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Un exabrupto de Berlusconi inflama aún más la campaña

La Nación
 
El domingo, elecciones en Italia

Insultó a los que piensan votar por Prodi
 
 ROMA.- Si la campaña electoral ante las elecciones legislativas del domingo y el lunes próximos ya había sido definida por la mayoría de los analistas como la peor de los últimos tiempos -por los insultos, los golpes bajos y la ausencia total de contenidos concretos-, ayer llegó a límites insospechados. El premier Silvio Berlusconi, candidato de la centroderecha, se fue de boca y llamó coglioni (literalmente, "cojones", pero traducible como "boludos") a quienes voten por su rival de centroizquierda, Romano Prodi, lo que inflamó como nunca el último tramo de la campaña electoral.

"Tengo demasiada estima de la inteligencia de los italianos como para creer que pueda haber tantos boludos que voten contra sus propios intereses", dijo Berlusconi, al hablar en un mitin de Confocommercio, la entidad que reúne a los comerciantes. "Disculpen el lenguaje bruto pero eficaz", agregó el premier, cuyas palabras, como era de prever, provocaron inmediatamente un inmenso revuelo.

Como sucedió varias veces cuando cometió una gaffe, el Cavaliere intentó primero suavizar las cosas ("estaba bromeando, fue una ironía, un modo afectuoso", dijo) y después negar lo que había dicho. "La izquierda, como suele hacer cuando está en dificultades, trata de manipular una frase mía para montar sobre ella un caso inexistente. Lo que dije es exactamente lo contrario de lo que algunas agencias de prensa querrían hacerme decir en sus títulos", aseguró Berlusconi.

Captado por TV

Pero las cámaras de TV fueron implacables, tal como indicó secamente una nota de la coalición de centroizquierda: "Las imágenes televisivas son inequívocas y desmienten por enésima vez al primer ministro: Berlusconi confirma ser un mentiroso y un hombre grosero y vulgar al pronunciar un insulto dirigido a más de la mitad de los italianos".

Fiel a su perfil, radicalmente distinto al del Cavaliere, Prodi prefirió no meterse en la polémica. "En un contexto de este tipo, cuando faltan pocos días para las elecciones, es fundamental que todos den una clase de estilo y de calma al primer ministro, no aceptando sus miserables provocaciones", dijo el líder de La Unión.

Mientras Piero Fassino, líder de los Demócratas de Izquierda, exigió una disculpa del premier a los italianos, varios socios de la centroderecha salieron en defensa del Cavaliere y recordaron que hace unos días desde la centroizquierda lo tildaron de "delincuente político", un agravio mucho peor que coglione.

También hubo reacciones de otro tipo: en Internet se creó casi inmediatamente el "blog de los boludos", que llamó a la "primera movilización de los boludos" en una plaza de Roma, y pidió a la gente llevar un par de globos para graficar mejor el grupo de coglioni.

Polémico anuncio

El exabrupto de Berlusconi tuvo lugar al día siguiente del último duelo televisivo contra su rival, Romano Prodi, cuyo resultado, a diferencia de la primera vez, cuando todo el mundo coincidió en que ganó el "Professore", quedó en la nebulosa. Los partidarios de la centroderecha aseguraron que Berlusconi se impuso por "knock out" y los de la centroizquierda que el ganador había sido Prodi. El Corriere della Sera, el diario más vendido del país, habló de "empate con golpe de escena".

El debate, en efecto, fue marcado por el anuncio que dio el premier cuando le tocó hablar al final, cuando prometió que si gana las elecciones abolirá el ICI a la primera casa, el impuesto municipal sobre los inmuebles.

Para la centroizquierda el anuncio no fue otra cosa que una jugada "desesperada", de última hora, para intentar cosechar algunos votos en una campaña en la que los sondeos siempre mostraron a Berlusconi en desventaja. "Una propuesta seductora, pero inconsistente", opinó Massimo Giannini, de La Repubblica. "Una movida desesperada, un anuncio cómico", dijo Francesco Rutelli, líder de la Margarita.

Lo cierto es que el inesperado anuncio provocó la rebelión de los alcaldes de centroizquierda de todo el país, que tildaron de "absurda", "demagógica" y "económicamente desastrosa" la idea de dejar sin efecto ese impuesto comunal sobre los inmuebles, ya que para muchas ciudades significaría la bancarrota o la imposibilidad de cubrir el costo de varios servicios sociales. En promedio, cada contribuyente paga unos 174 euros por año para este impuesto.

Si bien parecieron de acuerdo con la propuesta, varios alcaldes de centroderecha no ocultaron su perplejidad, ya que se preguntaron cómo será compensada esa entrada.

Más allá de estas consideraciones, Renato Mannheimer, un experto en sondeos -no publicables en las últimas dos semanas-, aseguró en el Corriere della Sera que según diversos observadores el impacto del debate fue inferior a lo esperado. Y que los dos líderes "convencieron a su electorado, pero no a los indecisos", el fiel de la balanza de estas más que peleadas elecciones.

Por Elisabetta Piqué
Coresponsal en Italia

Por David Encina

Periodista

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Trabajador. Asesoría en comunicación social, comercial y política para el desarrollo de campañas. Análisis de servicios al cliente y al público. Aportes para la gestión de redes sociales con planificación estratégica.

Contacto: mencin@palermo.edu / david.encina@facebook.com / encina_david@yahoo.com.ar/ m.david.encina@gmail.com

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