Un corazón para la beba Berenice

Clarín
| OPERACION INEDITA EN LA ARGENTINA

La beba con un corazón artificial sigue estable y espera un donante

El padre de Berenice, de 17 meses, aseguró que está “bien”. Y el jefe de Cirugía Cardiovascular del Hospital de Niños sostuvo que es “remota” la posibilidad de que no se necesite un trasplante.

Berenice, la beba de 17 meses a la que hace una semana le fue implantado un corazón artificial, se mantiene esta mañana estable y continúa esperando un donante, ya que la posibilidad de que la cirugía, inédita en la Argentina, haga mejorar la cardiopatía que sufría hasta el punto de no tener necesidad de un trasplante es “remota”.

Así lo precisó en declaraciones a Radio Mitre el doctor Florentino Vargas, jefe del Area de Cirugía Cardiovascular del Hospital de Niños Pedro de Elizalde (ex Casa Cuna). El médico explicó que en la operación se intentó “dejar la malformación corregida y una esperanza de que pudiera mejorar el músculo cardíaco y tal vez así excluirla de la lista de transplantes, una posibilidad que hoy es remota”.

"La beba (que nació con una malformación congénita) llegó al hospital con un diagnóstico de anomalía coronaria y miocardiopatía dilatada. Su anomalía era de implante de las arterias coronarias (ver detalles en infografía) y le había causado un infarto de larga evolución que había deteriorado severamente la mayor parte de su músculo cardíaco (la miocardiopatía dilatada)", explicó Vargas.

Hubo una internación de dos meses, por insuficiencia cardíaca, tras la cual fue incluida en la lista de espera para del INCUCAI. Los días siguientes no dieron tregua; al poco tiempo volvió a la sala de terapia del Servicio de Cirugía Cardiovascular. "Su corazón requería la ayuda de medicación para poder contraerse y la dilatación de su ventrículo izquierdo había progresado hasta tener el diámetro mayor que en un adulto. También notamos que había desarrollado un trombo grande en su aurícula izquierda. Por eso se la pasó a la categoría de Urgencia en la lista de espera", comentó a Clarín el cardiólogo Ricardo López.

Fue en ese momento que apareció la posibilidad del implante. "Su vida corría peligro. Por eso buscamos una alternativa para que pudiera llegar bien al trasplante", puntualiza Vargas. La tecnología necesaria para llevar a cabo la operación es de origen alemán: se trata del corazón Berlín Heart, que viene en dos versiones, interior y exterior (a la beba le implantaron el que va fuera del cuerpo). Luego que el comité de bioética del hospital evaluara la situación se comenzó con los trámites para hacer la importación.

Hubo apoyo de la Secretaría de Salud del Gobierno de la Ciudad, y del sector de Cirugía Cardiovascular del Hospital Argerich. Con el antecedente de 70 casos de niños alemanes que recibieron el Berlín Heart, la misión siguió adelante. El equipo de Vargas, con Ricardo López y Jorge Rozenbaum, cirujano cardiovascular, inició entonces un proceso en el que se vieron involucradas alrededor de 30 personas.

La cirugía se hizo el 14 de diciembre. Primero se extrajo el trombo (coágulo) de la aurícula izquierda. Luego se dividió la arteria pulmonar y se reimplantó la arteria coronaria anómala en su sitio normal: en la aorta de la beba. De ese modo se corrigió la malformación congénita.

Después se hizo el implante del corazón artificial. "La corrección del problema congénito se hizo porque cabe una posibilidad, aunque remota, de que al haber sido corregida la malformación de las arterias coronarias, que causó la dilatación del corazón, permita que con el paso de las semanas el músculo cardíaco se recupere", comentó Vargas.

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