de capacitación para estudiantes, esta excavación se encuentra abierta al público durante todo el año y conforma una experiencia de película, al mejor estilo Steven Spielberg. En la Patagonia se encontraron vestigios del 10 por ciento de todas las especies de dinosaurios conocidas hasta el momento.

En Sudamérica no existe otro lugar como éste, donde se puede participar de una excavación dirigida por paleontólogos en medio de un ambiente natural inalterado. Acompañados por un guía especializado, los visitantes pueden ingresar al campo y observar la actividad de los científicos; luego, en el laboratorio, acceden al resultado del trabajo de rescate y aprenden las técnicas de limpieza de los fósiles, su tratamiento y conservación. Mientras tanto, los más chicos pueden jugar a ser paleontólogos buscando huesos de verdad en un arenero diseñado especialmente para ellos.

Si se tiene en cuenta que el proyecto persigue fines educativos y a los investigadores del lugar les apasiona transmitir lo que hacen, abundan las explicaciones sobre el significado de los fósiles para la historia de los dinosaurios y del planeta. De esta manera, nadie puede irse sin saber en qué ambiente vivían, cómo nacieron y se extinguieron, además de compartir las situaciones diarias del arduo trabajo de campo que requiere de mucha paciencia y vocación.

Para conocer en detalle la geología del lugar y otros sitios paleontológicos cercanos, se puede recorrer un circuito de dos horas de caminata por senderos pedestres de mediana dificultad, donde se llega a distintos puntos de interés: un yacimiento de troncos fósiles, la cueva sedimentaria Coragyp, miradores panorámicos, la excavación «génesis» y un recorrido al pasado geológico basado en la interpretación de las rocas. Una aventura inolvidable que obliga a agotar todas las fotos.

A modo de despedida, el visitante puede sostener un enorme fósil de Titanosaurio. Entonces se siente el peso de la historia sobre los hombros. Una experiencia que casi deja petrificado.

Pisando fuerte

En la localidad de El Chocón, junto al lago artificial Exequiel Ramos Mejía, en Neuquén, la naturaleza ha montado otro museo al aire libre. Es que hace alrededor de 105 millones de años, el clima subtropical de la zona prestaba las condiciones ideales para que una de las especies de dinosaurios más grandes encontradas habitara el lugar junto con cocodrilos, tortugas y sapos.

Este gigante bípedo de patas anchas dejó sus huellas tan marcadas que aún se encuentran impresas en las rocas rojizas y conforman diversos recorridos que pueden apreciarse de cerca mediante pasarelas elevadas construidas para que el visitante pueda circular por encima de las huellas y evitar su depredación.

Anfiteatro natural

A 70 kilómetros de la ciudad de Cipolletti, en Río Negro, se levanta el anfiteatro natural «Retazo de Luna». La visión desde el borde de este gigantesco cráter abierto en la inmensidad de la llanura patagónica justifica el nombre con creces. Conserva restos fósiles de peces de agua dulce y cantos rodados del período Cretácico Superior. También se puede descender, pero se recomienda hacerlo con un guía que indique dónde pisar, ya que por aquí la tierra se desmorona fácilmente.

Una vez en el fondo del cráter, la diversidad de colores y formas colman la visual. Aunque parezca que un gigante hundió la zona con su pisada, lo cierto es que el agua y el viento se encargaron de moldear el terreno durante millones de años. Un paisaje impactante, casi lunar.

Parque Paleontológico

Bryn Gwyn

Gaiman, colonia fundada por inmigrantes galeses ubicada a 18 km de Trelew, en el Valle Inferior del río Chubut, ofrece un recorrido por el tiempo en que estas tierras conformaban el lecho del océano Atlántico. La caminata por el Parque Paleontológico Bryn Gwyn regala una panorámica de la estepa árida y continúa con particulares descubrimientos a lo largo del terreno: resguardadas en pirámides de cristal, se encuentran réplicas de mamíferos marinos, crustáceos y gastrópodos, todos pertenecientes a bancos fósiles hallados en el lugar, que datan de diez millones de años.

Sobre el final del recorrido —controlado por el Museo Egidio Feruglio—, la parte más profunda del valle despliega una enorme planicie de cenizas volcánicas y arbustos color musgo, donde suelen hallarse restos fosilizados de mamíferos.

Tanto argentinos como extranjeros integran contingentes que se asoman en tierra firme a este abismo de los tiempos, detenido en las formas que las piedras desnudan cuando los cinceles avanzan con suaves golpes. Como diría el artista, «la forma está dentro de la piedra, sólo hay que descartar lo que de ésta sobra».

Por David Encina

Periodista

Ver perfil en LinkedIn / twitter.com/DavidEncina

Trabajador. Asesoría en comunicación social, comercial y política para el desarrollo de campañas. Análisis de servicios al cliente y al público. Aportes para la gestión de redes sociales con planificación estratégica.

Contacto: mencin@palermo.edu / david.encina@facebook.com / encina_david@yahoo.com.ar/ m.david.encina@gmail.com

Más información ver en David Encina V. - PRENSA.
http://cualeslanoticia.com/prensa/

¿Qué opinas? Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: